LA MUNICIPALIDAD NO ESTÁ PREPARADA PARA EMERGENCIAS
Haz lo que yo digo pero no lo que yo hago parece ser el nuevo eslogan de la Municipalidad. Mientras extreman medidas de seguridad en boliches, pubs, peloteros, estaciones y salones; su territorio tiene serias carencias para defenderse en caso de incendios.
Desde la tragedia de Cromagnon el Ejecutivo local asumió con fervor el impulso de cerrar lugares que no estén en condiciones de afrontar siniestros. Pero, ¿por casa cómo andamos?
La respuesta es simplemente contradictoria: ausencia de matafuegos y cartelería que indique cómo actuar en esos casos, inexistencia de salidas de emergencias y planes de evacuación, falta de elementos adecuados para trabajar con herramientas peligrosas e, incluso, fuego.
El palacio
Ya en septiembre de 2004 El Litoral le dedicó varias líneas al estado de desprotección del edificio ubicado en Salta 2951, que debería ser ejemplo de respeto a las normas y modelo a seguir en materia de prevención de riesgo.
Desde ese momento hasta hoy, una instantánea de los diferentes pisos, espacios comunes y el hall, devolverían la misma imagen: no existe prevención contra incendios. Lo que hoy reclaman a los de afuera, no lo practican en su propia casa.
En líneas generales, las cerca de 2.500 personas diarias que visitan el inmueble se encontrarían con:
– Ausencia de matafuegos en el hall de cada uno de los 12 pisos.
– No existe señalética o indicadores de precaución en caso de siniestros o incendios.
– Las puertas de entrada y salidas alternativas se abren hacia adentro (hoy le exigen a los peloteros que las coloquen en dirección contraria).
– Los empleados nunca fueron instruidos por bomberos sobre qué hacer en caso de siniestros. Tampoco cuentan con un plan de contingencia ni con las medidas de seguridad necesarias para evacuar a la gente en caso de emergencia.
– En el espacio común de los pisos 8, 9, 10 y 12, no se colocaron matafuegos, mangueras o alarmas de incendios.
– No se indican salidas de emergencia. En realidad, no existe una.
– En el espacio común de los pisos 1, 2, 3, 4, 5, 6 y 11, hay soportes plásticos, donde se asientan comúnmente los matafuegos, pero están vacíos.
– Dos extintores pueden observarse en la planta baja, a ambos costados de la entrada principal. Pero en el pasillo de la derecha, por donde proliferan las oficinas de atención al público, tampoco se ven carteles indicadores de salidas de emergencia, ni extintores o mangueras.
– No hay escalera externa, burlando la ordenanza 7.279 que indica que en todo edificio que albergue más de 500 personas debe haber una “abierta y con material incombustible”.
Las dependencias
Las que más asombran de las dependencias visitadas por El Litoral, son las que se asientan en bulevar Pellegrini al 3700. Allí funciona la Dirección de Alumbrado Público, Vialidad, la Dirección de Construcciones e Inspecciones Eléctricas Domiciliarias.
Cuando se ingresa a Alumbrado un galpón de grandes dimensiones se abre por delante. Máquinas, camiones, motores y tractores, completan la vista de un lugar venido abajo luego de que el Salado trepara unos metros sobre él.
Un empleado reconoce que tienen “tres matafuegos vencidos” guardados en el depósito con llave. “Nosotros pedimos que se actualicen para estar más seguros, se pidió la carga y la verificación pero todavía no tuvimos respuesta. Lo pedimos hace 4 meses”.
Claro que admiten no sentirse seguros al trabajar a diario con pintura, combustible, aguarrás, elementos eléctricos y cables, sin las medidas de seguridad correspondientes, pero “hasta ahora, gracias a Dios no nos ha pasado nada”.
En Vialidad la postal se torna más inhumana: puede verse a un empleado trabajando al lado de la planta asfáltica -donde calientan el asfalto para trasladarlo a las calles-, haciendo frente al fuego sin guantes, gafas, ropa aislante y ningún matafuegos a la vista.
Mientras trabajan con arena y cal, gasoil y kerosene para alcanzar una temperatura de 200°, ven cómo sus manos se llenan de ampollas, los pulmones de humo y los ojos de polvo.
En la Dirección de Construcciones funcionan varios talleres: de pintura, carpintería, herrería, tapicería y fabricaciones.
También admiten que proveerlos de elementos de seguridad, aún teniendo en cuenta que trabajan con materiales calientes -fuego-, cortantes e inflamables -pintura-, “nunca fue preocupación del municipio. No hay elementos de seguridad para trabajar, ninguna medida de seguridad”.
Preocupados por esto, “hicimos un relevamiento integral con lo que hace falta y lo pedimos en la Municipalidad, pero nunca se calentaron. Para el mantenimiento de los edificios municipales no compran nada. Se hace todo a los ponchazos”.
Además, trabajan con maquinaria eléctrica pero no tienen disyuntor.
Fotocopia
Como el cuento de la Buena Pipa, todo se repite en las oficinas municipales -palacio, Prado Español, terminal de ómnibus, Jardín Botánico, Dirección de Alumbrado.
Cuando tienen matafuegos, -que son los menos-, como el caso del Tribunal de Faltas que cuenta con cuatro -dos en planta baja y dos en el primer piso-, la única salida disponible para correr en caso de emergencia es giratoria. Tiene una puerta a un costado pero, claro, está cerrada con llave.
