La investigación de Notife que llegó a la Justicia Federal
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La decisión editorial, de El Litoral, ha sido ir al hueso de la grave situación ambiental de la región en lo que a investigación periodística se refiere. Los resultados sobre la realidad, a veces más efectivos que otros a partir de lo que develamos, dejan en claro que la primera degradación ambiental es el de las conciencias y la responsabilidad social y generacional de la dirigencia. Sea política, sea empresarial.
Desde El Litoral y Notife Semanario hemos dado cuenta de un aspecto de la contaminación que es la hormonal y que tiene la siniestra característica de ser notable en el mediano y largo plazo a partir de un perjuicio estructural y proporcional, con el paso del tiempo, en los ríos, medio vegetal y en los seres vivos – entre los cuales se encuentran los seres humanos.
En abril de 2016 – en la revista Puerto Negocios publicación también perteneciente al Grupo El Litoral- dábamos cuenta de lo que ocurría en el Parque Industrial Sauce Viejo con “Empresas Tóxicas que contaminan el Mercado” y alertábamos lo que la irresponsabilidad social empresaria de un grupo podría ocasionar a las demás firmas del conglomerado fabril. Aún el caso periodístico no había sido judicializado.
El 7 de junio 2016, profundizábamos la investigación con una nota de portada del semanario Notife y dábamos la certeza – a partir de la consulta con expertos- del grave perjuicio a la salud que originaba el uso del nonilfenol, siendo el motivo por el que este fue prohibido en los países desarrollados desde 2003. El compuesto, en esos países, apenas tenía uso industrial y la contaminación, examinada en los ríos de Europa, se daba a partir de los desagües cloacales domésticos.
En nuestro país, no sólo se siguió utilizando en elementos de limpieza hogareñas, sino que comenzó a “llover” en los enormes campos sembrados siendo utilizado como coadyuvantes del glifosato y demás agroquímicos. El “beneficio” del producto permite la acción más agresiva, sobre el área tratada, obteniendo una mayor penetración sobre la vegetación y el suelo a partir de su amplio espectro surfactante – hace las veces de “detergente” sobre el territorio.
Otros usos industriales
Esta sustancia química, derivada del petróleo conocida por su amplio espectro “desengrasante” es utilizado, frecuentemente, como productos de limpieza de numerosos procedimientos industriales: producción de pasta de papel, textiles naturales y sintéticos, aditivos de pinturas de látex, en la industria del cuero y en la producción de gelatinas para obtener la síntesis del colágeno animal.
La utilización de este producto, tanto en el agro como en la industria, siquiera es excluyente. Existen otros con similar efecto, con un mínimo poder residual, pero que tienen su “inconveniente”. Son algo más costosos…
Primera prohibición en la Argentina
El 26 de enero de 2011, en horas de la tarde, los concejales comunales de la “Capital Nacional de la Soja”, Arequito (Pcia. de Santa Fe), levantaban la mano para votar una ordenanza que sentó un precedente histórico para la legislación argentina, la defensa del medio ambiente y la salud pública.
Arequito establecía la prohibición, específica, de aquellos sufractantes que contienen nonilfenol etoxilado, una sustancia restringida por el Parlamento y el Consejo Europeo, desde 2003, luego de comprobarse que se trata de químicos que alteran el sistema hormonal de animales y humanos como “disruptores endocrinos” afectando los órganos reproductivos por el poder estrogénicos de este producto observado, especialmente, en peces que habitaban cursos de agua con altos niveles de contaminación de alquifenoles.
Reacción legal
La empresa SpeedAgro SRL, productor del coadyuvante SpeedWet Maxion NG fabricado en base a nonilfenol etoxilado, cursó un pedido administrativo, negado por la comuna de Arequito,. Esto dio inicio a una batalla judicial que llegó hasta la Corte Suprema de Justicia provincial que rechazó el pedido de la empresa, finalmente, en diciembre de 2015.
La empresa promovió medida cautelar contra la comuna de Arequito, por entender que la prohibición de la ordenanza “puede ocasionar perjuicios graves o de reparación difícil o imposible”, fundando la urgencia de la suspensión de los efectos de la ordenanza en que “la demora del proceso afectaría derechos constitucionales como lo es la violación al libre comercio”.
La Cámara en lo Contencioso Administrativo N° 2 de Rosario, oportunamente, rechaza el pedido de Speedagro, en un fallo histórico que deja a la ciudadanía una batería de herramientas legales, contundentes, para la defensa de la salud pública y el medioambiente.
Lo primero que establece la resolución de la Cámara es que el bien protegido del medioambiente y la salud es superior al libre comercio a la vez que faculta a los municipios, en su poder de policía, a legislar en la materia “siempre y cuando la regla menor – en este caso la ordenanza- proteja más que la superior, persiguiendo la optimización de la protección medioambiental.
Finalmente la empresa, radicada en Parque Industrial Sauce Viejo, llega hasta la Corte Suprema de Justicia de la provincia de Santa Fe.
La Corte Suprema también
El 4 de abril de 2017, con la firma de los ministros: Falistocco, Gastaldi, Gutierrez, Netri y Spuler, rechaza el pedido de la firma Speedagro.
