LA MAESTRA JUBILADA Y CIEGA LOGRÓ SALVAR SU VIVIENDA
Cuando el tiempo estaba a punto de terminarse, la solidaridad primó sobre la especulación y la docente jubilada y enferma –entre otras cosas está ciega– que ayer estuvo a punto de perder su casa en un remate logró retenerla. Fue su marido, Alberto Alderete, quien pudo hacer la única oferta de la tarde gracias a la impensada suma de donaciones que el matrimonio recibió a último momento.
La cadena solidaria había sido lanzada por Amsafé ya que Wity Medina, la propietaria de la vivienda ubicada en Garay 5116, es una maestra jubilada “muy querida por sus compañeras de trabajo”. La situación de la mujer conmovió no sólo a sus compañeros de gremio, que lanzaron una cadena solidaria para recolectar donaciones, sino también a una mujer de cerca de treinta años, que vive en Capitán Bermúdez y que ayer se transformó en la principal benefactora del matrimonio. “Es una mujer que está embarazada y que luego de enterarse del caso nos llamó para donarle tres mil pesos al matrimonio”, explicó Marcelo Bonini, titular de la Asociación de Defensa de la Vivienda Única (Adevu).
Alderete le debe a los integrantes de la entidad haber sido el único oferente en el remate de su propia casa. Desde muy temprano a la mañana, ayer, los defensores de la vivienda única coparon la cuadra donde funciona la Asociación de Martilleros, en Entre Ríos al 200, y controlaron hasta la hora del remate que no se acercaran al lugar los temidos “usureros”.
El juez civil y comercial Rodolfo Bruch había decidido ayer por la mañana que “no había motivos para suspender el remate”. Ni la presentación realizada la semana anterior por la Asociación de Usuarios de Servicios Financieros (Asuserfi)a todos los jueces civiles y comerciales pidiéndoles que retrasaran la fechas de los remates hasta que se sancione la ley nacional que beneficia los propietarios de vivienda única, ni el pedido puntual que ayer le hizo al magistrado la secretaria de Adevu, Ana Marra, solicitando la suspensión de la ejecución, pudieron cambiar la decisión.
Por eso, la cadena solidaria que ayer funcionó entre Amsafé y los medios de comunicación fue lo que impidió que el matrimonio de jubilados que llegó a esa situación por haber prestado su casa como garantía a una persona que no pagó sus deudas no se quedara sin su vivienda, el único bien material que logró adquirir en toda una vida de trabajo.
Por una garantía
Wity fue maestra en las escuelas Nº 103 y 518 y, a causa de su diabetes, hace un año perdió la visión. Alberto, su marido, trabajó en el ex supermercado Tigre y ahora también está jubilado. Fue un compañero de Alberto quien le pidió su casa como garantía.
Ayer, cuando el martillo cayó en el precio base, 5.800 pesos, la cadena solidaria había logrado reunir cerca de 4.000. Entre los integrantes de Adevu no había preocupación por el resto que aún faltaba. “Sabemos que hoy (por ayer) hubo mucha gente que acercó dinero y con todo eso llegaremos tranquilos a juntar el total”, confirmó Marra ayer, en medio de un impresionante operativo policial.
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