Una constante
El panorama se repite en cada uno de las oficinas y galpones recorridos por El Litoral. En la Dirección de Alumbrado Público, Vialidad, Construcciones, el Tribunal de Faltas, el Prado Español, el Jardín Botánico y el primer piso de la terminal de ómnibus, la negligencia se repite.
Matafuegos más, matafuegos menos, el veredicto es el mismo: no existe conciencia del Ejecutivo municipal de los riesgos a los que están expuestos la mayoría de sus empleados. En ninguno de los casos fueron asesorados por bomberos sobre qué hacer en caso de incendios o con qué elementos deben contar para prevenirlos, no tienen plan de contingencia ni indicadores gráficos que orienten su accionar en estos casos.
Siguen las clausuras por falta de habilitación
La interventora de Control de la Municipalidad, Estela Deniz, informó sobre las últimas clausuras efectuadas a raíz de las inspecciones que se vienen realizando a lo largo de este mes.
Así, la estación de servicio ubicada en Marcial Candioti al 3600 y el pelotero Bambino, de Javier de la Rosa 567, no podrán funcionar por no contar con la habilitación correspondiente. Éste último además no dispone de salida de emergencia y tiene una sola escalera de acceso y egreso, lo que fue constatado en inspecciones previas.
Por su parte, la estación tenía en trámite una habilitación para funcionar también como bar, cafetería y wiskería, “lo cual es imposible dado el reducido espacio que dispone”, aseguró Deniz.
A estas dos clausuras, se les suma la del gimnasio Génesis, ubicado en Llerena 2651, por no contar con la habilitación correspondiente.
En tanto, tres peloteros podrán reiniciar sus actividades: Isla Aventura, cuyas instalaciones están en Padilla 1598, Estación Fantasía, en Facundo Zuviría 5232 y Pochoclo, en Cruz Roja Argentina 1865.
Corte de tránsito
Por su parte, los empleados de la estación de servicio Getrep, ubicada en Mendoza y Francia, protagonizaron este mediodía un corte de calle en reclamo de la clausura del local y en defensa de sus fuentes de trabajo. Desde la Municipalidad informaron que tomaron la medida en razón de que no cuenta con la habilitación correspondiente, aunque la empresa dice haberla tramitado en 2003.
Inspectores poco cordiales
Para Norberto Herbel, un vecino de Hughes (departamento General López) Santa Fe hoy no fue nada cordial. Con su esposa y sus dos hijas, y a bordo de su auto, llegó esta mañana a la capital santafesina con el objetivo de hacer atender a una de ellas en el Hospital de Niños. Tenía turno a las 11.30 y llegó con tiempo: a las 9 pasó por Perón y bulevar Gálvez y dobló a la izquierda para dirigirse al viejo hospital de bulevar Gálvez donde debía retirar un certificado de discapacidad.
Un inspector uniformado lo siguió y tres cuadras más adelante lo detuvo, le pidió la tarjeta verde y el carné de conductor, y le informó que la maniobra había sido errónea y que debía doblar hacia la derecha.
Las opciones que se presentaron eran ir al corralón o abonar una multa de 240 pesos, pero Herbel respondió que no tenía ese dinero, que había llegado a la ciudad con lo justo para moverse: 100 pesos y prestados. El uniformado replicó que, entonces “la comisión era de 40 pesos y que tenía que arreglar con el amigo. Le dije que si pagaba la multa no podía volver”, relató indignado el vecino en diálogo con este diario. Antes había hecho pública su denuncia por otros medios.
La cuestión quedó en 30 pesos, pero no se concretó allí. “Nosotros nos subimos a la moto y vos al auto y nos seguís hasta el lugar donde vas a entregar el dinero”, fue la indicación que recibió. Así se hizo y continuó por bulevar hasta doblar a la izquierda, por una calle cuyo nombre no recuerda. Ahí se detuvieron, “me dieron una carpeta con boletas y me indicaron que adentro ponga los 100 pesos, y ellos me dieron la documentación del auto con el vuelto”. Le explicaron por dónde debía retomar su camino y se fueron.
Un rato después, y todavía molesto, Herbel contó que había recibido un llamado del jefe de Tránsito y que la situación se iba a investigar.
No es la primera vez que el vecino viene a Santa Fe pero sí la primera que le ocurre un hecho de estas características. “Y es doloroso -admitió luego- por todo lo que hemos colaborado con la gente de la ciudad cuando se inundó”.
Notificación a la Municipalidad
En virtud de las deficiencias encontradas en el edificio municipal en constataciones hechas por El Litoral, hoy las autoridades deberían recibir una intimación como la que se transcribe:
“Queda debidamente notificado que de acuerdo con los alcances de los decretos N° 00005 y N° 00006, y demás normas legales que atienden la implementación de pautas de seguridad (ordenanza 7.2.79), la Municipalidad deberá dar cumplimiento a las medidas tendientes al mejoramiento de la seguridad edilicia y de las personas.
“Además se pone en conocimiento que, notificación mediante, del resultado de las tareas de control, constatación y relevamiento realizado a su local el día 5 de setiembre de 2004 y 28 de enero de 2005, y de acuerdo con lo informado por las distintas áreas intervinientes, se solicitará la ampliación de las mejoras edilicias eléctricas, medidas de seguridad, presentación de documentación exigible y/o cualquier otro requerimiento pertinente.
“De no cumplir con lo establecido por la autoridad competente y de no ser verificado el cumplimiento de estas normas se podrá establecer, según lo dicho anteriormente, el cierre del local.
“Deberán controlarse con especial atención las medidas contra incendios y la presentación de planos actualizados”.
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