LA LUCHA CONTRA LA INFLACIÓN: EL GOBIERNO PROFUNDIZA LOS CONTROLES
El Gobierno extendió a carnicerías, pescaderías, panaderías y casas de comida la norma que las obliga a publicar claramente los precios de los productos que ofrecen. En el caso específico de la carne, los valores deberán estar exhibidos según las diferentes categorías de hacienda y los tipos de cortes.
La resolución 3 de la Secretaría de Defensa del Consumidor, publicada ayer en el Boletín Oficial, establece que se deben exhibir al público los precios de los productos en carteleras ubicadas en el interior de los locales en forma destacada y visible. La repartición que resolvió la medida depende de la Secretaría de Comercio Interior, que dirige Guillermo Moreno.
La norma, que se enmarca en la política impulsada por el Gobierno para luchar contra la inflación, indica que en las carteleras deberán constar “los precios por unidad de venta de los cortes y clases de carne y sus derivados, especies y cortes de pescados y mariscos, tipos de panes y facturas y las distintas variedades de comidas preparadas”. En el caso de la carne bovina, agrega que “se entenderán por clases de carne las siguientes: ternera, novillo, novillito, vaquillona y vaca”.
Según la norma, que modifica una resolución de 2002, las autoridades se reservan el derecho de aplicar sanciones para las infracciones que se verifiquen por no acatar lo dispuesto en la ley de lealtad comercial.
Comerciantes conformes
En la carnicería Avicar, en Montes de Oca 915, Barracas, los precios de los cortes sugeridos por el Gobierno están exhibidos en una gran lámina en la vidriera. En el local venden cortes de novillito, figuran los precios sugeridos y, al lado, los precios de la carnicería, que son más baratos, así como el porcentaje de baja correspondiente a cada corte, que en el caso del bife ancho llega a un 71 por ciento.
“Me parece bien que se exija la exhibición de los precios como lo hacemos nosotros -dijo Antonio Benítez, el encargado-. La gente se fija que estamos cobrando más barato los cortes de novillito, y a nosotros nos conviene.” Agregó que la mayoría de los clientes compra milanesa y paleta, dos cortes que están dentro del acuerdo.
Miguel Angel Castaldo también tiene exhibidos los precios por corte en su comercio de la calle Solís al 700, en el barrio porteño de Monserrat. Junto a la entrada del local hay una gran pizarra apoyada en un árbol con el listado de precios. El carnicero consideró “muy buena” la medida, porque si no “la gente no sabe lo que está comprando”. Castaldo agregó que en las últimas semanas había descendido mucho el precio de la carne, pero cree que no bajará más.
El segundo rubro incluido en la norma son las pescaderías. En el comercio Buenos Mares, en Suárez 1344, Barracas, los precios de cada tipo de pescado están correctamente presentados. “Lo veo perfecto”, señaló la encargada, Marilyn Suárez, respecto de la norma, “porque si un cliente viene y quiere comprar, tiene que tener los precios bien claros”.
Según la comerciante, la medida los beneficia; agregó que la gente está comprando pescado y que no ha bajado el consumo.
Ahorro de tiempo
Fernanda Torales atiende una panadería en avenida Patricios 901. Mientras embolsa una docena de medialunas comenta que la resolución le parece positiva, porque si están los precios publicados “se ahorra tiempo a la gente que consulta y también al vendedor”.
La empleada señaló que la gente sigue comprando pan “en las mismas cantidades de siempre”. En el local hay vitrinas de vidrio que exhiben el precio del pan a $ 2,80 el kilo y de las facturas, a $ 3,60.
Al panadero Andrés García, con un comercio en México 1899, en Monserrat, la medida lo sorprendió. “Yo pensaba que ya era obligación exhibir los precios -señaló-. A mí me conviene, si ponés precios baratos, la gente entra.”
La panadería de Aldo Chemello tiene 75 años de antigüedad en avenida Caseros 2822, en Parque Patricios. Allí están todos los precios exhibidos con minuciosidad. “Me parece correcto lo que hace el Gobierno, porque la gente cuando entra lo primero que mira son los precios, y así todos ganamos tiempo”, afirmó.
En avenida Caseros 2648 tiene su pequeña pescadería Sergio García. Los precios no están publicados. Me acabo de enterar de la medida, pero yo tengo todo en regla”, señaló. Especializado en mariscos, García dice que la gente no le pregunta los precios porque lo conocen y saben que no los va a engañar. “Cuando ponés algo muy barato, la gente no te lo compra porque desconfía, piensa que es de una calidad inferior”, argumentó.
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