LA JUSTICIA ITALIANA EMBARGÓ CUENTAS DE LA EMBAJADA ARGENTINA EN ROMA
Un día antes de que el presidente Néstor Kirchner defienda su propuesta de reestructuración de la deuda ante las Naciones Unidas, los acreedores redoblaron su presión sobre el gobierno.
La Justicia italiana embargó cuentas bancarias de la embajada argentina en Roma, a pedido del Comité Global de Acreedores (CGA) mientras que el director gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Rodrigo Rato, disparó munición gruesa contra la administración local.
Dijo que la Argentina mantiene “políticas económicas del pasado” y que su situación es “negativa” y reclamó un superávit primario del 4%.
La presión de los acreedores se hizo sentir en Italia. El embajador argentino en ese país, Victorio Tacetti, confirmó que la Justicia italiana dictó un embargo por 4 millones de euros, en las cuentas de la sede diplomática en Roma, aunque aclaró que de ese total bloqueó sólo “unos 20 mil”.
“El tema es judicial, pero también hay detrás una movida política de los grupos de bancos”, afirmó este mediodía el diplomático argentino, quien aseguró que pagará los sueldos “por otras vías, con cuentas fuera de Italia”.
Las cuentas en la Banca Nazionale del Lavoro, con un saldo de 22 mil euros, fueron bloqueadas por orden de un tribunal de Brescia, a raíz de una demanda iniciada por el Comité Global de Acreedores ante el tribunal civil de Roma.
“No hay ninguna sentencia sobre la cuestión de fondo, que es el reclamo de los bonistas italianos”, advirtió sin embargo Claudio Rosencwaig, el diplomático argentino que tramita las causas iniciadas por los ahorristas italianos.
Según dijo Rosencwaig, la decisión del tribunal de Brescia es desproporcionada con la orden judicial para que el gobierno pague 1.100 euros a 4 ahorristas italianos emitida el jueves por el tribunal romano.
El diplomático aseguró que la decisión fue “sólo cautelar”, hasta la audiencia del 3 de noviembre, en la cual el juez “se reserva” una decisión, ya que los bienes de un Estado extranjero, muebles o inmuebles, no pueden ser embargados. En ese sentido, en Italia ya hubo cinco sentencias judiciales denegando los pedidos de embargo de los bienes argentinos en el país, en procesos iniciados por los bonistas.
Por su parte, el abogado que defiende a Argentina en estos juicios, Ferdinando Emanuele, declaró que “no hubo secuestros ni embargo de bienes de la embajada argentina en Roma”.
“En realidad sólo hubo una orden judicial a Buenos Aires para que pague 1.100 euros a cuatro inversores de títulos y en base a esa resolución, los ahorristas pidieron valerse de los bienes en Italia de la embajada por un valor de 4 millones de euros”, agregó.
Políticas del pasado
Por otra parte, el jefe del FMI, Rodrigo Rato, salió a cruzar durísimo al gobierno, redoblando su presión para que el proyecto de presupuesto 2005 incluya un superávit fiscal primario del 4%.
En su discurso en el Consejo de Relaciones Exteriores, que se desarrolla en Nueva York, Rato enfatizó que “la situación en la Argentina sigue siendo negativa” y acusó al gobierno de continuar “con políticas macroeconómicas del pasado”.
El jefe del FMI exhibió toda su dureza a pocos días de que el organismo aceptara la prórroga de pagos por mil millones de dólares que este año debía realizar la Argentina y en momentos en que el presidente Néstor Kirchner se juega en Nueva York su última presentación pública de envergadura ante la comunidad internacional, antes de que se inicie el proceso de canje que pilotea el ministro de Economía, Roberto Lavagna. Precisamente, al hablar en el marco de la Cumbre de la Pobreza, el jefe del Estado pidió un compromiso de los países del primer mundo para reducir la deuda de las naciones en desarrollo.
Paradójicamente, el mismo día en que Rato y los acreedores italianos redoblaron la presión sobre la Argentina, otro español, el jefe de gobierno José Luis Rodríguez Zapatero respaldó a Kirchner en su postura sobre la deuda y el influyente diario económico “The Financial Times” dio por hecho la aceptación de la oferta argentina en los mercados.
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