LA MUNICIPALIDAD INVESTIGA LA DEFRAUDACIÓN A LA EPE
La Dirección de Investigaciones Administrativas de la Municipalidad tomó ayer el primer testimonio en el caso del enganche eléctrico en el que fue sorprendida la Dirección de Tránsito, descubierto por la Empresa provincial de la Energía el viernes pasado.
El titular de la repartición municipal, Rolando Marcantoni, declaró que “desconocía la existencia de esa conexión”, ubicada en el sector del corralón y por la cual, según calculó, se habría desviado “alrededor de un veinte por ciento del gasto de electricidad de la dependencia”. Marcantoni trabaja en la repartición desde 1999 y desde febrero de este año está a cargo de la dirección.
La investigación intentará develar en qué fecha se realizó la conexión y cómo y quiénes son los responsables del delito. Marcantoni ratificó lo que había dicho apenas trascendió el hecho: “La EPE dice que el cable es viejo y que tiene alrededor de diez años, pero nosotros creemos que no tiene ese tiempo sino que es de unos meses atrás”.
Además del director de la repartición, son varios los empleados de Tránsito que serán citados a comparecer en los próximos días.
Marcantoni declaró, además, que, en base a las características de la conexión “pudo haberse tratado de una cuestión de emergencia, porque la conexión estaba ubicada en el corralón y al aire libre”. El funcionario agregó que no podía decir “si la conexión fue hecha por gente de la EPE o de la Municipalidad”.
Finalmente, Marcantoni ratificó: “No hubo ilícito ni intención de engancharse”, y relativizó que el personal de Tránsito tenga responsabilidad en el caso. “No creo que haya sido gente de acá (por la Dirección de Tránsito) porque la conexión no está dentro de la dependencia. Tiene un voltaje importante y no se puede manipular fácilmente”.
Por su parte, el gerente comercial de la EPE, Andrés Gobernatori, dijo que “el viernes se observó una conexión clandestina, se labró el acta y luego se hizo el cálculo del consumo para hacer la reconexión, según la legislación vigente”.
El funcionario expresó, además, que no cree que haya “dolo” en la acción, que “no hubo mala intención” y que “seguramente se trata de un caso de desprolijidad o negligencia”.
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