LA LEGISLATURA PORTEÑA PROHIBIÓ FUMAR EN ESPACIOS PÚBLICOS CERRADOS
La Ciudad de Buenos Aires tendrá muy pronto una nueva ley que les complicará seriamente la vida a los fumadores. Las mesas habilitadas para fumar en los bares y restoranes van camino a desaparecer, con la única excepción de las que están en patios, terrazas u otros sectores al aire libre. Tampoco se podrá echar humo caminando por un shopping, chequeando los e-mails en un locutorio o mientras se hace tiempo para entrar a la sala en el hall de un cine o un teatro. Además, a los adolescentes porteños ya no les alcanzará con tener 16 años para comprar cigarrillos; deberán haber cumplido los 18.
Después de varios meses de discusiones —y ocho proyectos distintos presentados entre el año pasado y este— los diputados lograron consenso sobre un texto que se convertiría en ley. Pese a que se dijo que iba a ser tratado hoy, los legisladores postergarían su sanción para los próximos días. El proyecto tiene despacho de mayoría en tres comisiones.
La ley fijaría un plazo de un año de transición desde su entrada en vigencia hasta su aplicación efectiva, para que el nuevo régimen sea conocido por todos.
Durante ese lapso, los bares y restoranes podrán funcionar como locales exclusivamente para fumadores o exclusivamente para no fumadores, pero esto se acabará cuando comience a regir la prohibición absoluta. Se trata del mismo proceso que ya se está viviendo en la provincia de Tucumán, que de alguna manera hizo punta en una tendencia que va a camino a imponerse en todo el país (ver El debate…).
La ley porteña se complementaría con la ley nacional que el Congreso está analizando, a propuesta del Gobierno de la Nación. Sucede que hay esferas excluyentes de las competencias de cada Estado. Así, la Ciudad no puede prohibir la publicidad de cigarrillos en televisión, cuyos contenidos están regulados por el COMFER. Pero el tema de los bares y restoranes es una cuestión típicamente local.
Entre los principales puntos de la futura ley porteña figuran:
– Se prohibirá el consumo de tabaco en los lugares cerrados de acceso público. Sólo se podrán habilitar zonas para fumar en los boliches bailables y en las salas de fiestas en las que no se permita la entrada de menores de 18. En esos espacios recreativos, habrá una zona para fumar, con la condición de que que tengan ventilación independiente y no sean lugar de paso obligatorio.
– Los hospitales públicos y las obras sociales del sector público de la Ciudad deberán incorporar y cubrir la prevención, asistencia y tratamiento del tabaquismo.
– Habrá un régimen de sanciones. Así, quien fume en lugares en los que no esté permitido deberá pagar una multa de 25 a 100 pesos. Mayor rigor caerá sobre el dueño o encargado de los locales cerrados donde no se haga cumplir la disposición. En ese caso la multa irá de 500 a 2.000 pesos. Actualmente, las multas llegan a los 100 pesos, pero no se aplican.
La diputada macrista Paula Bertol explicó que “como la Ciudad no tiene inspectores para controlar que esta ley se cumpla, lo más importante será el monitoreo social. Los locales tendrán la obligación de contar con un libro de quejas para esta cuestión. En una encuesta que hicimos, el 82% estuvo de acuerdo con que se prohíba fumar”.
Actualmente, en Buenos Aires existen resoluciones de organismos que impiden fumar, por ejemplo, en los aeropuertos, los establecimientos educativos y en el transporte aéreo y terrestre. También está prohibido fumar en todos los ámbitos públicos del Estado de la Ciudad, aunque esto en muchas oficinas no se cumple. Sin embargo, ahora se pretende ir bastante más allá.
La idea, según se explica en los fundamentos del proyecto, es que ya “no se acepte como una conducta normal el fumar en todos los espacios”, porque ese es uno de los factores que contribuyen al inicio de los jóvenes.
El diputado kirchnerista Helio Rebot contó que el proyecto fue también conversado con el Ministerio de Salud de la Nación: “Debemos hacer algo urgente, ya que se calcula que 500 jóvenes comienzan a fumar por día en nuestro país y en el Ministerio de Salud estiman que por año mueren 40.000 personas por enfermedades relacionadas con el consumo de tabaco”.
Para Julio De Giovanni, del Partido de Ciudad, “esto probablemente encontrará resistencias al principio, pero luego será aceptado. Es traer a Buenos Aires la normativa que ya rige en las principales ciudades del mundo”.
Según su compañero de bloque, Jorge Giorno, “ahora el Estado tendrá sustento para iniciar juicios contra las tabacaleras, para recuperar el dinero gastado en la atención de enfermedades producidas por el cigarrillo “.
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