LA MITAD DE LAS FACULTADES DE LA UNR PASARÁN EL INVIERNO SIN GAS
Final cantado. A los déficits presupuestarios y de infraestructura que sufre la Universidad Nacional de Rosario (UNR) se suma ahora que la mitad de sus facultades y hasta el propio Rectorado se quedaron sin suministro de gas. Los cortes fueron decididos por inspectores de Litoral Gas al encontrarse con instalaciones obsoletas, que “implicaban situaciones de riesgo”. La interrupción traerá problemas para pasar el invierno, lo que en casos puntuales se intentará subsanar con estufas eléctricas y garrafas, pero sobre todo pone en riesgo la actividad de algunos laboratorios e institutos que necesitan del gas como del aire.
El rector Ricardo Suárez confió ayer en que la ayuda especial que hace más de un mes gestionó el diputado Agustín Rossi ante el gobierno nacional, llegará finalmente a Rosario y con ella el dinero indispensable para las obras. Que no es poco: de 2,5 a 3 millones de pesos.
Hechas ya buena parte de las inspecciones de Litoral Gas en los edificios de la UNR (aún falta revisar casi otro 20 por ciento), se decidió cortar el suministro al Rectorado, la Facultad de Humanidades y Artes, parcialmente a Ciencias Económicas y todas las que se encuentran en la Ciudad Universitaria, nunca mejor llamada Siberia.
La Ciudad Universitaria incluye a su vez las facultades de Arquitectura, Ciencia Política, parte de Psicología e Ingeniería, la Escuela de Música y una serie de unidades de investigación, como el Instituto de Mecánica Aplicada y Estructuras. En rigor, la mayoría de los cortes lleva ya más de un mes, pero la llegada de los primeros fríos agravó la situación
No es poco. Y traerá inconvenientes. El más general es que, si como se supone, las obras para poder instalar una nueva red demorarán varios meses, alumnos, profesores y no docentes deberán pasar el invierno sin gas natural, fuente principal de la calefacción en los edificios.
“Trataremos de paliar esa falta de confort como mejor podamos, con garrafas o estufas eléctricas”, sostuvo el rector, más preocupado en realidad por cómo podrán funcionar las unidades de investigación, como laboratorios e institutos, que requieren calor indispensablemente para su funcionamiento.
En la Siberia, a la que Suárez definió como el “caso paradigmático”, el problema principal es que se trata de varias hectáreas recorridas por un gasoducto de baja presión construido hace 40 años que ahora, por la construcción de nuevos edificios y el mayor consumo de gas, debería ser de media presión. “El cambio de un sistema por otro implica levantar toda la red vieja y colocar la nueva con los aparatos adecuados”, sintetizó.
Y aun así, ese no es el único problema. En las distintas facultades, Litoral Gas fue encontrando desperfectos y conexiones que ya no responden a las normas que deben regir en la actualidad. Y por resolución del Ente Nacional Regulador del Gas (Enargás), la empresa debe realizar sus inspecciones sobre todos los establecimientos educativos antes de fin de año.
De allí que, como recordó el gerente de Relaciones Institucionales de la firma, Aníbal Paradiso, las inspecciones en la UNR comenzaron hace ya meses e incluso hubo una reunión con el propio rector. “En todo ese tiempo fuimos inspeccionando edificio por edificio para ver si podían seguir con el servicio”, dijo el ejecutivo.
Pero donde Litoral Gas se topó con situaciones de riesgo, como pérdidas, decidió cortar por lo sano. “Esa medida se toma únicamente cuando tallan cuestiones de seguridad”, sostuvo Paradiso.
Y lo peor es que todavía falta terminar con las inspecciones. ¿Qué podrá ocurrir, por ejemplo, con el casi secular edificio de Medicina y el Hospital Centenario? Si se encontraran problemas en la red del gas, el panorama podría agravarse y pasar del ámbito académico al asistencial.
Confiando en las promesas
Pero como es cierto que las autoridades de la UNR se veían venir el problema -“Esto ya lo esperábamos”, confió ayer Suárez-, trasladaron su preocupación hace poco más de un mes a un grupo de legisladores nacionales. Y a ese encuentro, según recordó ayer el propio Rossi, se llevó el compromiso del ministro de Educación de la Nación, Daniel Filmus, para hacer una “excepción” e incluir las obras de gas, que se consideran de mantenimiento, en un plan destinado a nueva infraestructura universitaria.
Por eso ahora, una vez que concluyan las inspecciones sobre todas las dependencias y los técnicos universitarios cuenten ya con los planos de las obras a realizar, las autoridades locales formalizarán el pedido. “Iremos a Buenos Aires a pedir el dinero que haga falta”, dijo el rector, aunque confesó no saber a ciencia cierta si recibirá un subsidio o directamente alguna dependencia nacional se hará cargo de las obras.
De todos modos, también advirtió que la licitación de los trabajos no llevará menos de 40 días y a ese tiempo habrá que sumarle el propio de las obras, que no son pocas. Por eso, con viento a favor, difícilmente se llegue a tener todo el sistema a nuevo antes de agosto próximo, pasada ya buena parte del invierno. Y si es con viento en contra, mejor ni calcular.
Aun así, las autoridades universitarias confían en paliar la mayoría de las situaciones, sobre todo el frío en oficinas y aulas, con “pantallas a garrafa o estufas eléctricas”. Es en institutos y laboratorios, como los que dependen de Ingeniería, donde la cosa se complicará. “En algunos casos efectivamente podría hacer peligrar las actividades”, afirmó el decano de esa facultad, David Asteggiano.
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