LA JUSTICIA INVESTIGA SI HAY RESTOS DE DESAPARECIDOS EN UN ARROYO CASILDENSE
Un equipo de profesionales de la Secretaría de Derechos Humanos de la provincia iniciará la semana próxima una investigación para comprobar si en un tramo del arroyo La Candelaria de esta ciudad hay restos óseos de personas desaparecidas en la última dictadura militar. La posibilidad de que allí haya cadáveres enterrados surgió a partir de una denuncia radicada en 1984 por un médico casildense de apellido Heller, ya fallecido, y ratificada semanas atrás por una de sus hijas ante el Juzgado Federal Nº 4 de Rosario, que rápidamente ordenó a la Municipalidad casildense la paralización de las obras de limpieza que estaba realizando en el arroyo a fin de resguardar probables evidencias.
El caso se inscribe en la causa “Agustín Feced y otros”, acusado de desapariciones de personas en la provincia cuando se desempeñó como jefe de la Unidad Regional II de Policía de Rosario durante la denominada “época de plomo”.
El relevamiento sobre la zona en cuestión llevará aproximadamente dos meses de trabajo y mientras tanto el gobierno casildense podrá continuar con la limpieza del arroyo únicamente en el trayecto que no aparece involucrado dentro de la denuncia judicial. La dragalina retomó sus tareas merced a un acuerdo entre el municipio y las carteras provinciales de Derechos Humanos, Hidráulica, y Obras Públicas.
Así lo había aconsejado la Justicia Federal tras considerar un pedido de la Intendencia casildense para retomar la obra debido a la importancia que tiene para la comunidad ya que evitará posibles inundaciones. No obstante la Municipalidad comprometió su colaboración con la investigación tendiente a esclarecer si existen o no restos de desaparecidos en inmediaciones de La Candelaria.
A pesar de la denuncia, se especula con que son pocas las posibilidades de que haya cuerpos enterrados en el arroyo, aunque el tema seguirá siendo una incógnita hasta tanto concluya la investigación. Los especialistas consideran “poco probable” el hallazgo de restos humanos en ese sitio ya que los antecedentes indican que las víctimas de la represión solían ser depositadas en fosas comunes de cementerios, como al parecer sucedió en San Lorenzo.
La zona a investigar comprende un kilómetro de montículos de tierra ubicados sobre la margen sur del arroyo a unos mil metros de su cruce con la ruta nacional 33. Esa tierra esta allí desde la década del 70 cuando La Candelaria fue profundizada y ensanchada por primera vez tras una gran inundación que desencadenó en una violenta pueblada, conocida como el primer Casildazo. Aunque cabe consignar que, en 1984, se realizó una limpieza integral del arroyo cuya extracción de tierra también fue depositada sobre los montículos existentes.
El estudio se realizará por etapas y el primer paso consistirá en rastrear la zona para detectar si hay metales compatibles con balas de armas de fuego, lo cual sería un indicio clave en la investigación. Además se harán radiografías terrestres y se tomarán fotos aéreas para luego comenzar con las remociones.
El tema continúa generando intriga en la sociedad casildense donde circulan versiones de todo tipo. Algunos sostienen la verosimilitud de la denuncia impulsada hace más de veinte años por Heller, mientras que otros descreen que en el arroyo pueda haber desaparecidos enterrados.
Si bien el fallecido médico casildense se presentó en la Justicia al poco tiempo de reinstalarse la democracia en el país, su aporte parece haber quedado en el olvido durante mucho tiempo. Recién después de dos décadas el tema cobra fuerza gracias a que su denuncia fue ratificada por una de sus hijas a fin de evitar que con la limpieza del arroyo se borraran, involuntariamente, posibles evidencias sobre la existencia de restos de desaparecidos.
Y lo más sorprendente de esta historia es que nunca antes se inspeccionó la zona a pesar de la denuncia de Heller, quien relató ante la Justicia los comentarios que escuchó de boca de productores de la zona sobre la posibilidad de que en el arroyo hayan arrojado cadáveres de personas perseguidas y fusiladas durante el último gobierno militar.
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