LA MEMORIA DEL TERROR
Coincidencia. En pleno debate sobre la anulación de las leyes de Punto Final y Obediencia Debida, el jueves se estrena Sol de noche un documental sobre la historia de Luis Aredez, ex intendente de Libertador General San Martín (Jujuy) desaparecido en la última dictadura militar, y su esposa Olga, quien desde entonces, cada jueves, da vueltas sola a la plaza del pueblo, con su foto y un pañuelo blanco en la cabeza.
Con producción ejecutiva de Eduardo Aliverti, y dirigido por Pablo Milstein y Norberto Ludin, Sol de noche cuenta además la participación del Ingenio Ledesma en el apagón del 7 de julio de 1976 donde fueron secuestradas 400 personas, de las cuales 33 continúan desaparecidas. Es una historia que ya había documentado el Grupo de Cine Insurgente en el documental Diablo, familia y propiedad, que circuló en el circuito del llamado “cine piquetero”.
Antes de pasar por numerosísimos festivales europeos, Sol de noche se exhibió en la plaza Libertador San Martín, durante una de las marchas que se realizan cada año para conmemorar la noche del apagón. Además, tres semanas atrás se estrenó en una sala comercial de San Salvador de Jujuy.
¿La gente de allá se alegraba de que su historia fuera a tener repercusión nacional?
Aliverti: Creo que no fueron conscientes de que la película iba a llegar a la pantalla grande. Y esto es imaginable en el caso del cura y de Paz, el ex relaciones públicas del Ingenio Ledesma, de lo contrario no creo que hubieran hablado así. Un tipo que reconoce cómo se torturaba adentro del ingenio y un cura que dice que los campos de concentración eran lugares donde se enseñaba la Biblia, es algo increíble. Muchas veces me pregunto por qué lo hicieron. Mi hipótesis es que esas declaraciones son una amenaza sobradora. “Te declaro todo lo que quieras porque en definitiva ustedes con Ledesma, con el dolor, con el horror, no pueden hacer nada.”
¿Y en el pueblo son gente respetada?
Norberto Ludin: Paz murió hace meses. Pero el cura no sólo sigue en el pueblo sino que le pusieron su nombre a un cámping. Ahora, que se empieza a conocer la película, la opinión está cambiando.
Pablo Milstein: La película circula en los colegios secundarios de allí y Olga va a dar charlas a esos colegios, algo inédito hace un par de años.
¿Hace un par de años Olga seguía siendo mirada raro?
Ludin: Por la gente que no conocía la historia, sí.
Pero no es un pueblo grande, ¿no?
Ludin: Pero sí bastante desinformado.
Aliverti: Desinformado en muchos casos a sabiendas.
Ludin: Por vía directa o indirecta nadie en Ledesma trabaja sin tener que ver con el ingenio. Entonces involucrarse en algo así es complicado. Muchos testimonios no los pudimos lograr por eso.
Aliverti: Además, todos los responsables del apagón y de lo que sucedió siguen en el pueblo y saludan como si nada. Un día allá contratamos un auto con chofer para llevar los equipos. Y resultó que el chofer era uno de los tipos que manejaba las camionetas del ingenio cuando secuestraron a la gente en el apagón.
Ludin: La impunidad en Ledesma es algo concreto, tu vecino es el tipo que diez años atrás vino a secuestrar a tu hijo.
¿Hay rencor frente a la empresa?
Milstein: Nosotros conversamos con muchos jubilados de la empresa y protestaban porque su jubilación después de laburar 50 años no les alcanzaba para morfar.
Aliverti: Yo creo que hay rencor y terror. Y creo que hay que entender la realidad de allá, el tema del caudillismo, el clientelismo y específicamente la memoria del terror. Es un episodio inédito en la historia de la dictadura en su rango: ni la masacre de las Palomitas en Salta, ni la masacre de Margarita Belén en el Chaco tienen estas caraterísticas. El operativo conjunto de la noche del apagón fue Ejército, Gendarmería e ingenio.
Ustedes señalaban que los chicos en San Salvador de Jujuy se quedaban azorados al ver el documental , ¿es una historia poco conocida allá?
Aliverti: Fuera de Ledesma no es muy conocida. Hay que pensar cómo funcionan los medios de Jujuy, hay aislamiento informativo a nivel local, es mucho más lo que les puede llegar vía la prensa nacional. La excepción fue la prensa que tuvimos. Creo que no lo pudieron ignorar porque ya se venían venir la repercusión nacional. Ellos no pueden alambrarse de eso, lo que pueden controlar es hacia adentro.
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