LA JUSTICIA PROVINCIAL INVESTIGA UN CASO DE CORRUPCIÓN DE MENORES
La Justicia santafesina investiga un caso que podría encuadrarse en el delito de “corrupción de menores”, tipificado en el código penal vigente. Se trata de un Ingeniero de la ciudad capital que habría intentado acosar a un menor de edad en su domicilio particular, aprovechándose – de acuerdo a la denuncia – a la amistad que tenía con la madre del menor damnificado.
En junio del año pasado los padres del menor presentaron la denuncia en el Juzgado de Instrucción a cargo del Dr. Dardo Rosciani. De acuerdo al escrito – al que accedió este portal – el joven le dijo al juez que “había conocido al profesor durante el segundo semestre del 2.002 después de una misa en la Iglesia de la Merced donde actuó el Coro San Bautista, en el que participaba la madre denunciante.
LOS HECHOS
El 14 de setiembre del año 2.003 el denunciado se comunicó telefónicamente con el menor para intercambiar material vía Internet. Al día siguiente comenzó el calvario del adolescente. Otra comunicación telefónica, elevada de tono, marcó el comienzo de una historia dolorosa. El profesor le preguntó en esa charla si “la había puesto” (en sentido sexual) y moderó la charla en “sentido joven”, de acuerdo a los dichos del menor.
Pasaron algunos días y el profesor (entonces director del Coro San Bautista) asistió a una presentación del coro donde el docente le aclara que había ido “porque sabía que mi vieja no iba a estar, porque estaba en Córdoba en un congreso”.
Luego de una discusión confusa, en la que el docente recriminó al menor un comportamiento doméstico, lo invitó a comer “unos panchos a la Costanera”. Pero el raid se desvió y el menor se encontró solo junto al docente en el domicilio de este último.
Ya en la casa, comenzaron las sugerencias, cargadas de segundas intenciones. El docente obligó al menor a llamar por teléfono al padre para informarle que estaba con amigos y que se iba a demorar. Acto seguido – siempre de acuerdo a la denuncia judicial – acosó al menor en el living de su vivienda, ubicada detrás de la estación Terminal de ómnibus de Santa Fe. El joven le dijo al juez que “el profesor me acarició la pierna, me abrazaba de manera un tanto rara y sus brazos me rodeaban la cintura”. El menor, inquieto por la situación se molestó y el docente respondió “estás con gente importante, está Reutemann, sus secretarias, su secretario privado y yo”.
El docente ofreció luego comer una pizza con cerveza en el departamento. Cuando terminó la improvisada cena, el menor dijo que “me volteó nuevamente para su lado y me empezó a hablar a la cara, a escasos centímetros, cara con cara – confió el adolescente – simultáneamente me pasó la mano izquierda por debajo de la remera, en mi espalda, ya tocando mi piel, haciendo con la mano un movimiento circular”.
TU MANO EN MI MANO
El menor no salía de su asombro, estaba shockeado, confundido. Pero no terminó ahí la situación de hostigamiento. El profesor ofreció llevarlo hasta su casa en el auto. “Desde el Lawn Tennis hasta las calles General Paz y Javier de la Rosa, me tomó de la mano, acariciándome, con la otra manejaba y tomaba cerveza”, relató el chico.
Cuando llegó a la casa, el joven saludó rápidamente a su padre y, fugazmente, salió hacia la casa de un amigo a quien le contó lo sucedido 24 horas después. Dos o tres semanas más tarde, un docente del coro le preguntó “de dónde conocía a ése tipo” (por el denunciado). Fue allí que le menor se quebró y le dijo: “tengo que contarte algo de este tipo, algo que yo viví con él”. El docente no dudó y aconsejó: “contale a tus viejos”. Así pasó.
El domingo 26 de octubre del 2.003, en la casa de sus padres, el chico se quebró. Entre sollozos confesó el dolor y su angustia, “me parece que me pasó algo, como un intento de violación”. Los padres intuyeron. Antes de nombrar al profesor los padres ya sabían de quién se trataba.
Para noviembre del año pasado, toda la comunidad coreuta del “San Bautista” estaba al tanto del episodio.
QUÉ PASÓ DESPUÉS
El chico terminó la escuela “sin llevarme una materia” – dice. “Mi familia me ofreció atención psicológica –continúa – fui cuatro o cinco veces, me hizo bien”, reflexiona.
En junio del año pasado, los padres decidieron denunciar al docente ante la Justicia de Instrucción y ofrecieron una nómina de chicos que – presuntamente – habrían sido víctimas del profesor de audio perceptiva y codirector del coro de niños del Liceo Municipal “Antonio Fuentes del Arco”, ubicado en la cortada Falucho, en la ciudad de Santa Fe.
Del mismo modo, los padres le ofrecieron al juez el testimonio del psicólogo que atendió al muchachito durante la crisis. Finalmente, se ofreció un listado de testigos calificados, que conocerían los embates sexuales del docente. Asimismo, se solicitó al juez que oficie a Telecom para acceder a la sábana de comunicaciones telefónicas que describió el menor en la denuncia.
EN EL MEDIO, UNA QUERELLA
El 28 de octubre del año 2.003, la madre del menor – ya enterada del caso – concurrió a la casa del docente (ubicada detrás de la terminal de ómnibus) junto a otros integrantes del coro e increparon duramente al docente. La mamá, desesperada y notablemente conmocionada, le mostró al docente una foto de sus hijos y acto seguido dijo: “te metiste con lo más sagrado”, y el docente replicó: “Vos no me vas a gritar” e intentó cerrar la puerta de su domicilio. Un integrante varón del coro asistente frenó la puerta y le dijo: “escuchala, dejá que hable”. La madre siguió diciendo: “cómo te vas a meter con mis hijos”, y le propinó una cachetada al docente denunciado.
El profesor respondió con una querella, pero las personas presentes habrían ofrecido testimoniales a favor de la mamá. Se propuso, además, una lista de once individuos que pasaron o deberán pasar por los despachos tribunalicios.
EN LA CAJA DE JUBILACIONES
En agosto del año 2.002, mientras este docente se desempeñaba en las primeras líneas de la intervención del Ing. Fernando Bondesío en la Caja de Jubilaciones, un empleado de la repartición provisional lo denunció por un hecho similar.
El agente denunció en la justicia santafesina que, el entonces funcionario, le dijo en el ascensor que “te hice trasladar, porque no te quisiste acostar conmigo y, si seguís en esta postura, te hago sacar la subrogancia…”. El empleado, efectivamente, fue trasladado de sección inmediatamente después. “Este tipo de actitudes se ha dado con otros agentes que no consintieron las propuestas de esta persona”, agregó en la presentación judicial. El denunciante ofreció testigos que refrendaron los dichos de la denuncia.
Del mismo modo, el agente manifestó que, el entonces funcionario “concurrió a mi casa en horarios inusuales y que insistió – en aquellas ocasiones – para que le abra la puerta de mi domicilio”.
“No me animé a realizar la denuncia inmediatamente, ya que siempre se juzga la moral del denunciante y, por otra parte, temía que las autoridades de la Caja de Jubilaciones tomaran represalias contra mi persona”, menciona el agente en su escrito de denuncia.
El miércoles de la semana pasada, después de varios meses de los hechos relatados, el Juez de Instrucción Dardo Rosciani indagó al profesor y ex funcionario de la Caja de Jubilaciones cuestionado por su accionar sexual en ámbitos públicos.
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