LA JUSTICIA EMITE SU PRIMERA SENTENCIA A UN REPRESOR TRAS LA ANULACIÓN DE LAS LEYES DEL PERDÓN
El juicio oral contra el represor Julio “el turco Julián” Simón, imputado de aberrantes violaciones a los derechos humanos durante la última dictadura militar, se convertirá esta mañana en el primer proceso en el que se dicte sentencia tras la derogación de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final.
La posibilidad de juzgar los apoderamientos de bebés, secuestros, torturas y desaparición forzada de personas, entre otros crímenes atroces, cometidos por el autodenominado “Proceso de Reorganización Nacional” se reabrió el 14 de junio de 2005 cuando la Corte Suprema declaró “de ningún efecto” esas normas de impunidad.
Eso posibilitó que el Tribunal Oral en lo Federal Cinco (TOF5) juzgue a Simón por el secuestro, torturas y desaparición forzada, en noviembre de 1978, de José Poblete y Gertrudis Hlaczik y el apoderamiento de su hija Claudia, por entonces de ocho meses de vida.
Durante las siete jornadas de audiencias se recrearon los horrores padecidos por los prisioneros que eran ilegalmente capturados y llevados a “El Olimpo”, perverso nombre con el que habían bautizado a ese campo de concentración “los dioses de la vida y de la muerte” tal como los represores se identificaban a sí mismos.
Tras esas audiencias fue el turno de los alegatos en los que las querellas (el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) y Buscarita Roa, madre de Poblete) pidieron medio siglo de prisión para Simón y el fiscal Raúl Perotti 24 años y seis meses, basándose en diferentes criterios de cuál es la ley aplicable.
Por su parte, los esforzados defensores oficiales pidieron la absolución buscando algún resquicio en las leyes; inclusive sus alegatos fueron elogiados por los acusadores que afirmaron que “era todo lo que podían hacer; es la primera vez que la defensa de los represores no pontifica al terrorismo de estado”.
El ex agente de contrainteligencia de la Policía Federal sentado en el banquillo de los acusados tendrá oportunidad de decir, si así lo desea, sus “últimas palabras”; algo que se aguarda con particular interés ya que durante todo el juicio guardó enigmático silencio.
Pese a que en la primera audiencia aseguró con jactancia que “en su momento” iba a “hablar extensamente”, luego hizo uso de sus derechos constitucionales de negarse a declarar y no abrió la boca durante todo el proceso salvo para murmurarle al oído a su defensor cada vez que quería ir al baño.
Tras esa instancia las partes volverán a verse cuando el camarista Luis Di Rienzi, presidente del TOF5, lea el veredicto que puede ir desde la absolución que pidieron los defensores oficiales de Simón hasta los 50 años de encierro que reclamaron las abogadas Carolina Varski y Alcira Ríos.
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