LA MUJER DE LA AGUJA SIGUE EN EL MISTERIO
Tal presunción surge de un dato cierto: en el Gabinete de Identificaciones de la URI no está registrada ninguna Mariluz Acosta, como dijo llamarse la portadora de la jeringa, al momento de ingresar detenida en la Seccional 1a.
Tampoco logró la policía santafesina localizar la vivienda donde dijo domiciliarse la misteriosa mujer. En Rivadavia y Obispo Gelabert, nadie la vio, ni escuchó hablar de ella.
Dada esta situación, se descuenta que la Unidad Regional I solicitó por Convenio Policial Argentino a sus pares provinciales que informen si interesa el paradero de alguna mujer de características similares a la pretendida Mariluz Acosta.
El trámite se completaría, para una identificación fehaciente, con el cotejo de las fichas dactiloscópicas de ésta y otras mujeres buscadas en otras jurisdicciones.
En tanto la policía sigue ocupada en develar la identidad y procedencia de Mariluz, ésta permanece alojada en el sector reservado a los “casos judiciales” del hospital Mira y López.
La palabra de Mariluz, una mujer delgada, de mediana estatura, piel morena y unos 60 años de edad, fue puesta en duda cuando -a las puertas del hospital público-, atribuyó los ataques con aguja a una inexistente hermana suya.
Mariluz Acosta, o como quiera que se llame, se aproximó subrepticiamente a dos muchachos y una chica para punzarlos con una aguja hipodérmica. Eso ocurrió a las 19.45 del jueves cuando mayor era la afluencia de público en San Martín y Mendoza.
La intervención de un agente de la Seccional primera -a pedido de la joven lesionada-, seguramente evitó que Mariluz lastimara a otros transeúntes, con lo que pudo haber generando mayor inquietud y zozobra en otras personas y grupos de familia.
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