LA INTERNA RADICAL POSICIONARÁ AL SEGUNDO DE BINNER EN 2007
Los dos senadores provinciales que tiene el radicalismo están anotados en la carrera por presidir la Unión Cívica Radical después de las elecciones internas del 23 de marzo. Uno por San Cristóbal y el otro por Las Colonias, Felipe Michlig que va por la reelección y Carlos Fascendini comparten ambiciones a pesar de que pertenecen al mismo grupo político.
Ellos por ahora lo desestiman, pero en este sector, que tiene el control de la UCR, se da por hecho que quien finalmente se quede con la presidencia partidaria en marzo habrá sacado una pequeña ventaja para ser en 2007 el candidato a vicegobernador del socialista Hermes Binner.
Michlig y Fascendini seguramente no son los únicos que aspiran a ser el compañero de fórmula del 2007, pero está claro que la revalidación interna en las urnas –si es que la oposición presenta lista– o través del consenso interno tiene su valor. No hay que olvidar que en el actual esquema del Frente Progresista será el partido radical quien disponga el candidato a vicegobernador.
Fascendini explicó a El Ciudadano que se siente capacitado para la tarea de conducción y reconoció que “el partido ha tenido una reorganización importante de la mano de Felipe” Michlig, actual presidente de la UCR.
De todos modos, para poder ser reelecto, el senador por San Cristóbal requiere una mayoría especial de votos, concretamente el 66 por ciento de acuerdo a la carta orgánica. Ese requisito podría significar un riesgo para el amplio espectro oficialista partidario si la oposición –que entre otros reúne a los santafesinos Santiago Mascheroni, Carlos Iparraguirre y los rosarinos de la agrupación Moisés Lebenshon, cuyo referente local es la diputada Mónica Peralta– consiguen antes del 23 de febrero conformar listas en las dos terceras partes de los diecinueve departamentos y en la mitad de los distritos de cada uno.
Otra cuestión que podría llegar a pesar es que las últimas elecciones prendieron una luz de alarma en el departamento San Cristóbal. El radicalismo perdió la comuna de San Guillermo, bastión radical desde 1983 y puntal del proyecto político de Michlig.
Hugo Storero, diputado nacional y referente de un sector radical de la capital provincial, sostuvo que no se definió una política pos elección interna pero que es evidente que tras la elección de octubre la coalición entre radicales y socialistas se fortaleció. Para Storero aún falta mucho para hablar de fórmulas en 2007 pero reconoció que los dos senadores provinciales tienen condiciones de integrar una hipotética fórmula con Binner: “Los dos son buenos candidatos y están enteros después de muchas luchas. Ambos tienen consolidadas posiciones territoriales importantes. Son dos cabezas interesantes para el proyecto político de 2007”.
Quienes no pertenecen al multifacético grupo político que concentra el manejo partidario sostienen que en realidad la interna de marzo debería empezar a concretar una renovación partidaria. Fabián Peralta, referente de la Agrupación rosarina Moisés Lebenshon, recordó que “hace muchos años” que su sector trabaja en la conformación del Frente Progresista y calificó como “razonable que la UCR integre la fórmula de 2007 designando al candidato a vicegobernador”. Pero con respecto a la interna partidaria de marzo prefirió separar las aguas: “Sería fundamental para el radicalismo que, más allá de la trayectoria de años de algunos dirigentes, se presenten caras nuevas que lleven adelante una renovación en base a un trabajo en gestión comprobada. Uno de los ejemplos es el del intendente de San Justo, Rodrigo Borla”, explicó.
Hay quienes dicen que los radicales el juego de la interna es el que mejor juegan y el que más les gusta. En esta oportunidad, un vistazo superficial parece indicar que quienes conducen el partido no corren peligro de perder ese rol. No hace muchos años las internas partidarias fueron motivo de escándalos, denuncias de clientelismo y pago de voluntades, ninguna de las cuales llegó luego a una instancia de investigación judicial. Ahora el socialismo, cultor de un estilo político que lo induce a dirimir sus internas a puertas cerradas, ruega que sus principales socios políticos no pierdan la compostura como ocurrió en 2003. Todo indica que esta vez habrá calma radical.
Este contenido no está abierto a comentarios

