LA JUSTICIA BUSCA OTROS PERITOS PARA ABRIR LA FOSA DEL CEMENTERIO
Ante las demoras del Equipo Argentino de Antropología Forense (Eaaf) para iniciar la investigación sobre la supuesta fosa común del cementerio de esta ciudad, el juez federal Omar Digerónimo salió a buscar nuevos peritos para seguir adelante con la causa. En principio mandó un oficio para contactar al antropólogo Juan Carlos Nobile, quien presta servicios en la Municipalidad sanlorencina, y además solicitó datos sobre profesionales de la carrera de antropología social.
Esto indica que la Justicia seguirá con la causa prescindiendo tal vez de los peritos que originalmente habían designado. Esto es vital para quienes aguardan la pronta apertura de la fosa, entre ellos los familiares de desaparecidos que podrían haber sido enterrados allí.
La causa caratulada como “Averiguación de la verdad histórica, lugar: cementerio de San Lorenzo” se originó en diciembre del año pasado con la denuncia de una mujer que afirmó haber visto una tarde de 1976 a personas con ropas militares que arrojaban bolsas a una fosa en el ala noreste de la necrópolis.
Una de las primeras medidas ordenadas por la Justicia fue solicitar a la municipalidad información sobre la existencia de tumbas NN, o fosas comunes, y luego se ordenó la preservación del lugar y la apertura de la fosa. Esta medida chocó con la permanente negativa de los profesionales del Eaaf, quienes actualmente trabajan en un caso similar en el cementerio de San Vicente (Córdoba), financiados por un subsidio del gobierno holandés.
Si bien lo relacionado con el cementerio no tenía, en principio, implicancias penales por tratarse de una investigación sobre la averiguación de la verdad, tras la caída de las leyes de punto final y obediencia debida el militante de derechos humanos Marcelo Remondino realizó una denuncia penal sobre la desaparición de personas, chupadas en un operativo que alcanzó todas las ciudades del cordón. Al respecto, se incorporaron varios testimonios que coinciden en la relación entre la UR XVII y el Batallón de Arsenales de Fray Luis Beltrán, en momentos de represión.
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