LA MAESTRA QUE SE ENAMORÓ DE UN ALUMNO NO PODRÁ EJERCER MÁS
“No veo la hora de volver al aula”, le había dicho Patricia Chávez a Clarín en diciembre de 2001. La Justicia acababa de absolverla del delito de corrupción de menores por haber mantenido un romance con un alumno de 11 años y soñaba con estar de nuevo frente a un curso. No podrá hacerlo. A pesar del sobreseimiento judicial, la Dirección de Educación de la provincia de Buenos Aires le aplicó la máxima sanción por haber mantenido una “conducta disvaliosa” para un docente y le prohibió seguir ejerciendo.
La maestra había sido separada del sexto año de la escuela 25 de Villa Maio, en Punta Alta, el 27 de abril de 1998. Tres días antes, los padres de un alumno la habían denunciado por mantener una relación amorosa con su hijo, quien vivía a dos cuadras de la casa de Chávez. Las autoridades educativas le asignaron tareas de oficina en el Consejo Escolar y le quitaron el sueldo de 370 pesos, mientras el caso tomaba repercusión nacional.
Las actuaciones
El expediente administrativo se abrió en Bahía Blanca y luego siguió en La Plata, a la par del trámite judicial. Este fue más veloz y el 21 de diciembre de 2001, la sala 1 de la Cámara de Apelaciones bahiense absolvió a Chávez porque no pudo comprobar que con su actitud haya promovido la corrupción del menor.
Las pericias practicadas al chico no hallaron ninguna evidencia de daño psíquico y, por el contrario, concluyeron que la situación fue vivida por él “como algo gratificante y no displacentero”. Pero en los fundamentos, los jueces dieron por probado —a partir de diferentes indicios— que la maestra vivió un romance con su alumno. En estos considerandos se apoya la resolución del organismo educativo bonaerense para exonerar a Chávez.
El fallo destaca la “contundente prueba” acumulada durante la investigación sumarial y la “débil defensa” que expuso la docente ante el ente provincial. Una de las maestras de la escuela declaró que Chávez “tenía cautivado al chico”. Otra dijo que era común verlos a ambos juntos en los recreos e, incluso, que la maestra mandara a otros alumnos a sacarlo del curso para poder verlo en horario de clase.
A Chávez le imputaban seis faltas administrativas. Entre ellas, promover una relación inadecuada con el alumno, no resguardar la integridad moral del menor, mantener una conducta impropia de su cargo y provocar una situación escandalosa que excedió el ámbito escolar.
Este contenido no está abierto a comentarios

