LA MAYOR PIZZA DE ROSARIO SIRVIÓ COMO GESTO SOLIDARIO
La excusa de cocinar la pizza más grande de Rosario sirvió ayer para colaborar con la Asociación de Equinoterapia Integral Rosario (Adeir) donde decenas de chicos discapacitados realizan actividades que contribuyen a mejorar su calidad de vida. La experiencia fue un éxito. Se cocinaron 40 metros de masa que luego fueron vendidas en 900 porciones de la tradicional comida italiana, alcanzando una recaudación cercana a los 1.350 pesos. Es que hace pocos meses Adeir sufrió el robo de dos caballos adiestrados para ejercicios de rehabilitación física y esparcimiento de los studs del Hipódromo del parque Independencia.
La original idea, enmarcada en el programa Creando Futuro, del Foro Regional Rosario, fue impulsada por estudiantes de la agrupación Integrarte, en colaboración con la oficina municipal de Derechos Humanos. Involucró a varias ONGs, y unos 45 colaboradores utilizaron materia prima e infraestructura donada íntegramente por empresas de la ciudad.
A pesar de la calurosa tarde y desde las 13, los cocineros de la Escuela Superior de Arte Culinario (Esac) ya trabajaban en el Centro Cultural Parque Alem con los bollos de masa para estirar, por tandas, la prepizza, que luego fueron cocinadas en un horno especialmente construido para la ocasión.
Sobre tablones dispuestos en la calle de la misma extensión de la pizza, el largo manjar se fue cocinando con la salsa de tomates por tandas de a metro y medio durante unos diez minutos en un horno móvil ideado por el estudiante Federico Malo.
Luego se repitió el procedimiento, pero esta vez la preparación pasó poco más de dos minutos por el fuego, solamente para gratinar el queso. Y cerca de las 20.30, la pizza más larga de Rosario quedó a punto. Cientos de rosarinos comieron al paso el popular manjar mientras paseaban por el tradicional parque de la zona norte. Las 900 porciones volaron en pocas horas y la recaudación supero los 1.350 pesos. Ese dinero será destinado reducir la deuda que tiene Adeir por la compra de un caballo que costó 2.500 pesos.
Cantautores Rosarinos dijo presente con su música y un supermercado aportó sus mascotas para entretener a los más chicos, mientras los adultos se fueron involucrando con la actividad solidaria.
“Con esto vamos a tener una ayuda importante para pagar el caballo que compramos. Además necesitamos reciclar monturas y cinchones. Cuando en mayo nos robaron los caballos, nos hicieron muchos daño”, indicó Liliana Fornés, la coordinadora de Adeir, una entidad que tiene como objetivo la rehabilitación física de adolescentes y niños que padecen parálisis cerebral, síndrome de Down, ceguera y sordera, entre otras patologías.
Fue “como empezar de nuevo. Nos hicieron mucho daño, sobre todo a los 30 chicos que quieren tener una mejor calidad de vida a través de la equinoterapia”, precisó Fornés rodeada de sus alumnos.
Este contenido no está abierto a comentarios

