LA MESA NACIONAL DE PRODUCTORES LECHEROS CRITICÓ LA ACTITUD DEL ESTADO Y LA INDUSTRIA
La Mesa Nacional de Productores Lecheros, que integran cinco provincias, fijó su posición, responsabilizando a la industria del conflicto generado por la baja del precio de la leche, a la vez que reclama una enérgica mediación del Estado. “Ya no es posible mantener la práctica de fijar el precio en forma unilateral”, reclaman. Y advierten que la producción de leche continuará bajando, como ocurre desde hace 3 años.
Mientras se acerca la primavera, y con ella el tiempo de mayor producción estacional de leche, el sector lácteo enfrenta una nueva crisis como consecuencia de la baja unilateral del precio al productor por parte de las industrias, que llevará inexorablemente a una nueva disminución de la producción nacional.
Cuando empezábamos a creer que la crisis que afectó a la lechería argentina había quedado en el pasado, la reiteración de viejas prácticas por parte de los industriales, consistentes en utilizar el precio de la leche al productor como factor de ajuste, han vuelto a agitar las aguas en este sector tan importante de la actividad agropecuaria y creando en los productores un gran desaliento.
Sorpresivamente, en forma unilateral y fuera del ámbito de la Mesa Nacional de Política Lechera que se reunía en San Francisco, hacia fines de julio o principios de agosto, numerosas industrias comunicaron a sus remitentes reducciones de precios en algunos casos retroactivas al mes de julio, de diferente magnitud pero que alcanzaban o alcanzarían en los meses futuros porcentajes que podrían llegar al 20%.
Tales bajas de precios se prolongarían hasta fines de la primavera, es decir que comprenderían un período que podría ser de cuatro, cinco o seis meses.
Los esfuerzos realizados por el sector de la producción para intentar superar el conflicto, resultaron infructuosos. Pese a que se realizaron diferentes propuestas, las industrias se negaron a analizarlas y mantuvieron con firmeza su intención de continuar aplicando un sistema unilateral para la fijación de precios.
Tal sistema que se intenta justificar bajo el disfraz del mercado, representa una forma de autoritarismo -inadmisible en nuestros tiempos-, que es preciso desterrar en forma definitiva. Pero además resulta inaceptable en una democracia moderna, porque se basa pura y exclusivamente en la arbitrariedad.
El Estado nacional y los gobiernos provinciales tienen la indelegable responsabilidad de equilibrar las fuerzas del mercado cuando ellas se desequilibran en perjuicio de una de las partes y es su obligación arbitrar los medios para solucionar conflictos económicos como el presente, cuya trascendencia es innecesario destacar.
No es aceptable pretender eludir el cumplimiento de esta obligación, sosteniendo que se carece de facultades legales para resolver el conflicto.
Un Estado serio y responsable, conciente de que debe actuar cuando se pierde el equilibrio, para restablecerlo, debe procurar que se le otorguen todas aquellas facultades que crea que necesita para ello. De ninguna manera puede admitirse que se conforme con declamar que carece de esas facultades y que en consecuencia no puede arrimar la solución que corresponde al problema.
Cuando dos partes no pueden ponerse de acuerdo para dirimir un conflicto, es preciso que un tercero imparcial imponga la solución más justa para evitar las consecuencias de la indefinición. Este es el rol que le pedimos al Estado. Este es el rol que debe asumir ineludiblemente el Estado. Es preciso restablecer el equilibrio y el Estado debe aceptar el desafío de hacerlo con la mayor justicia.
El 16 de setiembre, el sector de la producción se reunió, en la sede de la Secretaría de Agricultura de la Nación, con el Consejo Federal de Lechería, integrado por el Gobierno nacional y los gobiernos de las provincias lecheras, como consecuencia de que este organismo había instado a las partes a retomar el diálogo y buscar soluciones al conflicto.
El sector de la producción se vio nuevamente sorprendido pues quedó evidenciado en esta reunión, que no se busca procurar una solución al verdadero problema que es la fijación unilateral de precios por parte de la industria.
Es obvio que a la industria no le interesa aceptar el diálogo sobre esta cuestión. Es por ello que la intervención del Estado resulta imprescindible.
La Mesa Nacional de Productores Lecheros, estima que ya no es posible mantener la práctica de fijar los precios de la leche al productor en forma unilateral y/o retroactiva ya que no se puede concebir una actividad productiva sin previsibilidad y rentabilidad. Alertamos que si se mantienen estas condiciones, inexorablemente la producción nacional de leche seguirá disminuyendo como ha ocurrido en los últimos tres años.
Los productores no están dispuestos a producir bajo un sistema de fijación de precios en el que no participan.
Por ello, le decimos al Estado nacional y a los gobiernos provinciales, que es preciso encontrar soluciones al problema coyuntural del precio actual, como así también a los problemas estructurales de la fijación del precio de la leche al productor y de la planificación de la oferta, si no queremos generar otro problema: el desabastecimiento.
Finalmente, reiteramos lo expresado en comunicados anteriores:
“Nos vemos en la obligación de alertar a los productores y a la población en general que la actitud intransigente y arbitraria del sector industrial, no será tolerada ni aceptada, y que en consecuencia hacemos responsable al mismo de esta situación y de sus consecuencias.
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