En síntesis, la Justicia sentó precedente en cuanto a la facultad de jurisdicciones municipales y provinciales, siempre y cuando sea para proteger más – no menos- el medio ambiente. Claro está que esto es procedente, en casos como el de la contaminación hormonal – invisible a los ojos, pero no a la ciencia – con pruebas de la comunidad científica internacional y debidamente fundado el daño.
Lo siniestro del caso y de los seis años que lleva la investigación periodística, es que la contaminación hormonal producida por fumigación de caldos, compuestos por fenoles etoxilados, está prohibida sólo en Arequito (503 km³), pero habilitada en los 130.000 km² de la provincia. Este producto se distribuye en todas las provincias argentinas, Uruguay, Bolivia, Paraguay, Chile, Ecuador, llegando hasta México, inclusive.
Lo barato costará caro
Existen otros coadyuvantes que cumplen la misma acción sin producir semejantes daños. La diferencia está en el precio. Mismas sustancias en base a alcoholes cuestan hasta 6 veces más su confección.
El crecimiento exponencial, tanto en conquista de mercados como en logística y marketing, llevó a la firma, radicada en Sauce Viejo, a expandirse y producir hasta 24.000 litros por hora y cuenta con una flota de 34 camiones para su propia distribución. Factura 30 millones de dólares al año y sólo emplea a 70 empleados de forma directa.
El mérito empresario de la ecuación costo – ganancia, sería ejemplar de no sostenerse sobre el perjuicio ambiental.
No se trata de los empresario que “quieren” contaminar, sino de quien “puede” hacerlo y de forma continua durante 17 años. La Justicia se expidió por la prohibición y los legisladores provinciales pidieron la supresión del uso.
Prohibición legislativa, por unanimidad.
Tomando la investigación de El Litoral, el 4 de mayo de 2017 y bajo autoría de la entonces diputada, Inés Bertero, la Cámara de Diputados de la provincia aprueba, por unanimidad y sobre tablas, el proyecto de comunicación por el cual se solicita que, a través del Ministerio de la Producción, se disponga la prohibición en el territorio de la Provincia, del uso y/o aplicación de coadyuvantes a base de nonilfenol etoxilado” (Expte. Nº 32.945 – CD – DB)
Bertero, toma la palabra en el recinto y cita la investigación de El Litoral, en sus fundamentos, “… el nonilfenol se comporta como un disruptor endocrino alterando el normal funcionamiento de las hormonas. Este principio activo afecta principalmente a las relacionadas al sistema reproductivo, ocasionando severos problemas de fertilidad en las personas y en los vertebrados en general.”
Pese a la impresionante descripción y la mano levantada del pleno, pasaron Luis Contigiani, Alicia Ciciliani y ahora Daniel Costamagna, como ministros de producción, sin que ninguno tome decisiones a la altura de lo denunciado y al día de hoy, desde el Parque Industrial Sauce Viejo, millones de litros de coadyuvantes, en base a fenoles, salen para “llover” sobre los campos, los ríos y penetrar en las napas de un amplio territorio.
Como el Covid pero con poca prensa
Están los estudios médicos sobre lo que significa el nonilfenol como disruptor endocrino, está la apreciación jurídica, hasta de la Corte Suprema, de la procedencia del resguardo de la vida humano por sobre el prejuicio económico de algunas empresas. Está la herramienta legislativa que habilita el cese de está verdadera “bomba hormonal” sobre los seres vivos. Ahora también está, como argumento incontratable, el río Salado con una tenebrosa alfombra plateada de peces muertos y una causa federal con 16 empresarios imputados por delitos ambientales referido a la falta de tratamiento de los efluentes industriales vertidos sobre el Coronda.
No obstante, el Ejecutivo provincial no ve, no huele, no siente y se muestra “sorprendido” con la postal de la catástrofe ambiental que los ciudadanos observamos atónitos. Eso sí, con el barbijo correctamente puesto y el alcohol a mano para no contaminar nuestro entorno cercano.
Desertificación ictícola y feminización de los peces
Los contaminantes estrogénicos, como los fenoles etoxilados, interfieren con el sistema endocrino de los seres vivos, incluido el ser humano. Unos de los efectos visibles de los estrógenos se han observado en la fauna marina provocando una feminización de la población (aumenta la ratio de hembras) que se vincula con anomalías tiroideas y cambios en el comportamiento sexual. El nonilfenol se acumula en los tejidos de organismos acuáticos y humanos e imita a los estrógenos naturales, alterando su desarrollo. El alerta y prohibición de esta sustancia por parte del Parlamento Europeo se precipitó, justamente, con estudios de los ríos en el que se advertía una menor población ictícola en aquellos cursos con mayor contaminación con nonilfenol y etoxilados de nonilfenol. Un estudio del Consejo Superior de Investigaciones Científicas de Catalunya (CSIC) sobre la contaminación hormonal provenientes de fluidos industriales y domésticos (alto grado de concentración de nonilfenoles etoxilados) del río Llobregat, en el año 2000. Los científicos identificaron la presencia de concentraciones anormales de una proteína (vitologenina plasmática) precursora de la formación del huevo en peces machos, es decir peces con órganos masculinos y femeninos simultáneamente.

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