LA MEJOR SEMANA SANTA EN CUATRO AÑOS
Otro momento de descanso y otro récord que se bate. Durante las minivacaciones de cuatro días por Semana Santa, que concluyeron ayer, 720.000 personas -un cinco por ciento más que el año último- aprovecharon para visitar algún centro turístico de la provincia de Buenos Aires, según voceros de la Secretaría de Turismo y Deporte bonaerense.
Esta afluencia confirma la tendencia en alza registrada en los últimos cuatro años: el número creció, aproximadamente, de 600.000 en 2002, a 630.000 en 2003 y a 685.000 en 2004.
Este año, por la cercanía y por el mes -cuando todavía se pueden esperar temperaturas veraniegas-, la mayor ventaja la sacó la ciudad de Mar del Plata: allí, la llegada de viajeros superó en un 16 por ciento a la anotada en la Pascua de 2004, con 240.000 arribos, sostuvieron las mismas fuentes.
Si bien en proporción fue ese rincón de la costa atlántica el más favorecido por el movimiento turístico, en términos de ocupación Tandil se llevó todos los laureles, con un 98,6% de sus plazas tomadas durante el receso escolar y laboral.
Otros centros de atracción, como San Antonio de Areco, Chascomús, San Nicolás, Sierra de la Ventana y San Clemente, tuvieron una ocupación superior al 85 por ciento.
Lo cierto es que los datos superaron todas la expectativas previas. Los 720.000 viajeros que anduvieron por territorio bonaerense representan casi un 11 por ciento más que los 650.000 esperados por las autoridades y los operadores turísticos a principios de la semana última.
Según el secretario de Turismo y Deporte provincial, Miguel Angel Cuberos, el aumento del turismo durante el fin de semana largo obedeció a la “excelente oferta turística” del interior bonaerense para estas fechas. Por ejemplo, dijo, en General Madariaga se representó la Pasión según el Evangelio de San Juan, con 360 actores en escena, todos oriundos de la zona.
Satisfacción
“El movimiento superó los cálculos más optimistas”, confirmó anoche a LA NACION el vicepresidente del Ente Municipal de Turismo de Mar del Plata, Angel Díaz, al hacer un balance preliminar mientras miles de visitantes emprendían su viaje de regreso.
El clima jugó a favor del turismo. Las cuatro últimas jornadas parecieron calcadas: mucho sol y temperaturas de hasta 25 grados permitieron que las playas se reencontraran con imágenes propias de algunos de los mejores días del verano.
Muy satisfecho se mostró también el secretario de Turismo de Pinamar, Juan José Rodríguez. Estima que unos 60.000 turistas pasaron por distintos destinos de este distrito durante Semana Santa. “Es muy posible que hayamos superado el movimiento de 2004”, dijo ayer a LA NACION.
Y destacó la alta ocupación hotelera registrada, especialmente en los establecimientos de cuatro estrellas.
Las minivacaciones concluyeron ayer con la habitual caravana de automóviles que emprendieron el regreso desde los centros turísticos. Entre 15 y 20 vehículos por minuto circulaban en horas de la tarde de ayer por la autovía 2, que une la costa atlántica con la Capital.
Extraños en la ciudad
La ciudad también vivió cuatro días con las calles pobladas de visitantes. Se los distingue por la cámara al cuello y porque a cada instante piden permiso al mapa para dar un paso. Retratan detalles que a los porteños resultan imperceptibles. Los hay pelirrojos o albinos. De mirada achinada o con ojos oscuros como los de Mahoma. Los turistas extranjeros coparon durante la Semana Santa la ciudad.
Según las cifras de la Subsecretaría de Turismo porteña, el turismo de lujo, aquel que se hospeda en hoteles de 4 y 5 estrellas, fue el que más creció en el último año. Las estadísticas señalan que la ocupación hotelera fue del 93% para los cinco estrellas y del 96% para los de cuatro, la mejor en los últimos años.
La mayor parte de los turistas que se alojaron en establecimientos de lujo procedían de Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, México, Venezuela, Estados Unidos y Europa.
Bastaba con poner un pie en la calle para dar crédito a las observaciones. En un café de Puerto Madero, el canadiense Patrick Doggfire se esforzaba ayer por leer una tira de Mafalda, ayudado por dos diccionarios. “Lo que más me gustó de Buenos Aires es el humor de la gente. Pero así, escrito, es más difícil, no lo entiendo”, dijo.
Javier y Maite, de Barcelona, visitaban la ciudad por primera vez. “Nos encantó la ciudad, el dulce de leche. Pero, por sobre todo, hacer compras en las almacenes Pacífico [por las Galerías]”, enfatizó Maite, mientras caminaban por la peatonal Florida.
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