La medición de inflación, otro desafío para Kicillof
El ministro de Economía, Axel Kicillof, se enfrentará en las próximas semanas a un complejo dilema, cuando terminen de procesarse los resultados de la primera medición del nuevo índice de inflación acordado con el Fondo Monetario Internacional (FMI).
Economistas del oficialismo y del sector privado coincidieron en indicar a La Nación que, si el ministro aceptara que el Indec comience a reportar un resultado cercano al que informaban las consultoras o las provincias hasta ahora, debería reconocer una inflación anualizada cercana al 40 por ciento.
El índice no reflejará del todo el tarifazo del transporte que rige desde el 1° de enero. Sucede que el nuevo IPC tendrá alcance nacional, a diferencia del anterior, que era metropolitano. Y como será elaborado por el Indec sobre la base de los relevamientos de precios que suministren las Direcciones de Estadísticas Provinciales, el aumento del boleto quedará “licuado” en la medición nacional. El resto de los rubros debería mantener las alzas informadas por las provincias que siguen difundiendo sus índices de precios.
Si se optara por mantener un resultado parecido -y sospechado- al del actual IPC GBA, habrá que ver qué actitud toma el FMI, que en febrero pasado aplicó una moción de censura al país. Más importante aún será la reacción de los sindicatos y empresarios si el Gobierno pierde esta “bala de plata”, como la definió el economista Ricardo Delgado.
En principio, las mediciones en las provincias están avanzadas, según confirmó la directora de Estadísticas de Mendoza, María Crisafulli. “Se relevan los precios con la canasta de 620 productos desde junio pasado y el período base para comparar con enero de 2014 será el último trimestre del 2013”, indicó.
Dado que el acuerdo de precios anunciado a principios de este mes comenzará a aplicarse desde mediados de este mes en las provincias, el resultado en el rubro de los alimentos en la nueva medición es una incógnita.
“Las provincias cargan los datos en un programa ciego que sólo puede descifrar el Indec. El margen de discrecionalidad sigue siendo muy grande, sobre todo mientras se mantiene la misma conducción que manipuló las cifras todos estos años”, dijo un economista con acceso a la elaboración del nuevo IPC.
La sospecha aumenta porque el ministro Axel Kicillof pasó, en el caso del Indec, de un discurso combativo a uno mucho más suave en los últimos días. “Con el nuevo IPC tiene que haber una nueva conducción en el organismo para que el nuevo índice tenga credibilidad”, indicaron fuentes de la cartera en diciembre. Ahora todo cambió. “No se puede romper con algo de lo cual también formamos parte en estos últimos años, así que la idea más bien es emprolijar el organismo”, indicaron esas fuentes esta semana a La Nación. Además, plantearon como excusa, que los jefes del Indec, Ana Edwin y Norberto Itzcovich, “no pusieron sus renuncias a disposición del ministro como sí hicieron otros funcionarios”.
La directora del estudio Bein, Marina Dal Poggetto, dijo que es posible que el resultado del nuevo IPC “se ubique a medio camino entre el IPC metropolitano y el de las provincias”. Delgado opinó que “para que le sirva al Gobierno para ordenar expectativas, debería reportar una inflación anualizada al menos del 20 o 22 por ciento”. Eduardo Levy Yeyati, de Cippec y la Brookings Institution, expresó que “la lógica es que se difunda una tasa de inflación mensual cercana a la realidad”, lo cual, traducido, podría “acercarse a 3%, frente a 5% que puede llegar a dar el IPC metropolitano”, medido en forma alternativa al Indec.
Ese 3%, aclaró, significa 40% anualizado. “Ante este panorama, o hacen la picardía de dar un número más bajo y pierden la batalla por completo, o prorrogan un mes la difusión, hasta que el acuerdo de precios esté vigente en forma completa”, opinó. El especialista afirmó que el FMI “le puede prorrogar al país la publicidad del índice, pero a la vez, el Gobierno quería tenerlo para cerrar las paritarias de este año”.
El economista ligado al oficialismo Pablo Tigani afirmó que probablemente comience una convergencia, de menor a mayor, creciente de precios. “Los precios de febrero se verán mas estables, en la medida que diciembre y enero se elevaron mucho más de la cuenta, por la impericia de la nueva conducción económica al anunciar con anticipación un acuerdo de precios, y sin especificar cuáles -dijo el economista-. Para un hipermercado, 30 días son como 30 años, ya que pueden remarcar diariamente.”
Finalmente, expresó: “A la conducta de los empresarios hay que sumarle una cuota de amateurismo en la conducción de Comercio Interior, incluyendo Economía, que claramente no conocen la dinámica del sector privado. Para seguir con la política de Moreno, bastaba con un Moreno más educado”, finalizó.
Se archiva un controvertido indicador
El miércoles se publicará el último capítulo del Índice de Precios al Consumidor que fuera alterado en enero de 2007, cuando el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, intervino el Indec. Ese día, el organismo dará a conocer la variación de los precios de diciembre y de todo 2013. Desde febrero, cuando se publiquen los datos de enero en el nuevo indicador, que será auditado por el Fondo Monetario Internacional, esta serie será discontinuada. Los analistas privados estiman la inflación de diciembre en 3,5%; sin embargo, nadie cree posible que la última entrega del controvertido indicador supere 1%, como para que el acumulado anual quede por debajo de 10 por ciento.
Fuente: La Nación
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