LA JUSTICIA DE ESTADOS UNIDOS LEVANTO EL EMBARGO
Ahora sí, finalmente, se puso en marcha la maquinaria para darle el cierre definitivo al canje de bonos de la deuda en default.
Desde ayer, la Caja de Valores de Buenos Aires e instituciones similares de Europa y Estados Unidos empezaron a transferir a cuentas del Bank of New York (BONY) los títulos viejos que entraron al canje.
Todo fue posible porque el juez de Nueva York Thomas Griesa cumplió ayer, pasado el mediodía, con una orden que le habría transmitido el viernes la Corte de Apelaciones de esa ciudad, en el sentido de que debía levantar inmediatamente el embargo que pesaba sobre los 7.000 millones de dólares en bonos de la deuda argentina. La medida cautelar había sido dictada por el propio Griesa a pedido de los fondos buitre EML y Dart.
Despejado ese obstáculo, la acción pasó ahora a manos del BONY, el “agente de canje” contratado por el Gobierno argentino, y los “agentes depositarios”, es decir las cajas de clearing que operan en los mercados financieros. En el caso de la Argentina, esa responsabilidad recae en la Caja de Valores de Buenos Aires.
Su titular, Norberto Gysin, le explicó ayer a Clarín que el proceso de canje puede demandar al menos siete días hábiles. De esta manera, descartó categóricamente que los bonistas tengan los nuevos títulos en su poder esta semana.
Gysin explicó que ayer recibieron por parte del Bank of New York la solicitud para que depositen en cuentas fiduciarias del BONY los títulos elegibles de la deuda vieja que entraron al canje.
Este proceso podría llevar toda esta semana. Por eso recién el viernes el BONY podrá hacer un balance definitivo sobre los títulos que recibió.
El lunes 30 de mayo la Caja de Valores tendría en sus registros los nuevos bonos —girados por el BONY— y al día siguiente los distribuiría en las “sub-cuentas” que cada bonista tiene abierta en dicha institución.
Gysin especulaba entonces con que el próximo miércoles 1º de junio el Gobierno, a través del Banco Central, podría estar depositando en la Caja el dinero correspondiente a los intereses que acumularon los nuevos bonos. Se trata de unos 700 millones de dólares. Si es así, a partir del jueves 2 de junio ese dinero estaría en poder de los bonistas.
El Banco Central extraerá ese dinero de sus reservas en dólares y euros —que hoy llegan a los 21.856 millones de dólares), mayoritariamente depositadas en el Bank of International Settlement de Basilea (Suiza).
En verdad el BCRA realizará una transferencia electrónica para que el dinero correspondiente aparezca en cuatro cuentas que el BONY tiene abiertas en Buenos Aires. Desde aquí, el BONY transferirá los fondos a los agentes depositarios del exterior, para que lo distribuyan entre los bonistas que realizaron el canje fuera de la Argentina.
De modo que tres años y medio después de declarada la cesación de pagos, los bonistas que tenían papeles de la deuda en default volverán a recibir dinero de la Argentina.
Además de cobrar los intereses, lo importante para los bonistas es que podrán empezar a negociar los títulos en el mercado formal, dejando atrás la modalidad “when and if” (siempre que). En verdad, este tipo de operación debió haber concluido el 1º de abril, pero el embargo la prolongó por dos meses. En el medio se produjo la polémica por las operaciones realizadas en el Mercado de Valores, que se dieron por anuladas cuando se anunció que la entrega de los bonos se demoraba más allá de aquella fecha.
Más allá de este problemático asunto, lo importante para el mercado (y para el Gobierno) es que con la irrupción de los nuevos bonos la deuda argentina volverá a formar parte del índice de riesgo país que elabora el JP Morgan.
Los especialistas especulaban con que el nuevo riesgo país argentino podría estar en torno a los 550 puntos básicos, por arriba de los 436 puntos que registraba ayer el riesgo país brasileño.
El regreso de los bonos a ese índice significará que más inversores podrían comprarlos, por el solo hecho de que arman sus inversiones copiando el armado de la canasta de bonos de deuda soberana de los países emergentes que fija el JP Morgan.
Y esa mayor potencial demanda podría influir para que los “debutantes” bonos argentinos mantengan su cotización.
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