LA JUSTICIA SUIZA AYUDARÁ CON LAS CUENTAS DE MENEM
Una “relación de confianza e intercambio jurídico” lograron ayer aquí jueces y fiscales argentinos con la jueza Christine Junod, que debe dar trámite a ocho de los exhortos que giran sobre cuentas vinculadas al ex presidente Carlos Menem.
En un encuentro de trabajo que duró 9 horas también se alcanzaron “coincidencias jurídicas” que acelerarán los trámites de los pedidos de levantamiento del secreto bancario sobre las cuentas vinculadas a Menem, largamente postergadas por las limitaciones de las leyes locales.
Algunos de los exhortos deberán ser corregidos y a otros incluirse otras figuras jurídicas para facilitar una respuesta positiva, informaron fuentes oficiales a Clarín tras el encuentro, con que se cerró una visita de tres días de dos jueces y tres fiscales argentinos a Suiza.
“Nos fue muy bien. Estoy feliz y brindo por el entendimiento logrado entre los dos países. Agradezco a todas las autoridades suizas que nos han recibido, pero especialmente a la jueza Junod, que escuchó con mucho cuidado y muy cálidamente nuestra presentación”, dijo el juez federal Norberto Oyarbide, que tiene a su cargo la causa contra el ex presidente Carlos Menem por haber ocultado una cuenta suiza.
Exultante y después de una noche sin dormir por la preparación de la reunión, Oyarbide explicó a Clarín que hay que introducir “pequeños ajustes en nuestros exhortos pero la expectativa hoy se fundamenta en esta respuesta de la jueza”.
En aquella causa en que Menem está procesado, Oyarbide pidió a Junod que también considere “los delitos de violación de deberes de funcionario público, falsificación de documento público, soborno y lavado de dinero”, que tienen su equivalente en la jurisprudencia suiza, en una elaborada interpretación jurídica. La jueza participó activamente en la búsqueda de figuras penales del código suizo que coincidieran con las argentinas y escuchó que el magistrado le hizo saber que “su colaboración es inaplazable”.
En un día helado y con pronóstico de nevadas, el juez Julio Speroni, más Oyarbide, el fiscal Eamon Mullen y la fiscal Alicia Sustatita y el abogado suizo Paolo Bernasconi —que representa los intereses del Estado argentino— había llegado temprano al palacio de Justicia, al lado del colegio Voltaire donde estudió Jorge Luis Borges durante su adolescencia. Los acompañaba el jefe de la Oficina Anticorrupción, Daniel Morim, querellante en la causa Menem.
La jueza Junot los esperaba en una sala de reuniones, con una traductora que la asistió durante el maratónico encuentro. La mañana pasó en una reunión conjunta, donde se analizó en abstracto jurisprudencia común y a la que asistió el procurador de Ginebra, Daniel Zapelli.
Los magistrados argentinos no sabían que tenían enfrente a uno de los funcionarios judiciales que defiende a rajatabla el secreto bancario suizo, en oposición a otra línea de jueces que consideran que Suiza debe colaborar levantándolo para combatir el crimen organizado y los delitos económicos. En medio de esta interna del poder judicial helvético, los exhortos argentinos se convertirán en un verdadero test sobre la voluntad judicial suiza.
Los procuradores son elegidos por el voto después de las elecciones parlamentarias. En Ginebra ganó la centroderecha judicial, que considera al secreto bancario la base de sustentación de la economía del país, en medio de presiones de la Unión Europea para que combatan los delitos fiscales. Algunos expertos judiciales consideran a la jueza Junod dentro de aquella línea de pensamiento.
La magistrada explicó a la delegación argentina los derechos de las partes en Suiza, la colaboración con los estados y las limitaciones de la legislación helvética.
Después de un almuerzo en un restaurante tradicional de la Ciudad Vieja de Ginebra, la reunión continuó con encuentros a solas de Junot con los jueces y fiscales argentinos.
Con sus anteojos, pelo corto y sobriamente vestida de blanco, la magistrada impresionó a la delegación argentina por su rigurosidad jurídica y su falta de reticencias. “No existe el secreto bancario para los jueces en Suiza”, repitió a sus interlocutores una y otra vez cuando le preguntaban por sus exhortos.
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