LA MUNICIPALIDAD INTIMÓ A MÁS DE CIEN PENSIONADOS A PAGAR
Hace algunas décadas la frase “te doy mi palabra” bastaba para hacer frente a un compromiso o cumplir con lo acordado con un apretón de manos. Muchas cosas pasaron entre aquella coronación de pactos y estos tiempos, el respeto por los de la tercera edad es una de ellas.
La sensación de vivir en el reino del revés la sorprendió a Alejandrina Paredes de Cangiano cuando, un mes atrás, recibió en su domicilio una carta certificada donde se le remitía un informe de deudas por el período 1994/2004 de la Municipalidad de la ciudad. Mayor fue el asombro cuando, al concurrir a la sede municipal, se le informó que debía un monto de $3.480,30, ya que la exención que se le otorgó en el año 1991 había caducado tres años después. Nunca le llegó un aviso de que aquel contrato ya no tenía validez y nunca le mandaron la boleta de la tasa para que vuelva a hacerse cargo de sus deberes cívicos.
No es la única. El Litoral accedió a un listado con 109 pensionados que están en la misma situación: se los había liberado de pagar la tasa municipal por su condición económica (todos ellos cobran la mínima) y hace poco más de un mes, todos ellos recibieron en sus casas la notificación intimándolos a pagar más de $3.000 (algunos hasta $12.000). En todos esos años en que ellos desconocían que la excensión ‘había sido dado de baja’, nunca recibieron una nota, boleta o comunicado.
“QUIERO PAGAR, PERO NO PUEDO”
Alejandrina es una vecina de Juan del Campillo al 2600 que enviudó en 1990, hecho que la hizo pensionada de la Nación, por lo cual percibe un módico aporte mensual de $236,20. En ese momento, por su condición económica, se le otorgó una exensión para la tasa de inmuebles. “Cuando falleció mi esposo, fui a la Municipalidad para solicitar un descuento. Pero me dijeron que me eximían el 100% porque tenía la pensión mínima”, rememoró.
Once años después, “me llegó que debo $3500. Aparentemente en el 94 empezó a correr de nuevo el pago, pero nunca me avisaron ni me mandaron las boletas para que pague el impuesto que supuestamente me correspondía”.
Lógicamente, en todos estos años “yo no me preocupé porque me habían dicho que yo estaba exenta para siempre, ya que siempre voy a cobrar la pensión mínima. Yo quiero pagar, si tuviera facilidades voy mañana mismo”.
Es que ella, como los restantes 108 casos, pertenecen a la generación donde no asumir un compromiso es una vergüenza. Por eso todos manifestaron la voluntad de cumplir, pero están imposibilitados de asumir el pago de semejantes sumas.
– ¿Qué justificativos le dan por no haberle avisado antes?
– No dan justificativos, ellos pueden hacerlo. En el derecho administrativo, al menos como lo dijo la abogada de la Defensoría del Pueblo, el contribuyente es el que tiene que preocuparse si no le llegan las boletas.
Otros casos
Son muchos los que se vieron sorprendidos con esta novedad. Lo que indica que, aunque legalmente se pueda hacer, nadie pensó en el problema que esto les ocasionaba a los pensionados. Según trascendió, se trata de un fin recaudatorio: parece que a la Secretaría de Hacienda sólo le importa hacer caja, aunque sea a costa del remate de las casas de estas personas.
“Jamás tuve deudas, jamás me llegó un papel o una nota de la Municipalidad. Recibí por correo el mes pasado una nota informándome que debe pagar”. El caso de Susana no difiere del resto, incluso “si hago un convenio tampoco me alcanza para pagar, para mí es imposible”. “A mí me llego un número terrible, yo tengo chicos discapacitados, me tienen que eximir. Soy pensionada, en mi caso es imposible pagar. En realidad cada vez que hacen cambio de gobierno es un problema, siempre me mandan algo”. A Elsa le llegó una notificación para que pague $3.987. “Me dijeron que en el mes de enero tenía que pagar. Le dije que no podía, no me alcanza el dinero. Mi marido murió hace 18 años y yo soy media corta, no tengo mucho estudio y no entiendo cómo se hacen esas cosas. Ahora me mandaron una carta diciéndome que tenía pagar, a mi me parecía imposible, porque a mi me dijeron que era toda la vida. Me cayó mal, yo a veces no tengo para ropa ni nada, imagínese qué me va a alcanzar”. En este caso, pretenden que una mujer que “nunca tuve deuda”, aporte $4.373 ÛLa última consulta confirmó que la historia se repite. “Me mandaron una deuda de todos los años eximidos a pagar en 48 hs., nunca se me avisó. Diez años, desde el 94 hasta ahora. Soy pensionada mínima y autónoma, es imposible para mí pagar. Estoy viendo de qué modo lo puedo hacer, pero son más de 5.000 pesos y quién tiene esa plata en estos momentos en la mano”.A ella le dio una crisis de nervios, “sobre todo porque soy cumplidora, no me gusta tener deudas. Te produce rebeldía, angustia, impotencia. No sé qué se puede hacer… quieren quitarnos lo único que tenemos con amenazas e intimaciones. Me dijeron que me iban a hacer juicio, si yo tuviera plata ni siquiera hubiera sacado una eximición… menos voy a disponer de dinero como para pagar esto”.Su pregunta manifiesta la duda de todos: “¿Cómo desde la Municipalidad me va a decir ‘nosotros no avisamos a nadie, Ud. tiene que venir permanentemente’… Todo lo que yo conseguí es con sacrificio, lo único que tengo es mi casa. Nada me sobra. Nada”.
Los que no pagan.
El artículo 25 de la ordenanza impositiva exime del pago de la Tasa General de Inmuebles a los templos de cualquier religión, asilos, casas de pobres, cementerios, las bibliotecas, empresas y establecimientos hoteleros del gobierno de la provincia y los inmuebles de propiedad de los partidos políticos.
El inciso “f” establece que no deben pagar “las personas jubiladas y pensionadas encuadradas en cualquier régimen nacional, provincial, municipal”, si es que perciben una prestación previsional que no supere en más “de un 10% el haber mínimo”. Conforme suba el porcentaje de esta cifra, disminuye el descuento de la tasa.
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