LA JUSTICIA INVESTIGA EL SUICIDIO DE JUAN CASTRO Y FRENÓ LA CREMACIÓN
Luego de casi tres días de agonía, ayer a la madrugada murió el periodista Juan Castro. Tras ser sometido a una autopsia, su cuerpo fue depositado en un nicho del cementerio de la Chacarita. La Justicia ordenó suspender la cremación, pedida por la familia, ya que continúa investigando qué motivo llevó al conductor televisivo, de 33 años, a arrojarse desde el balcón de su departamento, el martes pasado por la tarde.
Tras el desenlace, la carátula del expediente fue modificada: de “averiguación de tentativa de suicido” cambió a “averiguación por suicidio”. “No han surgido hasta el momento indicios que permitan presuponer otra cosa”, afirmaron fuentes judiciales consultadas por la agencia DyN. Y descartaron la hipótesis sobre un supuesto accidente, que circularon con insistencia en las últimas horas.
Pese al hermetismo con que trabajan la jueza Susana Castañeda de Emiliozzi y la fiscal Estela Andrades de Segura, trascendió que su tarea apunta a determinar por qué se suicidó Castro. En ese sentido, ya están en marcha varias medidas de prueba para esclarecer qué fue lo que sucedió el martes 2, cuando el periodista se tiró desde el primer piso, desde unos 6 metros de altura, a un patio interno del edificio, en momentos en que se hallaba solo.
Por lo pronto, se le practicaron pericias al cadáver para saber por qué no se observaron lesiones defensivas. El análisis de muestras permitirá saber si consumió algún tipo de sustancia capaz de limitar sus respuestas reflejas. También se procura determinar si existió una comunicación telefónica de Castro momentos antes de caer al vacío y, en caso positivo, con quién fue y en qué términos. El jueves, su pareja, Luis Pavesio —con quien compartía el departamento de El Salvador 4753, en Palermo Viejo— había asegurado que no hubo ninguna llamada telefónica inmediatamente antes de que Castro se arrojara al vacío. “No sé por qué hizo lo que hizo”, expresó.
La tragedia ocurrió a las 18.58. Los médicos del Hospital Fernández nunca lograron revertir el estado de coma profundo en que ingresó Castro. Había sufrido traumatismos gravísimos en la cabeza, y fracturas en la rodilla y el tobillo izquierdos.
El periodista fue intervenido quirúrgicamente varias veces para reducir el edema cerebral. Pero, asistido con respirador mecánico, jamás dio señales de recuperación. “Hasta las 6 de la tarde (del jueves) tenía una circulación cerebral apropiada. En ningún momento tuvo un cuadro de muerte encefálica o muerte cerebral”, aclaró el jefe de terapia intensiva del Fernández, Ignacio Previgliano. Ayer, el cuadro se había complicado con una insuficiencia renal. Poco antes de la medianoche, los familiares de Castro —quienes ya se habían retirado del hospital—, regresaron. “Volvimos porque esperamos lo peor”, confesó un tío, quien no quiso dar su nombre. Pidieron la extremaunción al Servicio Sacerdotal de Urgencia.
El periodista murió a las 2.30. El desenlace se produjo debido a “una sumatoria de complicaciones que derivaron en un paro cardiorrespiratorio”, informaron los médicos Previgliano y Roberto Livingston, jefe de guardia del Fernández, quienes dieron la noticia a los periodistas.
Castro “hizo un cuadro que se llama falla orgánica múltiple, que es la expresión máxima del daño que ha recibido: le fallan el corazón, los riñones, el cerebro, los pulmones”, precisó Previgliano.
Fuentes del hospital indicaron que no se pudo realizar la ablación de los órganos de Castro, como era su voluntad, porque “cuestiones de índole médica” impedían que fueran donados. A las 4 de la madrugada, un furgón de la Policía trasladó el cuerpo a la Morgue Judicial, en Viamonte al 2300, donde fue sometido a una autopsia. A las 12.52, una ambulancia lo retiró para llevarlo a una casa de sepelios en Lerma y Acevedo, Villa Crespo, donde sólo fue acondicionado y recibió una breve despedida por parte de sus parientes y amigos íntimos.
La familia había manifestado su deseo de cremar los restos del periodista, pero la fiscal ordenó suspender la cremación. A la espera del permiso judicial, el féretro fue depositado en un nicho de la galería 18 del cementerio. Una multitud acompañó con aplausos al cortejo fúnebre cuando entró a la Chacarita. El féretro fue ingresado a una capilla, mientras el padre de Castro pedía a los periodistas que dejaran solos a los allegados. Más tarde, los familiares anunciaron que querellarán a algunos medios por violación a la intimidad.
En medio del llanto, sus padres y hermanos y su pareja participaron de una ceremonia religiosa. Antes del traslado del féretro hasta el nicho, el sacerdote lo despidió: “Juan, que los ángeles te acompañen. Puedes ir en paz”.
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