LA MUERTE DE UN DETECTIVE LEGENDARIO
Robert Stack, el inolvidable Eliot Ness de la serie televisiva Los intocables, murió en su hogar el miércoles por la tarde, como consecuencia de un paro cardíaco. El actor, de 84 años, estaba siendo tratado desde octubre pasado por un cáncer de próstata que lo aquejaba.
Si bien su carrera cinematográfica se extendió a lo largo de ocho décadas, desde su primer papel en First Love, de 1939, hasta su más reciente (Killer Bud, de 2001), el actor se hizo célebre gracias a su personificación del detective de Chicago en la serie de TV que lo tuvo como protagonista entre 1959 y 1963, y por la que ganó un premio Emmy al mejor actor.
Su personaje —alguna vez definido como “anticarismático, impenetrable y obsesivo”— era el eje principal en la lucha contra el crimen organizado en una serie que, para la época, era de una violencia extrema. De hecho, en esa época el canal 9 se negó a pasarla. De la mano de Héctor Ricardo García, la serie fue a parar al 11, primero, y después al 2. Desde entonces, Los intocables se convirtió en un clásico reapareciendo incontables veces en el aire. En los últimos años se vio por el canal de cable Uniseries ahora convertido en Retro. Allí se emite de lunes a viernes a las 21.
Los intocables estaba inspirado en la autobiografía de Eliot Ness, el incorruptible agente que comandó un escuadrón antimafia durante la famosa “Ley Seca”. Las cuatro temporadas grabadas de Los intocables comprenden 118 episodios.
Stack mantuvo ese tono serio y grave que le dio fama en otros trabajos en TV. En la serie Unsolved Mysteries, creada en 1987 y también un clásico del cable, era el presentador de especiales que investigaban famosos casos policiales irresueltos, a la manera de nuestro Enrique Sdrech.
Stack (su nombre real era Robert Langford Modini) había nacido en una familia dedicada al arte en Los Angeles. Su bisabuelo había fundado uno de los primeros teatros de la ciudad, y sus abuelos y madre eran cantantes de ópera. Su padre, en cambio, decía Stack: “Era el único irlandés que no sabía cantar. Y yo heredé su voz”.
Su voz gruesa y su porte de galán duro lo llevaron a las puertas de Universal, donde consiguió el primero de sus 75 papeles en cine, coprotagonizando con Deanna Durbin la comedia First Love. Se hizo rápidamente famoso, ya que fue el primer galán en besar a Deanna. Antes de partir al frente, apareció en La hora fatal, de Frank Borzage, un drama sobre el nazismo; y en el clásico de Ernst Lubitsch, Ser o no ser, interpretando al Teniente Sobinski, el rubio aviador polaco enamorado de la protagonista (la extraordinaria Carole Lombard, en su última película).
A su regreso trabajó en incontables westerns, películas bélicas y comedias románticas, entre las que se recuerdan especialmente El torero y la dama (1951), de Budd Boetticher; Bwana Devil, una película de aventuras en Africa que fue la primera en rodarse en 3D; el western Cochise y El guante de hierro, de William Castle; The High and the Mighty, de William A. Wellman, con John Wayne, y el clásico de Sam Fuller La casa de bambú (1955).
En 1956 se casó con la que fue su única esposa, Rosemarie Bowe, y con la que tuvo dos hijos, Elizabeth y Charles. Por esas épocas se lo ligaba sentimentalmente a Ava Gardner,
En 1956, Stack tuvo el papel de su vida como un millonario mujeriego y alcohólico en Escrito en el viento, el clásico melodrama de Douglas Sirk por el que fue nominado al Oscar al mejor actor de reparto. Lo perdió. Volvería a trabajar con Sirk en Los diablos del aire, de 1958.
Luego de su consagración con Los intocables, seguiría trabajando en TV. Entre las series que protagonizó estuvieron The Name of the Game (1968-71) y Strike Force (1981-82). También hizo muchas películas para la pantalla chica. El cine, en cambio, lo empezó a abandonar. Hizo películas bélicas como ¿Arde París? y parodias de películas bélicas como 1941, de Spielberg. Su personaje en la sátira Y… ¿dónde está el piloto? le dio otro soplo de popularidad al utilizar su habitual cara de piedra con propósitos cómicos.
Dedicado a la TV (con apariciones en series como El crucero del amor o Falcon Crest) hizo poco cine en los últimos años: la última película de John Casavettes (Big Trouble), Joe versus el volcán y Mumford. También hizo películas para la TV donde volvía a calzarse el traje de Eliot Ness o de personajes inspirados en su figura. A su manera, siguió combatiendo al crimen hasta el último día de su vida.
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