LA MAYORÍA DE LOS FRANCESES APOYA LA MANO DURA POR LOS DISTURBIOS
Mientras el opositor Partido Socialista (PS) francés recupera su unidad al precio de un giro a la izquierda, el Gobierno conservador cosecha el apoyo de la mayoría de los franceses por su mano dura en la crisis de los barrios marginados, lo que algunos ven como un vuelco a la derecha del electorado.
En un afán de superar más de un año de divisiones, la mayoría del PS liderada por Francois Hollande aceptó hoy, en su 74 Congreso, dar un golpe de timón a la izquierda al retomar ciertas peticiones de las corrientes minoritarias del ex número dos Laurent Fabius y del Nuevo Partido Socialista (NPS).
Entre ellas, llevar el salario mínimo a 1.500 euros de aquí a 2012 (si la izquierda vuelve al poder en las elecciones de 2007), y revocar las leyes promulgadas por la derecha desde 2002 sobre la reforma de las pensiones, la seguridad social o el contrato de “nueva contratación”, que permite a las pequeñas empresas despedir a un trabajador durante dos años sin justificación.
El Gobierno podría oponerse a los llamados despidos “bursátiles”, se restablecerían en la práctica las 35 horas semanales de trabajo, se anularía la privatización parcial de EDF, las empresas que abusaran de los contratos temporales serían sancionadas, y se eliminaría la reforma fiscal prevista para 2007.
Estas son, en el ámbito social y económico, las medidas clave del texto de “síntesis” que servirá de base al proyecto del principal partido de la oposición para las elecciones presidenciales y legislativas de 2007 y que será refrendado en una convención en marzo próximo.
Ciertos observadores consideran que se trata de una “síntesis” de fachada y advierten de que el horizonte no está nada despejado, ya que empieza ahora la cuenta atrás de la difícil designación de quién defenderá los colores del PS en las Presidenciales.
El acuerdo logrado hoy en el Congreso de Le Mans (oeste), que los “barones” del PS consideraban necesario para pasar la página de las divisiones y tratar de reparar su deteriorada imagen entre el electorado, deja a esta formación como el partido socialista “más a la izquierda” de Europa, en palabras de un comentarista.
Sobre la ola de disturbios que acaba de azotar a los barrios conflictivos del país, el PS pide un cambio “radical” de política (seguridad, educación y empleo), y rehúsa “reducir” los actos violentos a “un problema de orden público”, sino que ve en ellos “la amplitud de la crisis social y los estragos del liberalismo”.
Pero un sondeo del instituto CSA publicado hoy en “Le Parisien” muestra un fuerte respaldo del electorado a la política de mano dura aplicada por el Gobierno conservador de Dominique de Villepin y su titular del Interior, Nicolas Sarkozy.
El 68 por ciento de los consultados respalda la prórroga durante tres meses del estado de emergencia, incluido un 55% de los simpatizantes socialistas, mientras que el PS ha denunciado el mantenimiento de esta medida de excepción.
La vuelta de tuerca que la derecha quiere dar al control de la inmigración, al amparo de la crisis en los barrios conflictivos (con mucha población procedente de la inmigración), es también respaldada por la mayoría de los franceses.
Así, un 56% se declara a favor de una definición más restrictiva de la aplicación de las reglas de la reunificación familiar para los trabajadores extranjeros, en la que ciertas figuras de la derecha han dicho que ven una de las causas de las violencias.
Y un 55% (incluido un 48% del electorado socialista) respalda la decisión anunciada por el ministro del Interior de expulsar a los extranjeros, incluso con permisos legales, condenados por actos de violencia urbana.
Esta medida anunciada por Sarkozy tiene el respaldo del 75% de los simpatizantes del partido conservador que preside, la UMP, y del 82% de los del ultraderechista Frente Nacional de Jean-Marie Le Pen.
Otro sondeo la semana pasada mostraba que la crisis ha reforzado, hasta un récord del 63%, la popularidad de Sarkozy, quien en su ambición por llegar al Elíseo en 2007 es acusado de cortejar al electorado ultraderechista y que ayer volvió a llamar “chusma” a los jóvenes delincuentes de los barrios difíciles.
La UMP anunció hoy que este fin de semana ha conseguido 5.000 militantes más.
Un profesor de Ciencias Políticas, Dominique Reynié, opinó hoy en “Le Parisien” que hay en el electorado un vuelco a la derecha, que la ola de disturbios ha acentuado la “demanda de seguridad” de los franceses y que, si en este momento el fenómeno beneficia más a Sarkozy que a su rival Villepin, la más beneficiada es la extrema derecha.
Este contenido no está abierto a comentarios

