LA LLAMÓ POR TELÉFONO DESESPERADO Y SIMULÓ QUE SE PEGABA UN TIRO
Ayer a la tarde una comisión policial acudió al llamado de una mujer, un joven veinteañera que visiblemente alterada dijo temer por la vida de su ex compañero, un hombre de 52 años de edad.
Quien recurrió a la policía temiendo lo peor dijo que la comunicación telefónica que había sostenido con ese hombre que le rogaba que regresara con él, se interrumpió abruptamente tras la última negativa de ella.
El hombre que en reiteradas oportunidades le había manifestado la intención de quitarse la vida si ella no correspondía a sus requerimientos amorosos, cortó la conversación y segundos después _dijo ella_, pudo escuchar un estampido que atribuyó, sin dudas, a un disparo de arma de fuego.
Ante la gravedad de la situación los agentes de la Seccional 4a. se dirigieron rápidamente al domicilio del supuesto suicida, una vivienda ubicada en los aledaños de avenida Freyre y Vera, y una vez allí, llamaron a la puerta.
Lejos de estar muerto el dueño de casa en persona salió a recibir a los uniformados, les permitió el paso y después, ya no tendría otra alternativa que entregarles el arma, la pistola Bersa con la que momentos antes había disparado contra una almohadón con la aparente intención de impresionar a su amada. Esas mismas explicaciones debería ofrecer momentos más tarde ante el oficial sumariante de la Seccional 4ta.
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