LA JUSTICIA URUGUAYA ORDENÓ LA DETENCIÓN DE CHARLY GARCÍA
En los próximos cuatro años Charly García no podrá pisar territorio uruguayo sin que la Policía lo detenga y lo lleve a declarar al Juzgado penal que ocupa una esquina del centro de Maldonado.
A Charly García se lo juzga por haberle pegado el 3 de enero al fotógrafo Carlos Martínez. No puede ser detenido en suelo argentino para trasladarlo a declarar en Uruguay porque el delito de lesiones no está comprendido en el tratado de extradición firmado entre ambos países.
“Estamos evaluando la posibilidad de ampliar la denuncia a amenazas y sumar así otro delito, lo que podría cambiar esta situación y poder pedir la extradición”, explicó a Clarín, Ignacio Irurzún abogado de la empresa Jorge Amado Group, en la que trabaja Martínez.
A última hora del martes pasado, la jueza penal Graciela Eustachio firmó el pedido de detención nacional solicitado por el fiscal Gustavo Zubía. El cargo es por lesiones, un delito que prescribe a los cuatro años.
Pero cuando Eustachio libró la orden, Charly García ya no estaba en Uruguay. El viernes había llegado a Pinamar, donde se aloja en el Hotel Algeciras, de cuatro estrellas. Allí, García lleva una vida no muy distinta a la hace en de Buenos Aires. Está la mayor parte del día recluido en su habitación (duerme hasta tarde) y algunas noches ha salido a cenar con amigos (el lunes estuvo en el restaurante “El viejo lobo”).
Según fuentes cercanas a su entorno, el ídolo del rock nacional manifiesta cierto nerviosismo por lo ocurrido en Punta del Este. Aunque reconocieron que tampoco está muy al tanto de la dimensión que tomó el hecho en Buenos Aires. “No está muy contento ni demasiado tranquilo. Lo presiona un poco esa tensión social”, contó a Clarín su manager Charlie Fuentes. Charly se llevó a Pinamar una mesita de grabación y está trabajando en un disco. Ayer se rumoreaba que podía llegar a dar un show en el balneario Robinson Crusoe alrededor de las 2 o 3 de la madrugada.
Pero además de los hechos de esa noche, la Justicia uruguaya también abrió una investigación para determinar cómo se fue Charly García de Uruguay. En ella se investiga la acción de la Prefectura uruguaya y ya fueron indagados de varios oficiales.
En esa fase de la causa —explicó una fuente del Juzgado— se busca establecer si los procedimientos llevados adelante por Prefectura fueron los correctos o si al demorar en ponerlos en práctica permitieron que García se pudiera ir de Uruguay. El músico había llegado a Punta del Este al principio de la temporada y se instaló en la casa que tiene el empresario Alan Faena en la ruta hacia José Ignacio.
En la noche del 3 de enero fue Faena quien lo llevó hasta el Budabar, el restaurante de la marca internacional que se instaló esta temporada sobre la playa de Manantiales. Al lugar suelen acudir los “personajes” y por eso su puerta es parte obligado del circuito que los fotógrafos hacen en Punta. Entre ellos esa noche se contaba Carlos Martínez. Al enterarse de que adentro estaba Charly García decidió esperarlo junto a otros colegas. Martínez es integrante de staff de fotógrafos de Jorge Amado Group, un servicio de prensa fotográfico a famosos.
“Si tenía una pistola lo mataba”, dijo Amado, el dueño de la empresa. “Primero le tiró un vaso (a Martínez) y después cuando pasaba por al lado le pegó inesperadamente y de forma muy cobarde”.
Mientras Martínez hacía la denuncia y era atendido en el sanatorio Cantegrill por una fractura en el tabique nasal, Charly García se fue a Kosiuko, una disco en La Barra. Eran las seis y media de la mañana cuando salió y frente a las cámaras del programa de televisión Intrusos, aceptó que golpeó al fotógrafo. Ahora, la defensa de Martínez pidió el tape original: lo presentará como prueba para demostrar que también hubo amenazas. Si la Justicia uruguaya lo acepta, Charly García podría ser extraditado.
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