LA MUNICIPALIDAD ASEGURA QUE “DOS DE CADA CINCO” SANTAFESINOS CONOCEN EL PLAN DE CONTINGENCIA
El subsecretario de Gestión de Riesgos de la Municipalidad de Santa Fe, Pedro Zuccarini, desmintió los resultados de la encuesta en la que se da cuenta de que la mayoría de los inundados no sabría que hacer en caso de que se produzca una nueva catástrofe, y sostuvo que, en la actualidad, “un 30 o 40 por ciento” de los vecinos que fueron relevados por su organismo conocen las pautas incluidas en el Plan de Contingencia.
“Este tipo de encuestas”, dijo Zuccarini en diálogo con El Ombligo del Día (LT10), “manifiestan que hay un interés de determinadas personas en demostrar lo que se hace o lo que no se hace”. La frase alude directamente al estudio llevado a cabo por el diputado nacional Hugo Storero (ver nota relacionada), difundido la semana pasada.
El subsecretario de Gestión de Riesgos continuó: “Es un proceso: no queremos hacer una campaña que simplemente se aboque a hablar de un tema por tres meses y después se olvide. Este es un tema que tiene que estar vigente, porque la prevención es las 24 horas. Porque no es solamente para (actuar en casos de) incidentes como una inundación, sino para el hogar, los equipos eléctricos y los problemas que pueden ocurrir en cualquier vivienda”.
Además, Zuccarini dijo que la señalética, los folletos, los talleres y las demás formas en que se difunde el contenido del Plan de Contingencia no tendrán ninguna eficacia si no hay una cultura de la prevención. “Y a medida que la gente entienda eso, cuando haya un cambio cultural en la población, el plan va a ser eficiente”, agregó.
En concreto, el funcionario municipal señaló que, hasta ahora, lo que se hizo fue el relevamiento “que es lo más importante”, según definió. Luego, destacó que desde el organismo que él conduce ya han relevado todos los barrios inundados. “Pero tratamos de que eso no sea sólo una reunión, sino de estar permanentemente ahí”, agregó.
Más adelante, consultado sobre la escasa o casi nula participación de los contenidos del Plan de Contingencia en el total de las obras que la Municipalidad publicita y difunde, Zuccarini respondió: “Nosotros, dentro de la matriz estratégica del plan, tenemos un primer punto de partida: esto se tiene que instalar en la comunidad y no ser sólo una campaña”, y aquí aprovechó para criticar la lógica de los medios de comunicación, a los que instó a difundir el Plan de Contingencia independientemente de las pautas publicitarias del municipio.
Zuccarini volvió, luego, sobre la encuesta realizada por el diputado Storero: dijo que, hoy, “un 30 o 40 por ciento” de la población conoce los contenidos del plan y, por lo tanto, sabría cómo actuar en caso de producirse una inundación u otra catástrofe; además, señaló la importancia que supone esa evolución. El argumento de Zuccarini cabe en pocas palabras: si desde 2003, cuando nadie sabía cómo comportarse, hasta hoy dos de cada cinco santafesinos “aprendieron” gracias al trabajo de su organismo, no se puede hablar de fracaso. “Fracaso sería”, continuó el funcionario, “si dentro de seis meses esa cifra es la misma”. Y concluyó: “Lógicamente, no se pueden ver los resultados en cinco minutos”.
Pero además, el subsecretario de Gestión de Riesgos –un organismo creado por la actual gestión municipal que busca trabajar en la prevención y en la capacitación sobre el comportamiento civil durante una catástrofe– se permitió hacer su propia lectura sobre los hechos de abril de 2003. “Yo creo que fue un evento que tomó por sorpresa a mucha gente en el sentido de las actividades de coordinación; no tomo en cuenta si se avisó o no se avisó, sino que hablo de las acciones. Y eso es un elemento común en muchos países latinoamericanos. Nosotros tenemos una cultura del ‘nunca va a pasar’ o del ‘nunca me va a pasar a mí’. Y eso trae como consecuencia que, en muchos países, después de las catástrofes vienen los reclamos, los ‘yo avisé’, los ‘yo no sabía’ y así sigue la cantaleta hasta el próximo reclamo”.
En ese sentido, el funcionario de origen venezolano que llegó a la ciudad luego de la inundación, puso nuevamente en el tapete los cruces que se dieron en los días de la catástrofe, cuando funcionarios y especialistas se acusaban mutuamente por la falta de previsión y de información.
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