La leptopirosis afecta más a hombres que a mujeres en Argentina
La leptospirosis es una infección causada por la bacteria leptospira que puede producir desde síntomas leves, similares a los de una gripe o gastroenteritis, hasta la muerte.
La enfermedad es transmitida al ser humano por la gran mayoría de los animales, pero en especial por los roedores urbanos que la mantienen en sus túbulos renales y excretan la bacteria en la orina.
Los datos recopilados por especialistas de la Fundación Mundo Sano (FMS) indicaron que en el primer semestre del año, hubo 15 muertos por leptospirosis en el país y 230 casos notificados.
Precisaron que están más expuestas a la enfermedad las poblaciones socialmente vulnerables, quienes habitan en zonas inundables y los que ejercen tareas con riesgo de contacto con la orina de los roedores.
En ese sentido, precisaron que la leptospirosis es una enfermedad que afecta a cualquier edad, pero destacaron que lo más habitual en la región es que se produzca en adultos jóvenes y en una proporción de 8 hombres cada 2 mujeres.
Alfredo Seijo, jefe de la División Zoonosis del Hospital Muñiz, aclaró que leptospirosis “es una enfermedad de difícil diagnóstico porque al afectar una multiplicidad de órganos puede confundirse con muchas otras”.
Seijo explicó que “los síntomas son fiebre de 38 a 39 grados, dolores musculares como en las pantorrillas, en los músculos vertebrales, abdominales, diarrea, que se registran en el 75% de los casos y dolor de cabeza intenso”.
Pero sostuvo que “hay un indicador importante de la enfermedad que se da cuando un paciente que es considerado de riesgo tiene todos o algunos de los síntomas sin mucosidad, ni estornudos, ni catarro”.
Señaló que “esa sintomatología, no suele superar los seis días y si bien la fiebre puede ceder, la persona sigue sintiéndose mal”.
Seijo afirmó que “las preguntas fundamentales para confirmar el diagnóstico de leptospirosis son si el paciente estuvo en una zona inundada, si tuvo contacto con la tierra húmeda haciendo maniobras militares, si es deportista y realiza actividades acuáticas, si trabaja en el campo o en el tendido de redes en altura y si tiene un perro enfermo en la casa y limpia sus necesidades”.
Insistió en que “la clave es haber estado en contacto con un medio húmedo” y añadió que “así como hay poblaciones de riesgo por su oficio o profesión, también las hay de riesgo por situación ambiental, lo que incluye su vulnerabilidad social y económica”.
Otra de las dificultades para la detección es la falta de laboratorios que dispongan de la tecnología para el diagnóstico.
En tanto, la enfermedad puede presentar distintos niveles de gravedad y complicación que van desde un sencillo cuadro bacteriano que se cura sólo hasta otro que requiere de internación y puede poner en riesgo la vida.
Hasta 2001, el Servicio de Zoonosis del hospital Muñiz informó 73 casos de neumonía por leptospirosis, pero entre 2000 y 2003 el mismo servicio estudió siete casos de hemorragia pulmonar por leptospirosis, todos provenientes de la Capital Federal y con una letalidad cercana al 50%.
Aclaró que “predominan, como en todas las formas clínicas de leptospirosis, los pacientes masculinos, pero sin embargo, de las tres personas fallecidas en el hospital Muñiz dos eran mujeres que vivían en asentamientos precarios, con abundancia de roedores peridomiciliarios, exposición a inundaciones o aguas estancadas”.
Añadió que “dos pacientes habían tenido como fuente de mayor riesgo el contacto con orina de perros y en ambos casos, los animales habían sido diagnosticados con moquillo, aunque luego se confirmó que los canes presentaban leptospirosis”.
Sonia Tarragona, directora de FMS, sostuvo que “la cifra de este año de afectados de leptospirosis es la mayor registrada desde las inundaciones de Santa Fe en 2003, cuando hubo 494 casos”.
Tarragona opinó que “estamos ante un episodio de características preocupantes” y añadió que “hay vacunas para humanos y animales, pero en ningún caso son de aplicación obligatoria”.
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