La lluvia apaga los incendios en Bolivia
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Dos meses más tarde, y cuatro millones de hectáreas de bosques y pastizales incineradas, la lluvia apagó los incendios en Bolivia.
“Nuestro satélite no registra focos de calor ni incendios activos. Este domingo no se registra ninguno. La lluvia ha sido fundamental para controlar los incendios activos”, declaró a la prensa la secretaria de Desarrollo Sostenible y Medio Ambiente de Santa Cruz, Cinthia Asin.
Los fuegos afectaron la zona de la Chiquitania, en el departamento de Santa Cruz (este), en la Amazonia boliviana, donde se han quemado alrededor de cuatro millones de hectáreas, de las cuales más del 40 por ciento corresponden a áreas protegidas.
La responsable de Medio Ambiente del departamento, Cinthia Asin, ha confirmado que las lluvias caídas en los últimos días han contribuido a la extinción total de los incendios.
Si bien las imágenes captadas por satélite no detectan posibles focos, “por un tema de prudencia” las autoridades han aplazado la orden de repliegue de los efectivos de emergencia, de los que forman parte también miembros de las Fuerzas Armadas y cuerpos de voluntarios. La vigilancia se mantiene en once zonas.
Los incendios comenzaron a principios de agosto, “una situación bastante triste y lamentable que costará restaurar”, reconoció Asin.
El Gobierno local ha admitido que por delante queda una “ardua labor”, para la cual ya se ha iniciado un Plan de Restauración centrado, entre otras cuestiones, en recuperar los ecosistemas que han quedado dañados en estos últimos dos meses.
Las Fuerzas Armadas ya anunciaron el Plan Paraíso para reforestar la Chiquitania.
“Estamos en el proceso de encarar una ardua labor. Hemos invitado a muchas instituciones para participar de la restauración de las zonas afectadas por el fuego”, apuntó Asin.
Un desastre ambiental
El fuego ocasionó la pérdida de alrededor de 40 millones de árboles, situación considerada como desastre ambiental por la Fundación para la Conservación del Bosque Seco Chiquitano.
Según el gobierno, hay 4.462 familias afectadas en toda la Chiquitania y 10 municipios con declaratoria de emergencia y en algunos casos de desastre.
Un total de 7.000 personas, entre militares, policías, bomberos y voluntarios, combatieron el fuego por tierra, según datos oficiales.
En las operaciones de combate al fuego participó asimismo el Boeing 747 Supertanker, el avión bombero más grande del mundo, así como 17 helicópteros y siete avionetas, además de 260 vehículos para el transporte de brigadistas y voluntarios, 58 unidades cisterna y 26 ambulancias.
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