LA MUNICIPALIDAD PRESENTÓ EL PROYECTO Y LA UNIÓN EUROPEA CONSTRUIRÁ LAS VIVIENDAS
La Unión Europea se comprometió a aportar 490 mil euros, es decir más de un millón y medio de pesos, para destinarlos a la reconstrucción de la ciudad de Santa Fe y, puntualmente, a la ejecución de viviendas económicas. El dinero se otorgará a la Unidad Ejecutora Municipal pero los recibirá directamente el intendente de Santa Fe, Marcelo Álvarez ya que será el municipio el que ordenará la construcción.
Álvarez se entrevistó esta semana con el embajador de la Unión Europea en la Argentina, Angelos Pagkratis, a quien declaró huésped de honor de la ciudad y con quien compartió un encuentro del que también participaron representantes de otras organizaciones no gubernamentales internacionales y locales e integrantes del gobierno provincial.
El diplomático comprometió la entrega de esta ayuda internacional que será destinada en forma íntegra a la recuperación de la capital santafesina, tras la catástrofe hídrica que sufrió a fines de abril pasado.
La ayuda de la Unión Europea será financiada por la Cruz Roja Alemana y canalizada a través de su par argentina, pero será la Municipalidad de Santa Fe la encargada de coordinar la construcción de más de un centenar de viviendas. El lugar indicado es el norte de la capital, en los terrenos municipales que forman un triángulo en barrio La Tablada, próximo a la intersección de Teniente Loza y Camino Viejo a Esperanza.
La ejecución del plan quedará en manos de la Intendencia, será coordinada por la unidad ejecutora de reciente creación y estará a cargo del director del Instituto de Vivienda, Hugo Rolandi. El costo de cada unidad habitacional está estimado en unos 4.500 euros, por lo que espera poder construir más de un centenar de casas de unos 40 metros cuadrados cada una. Los trabajos se harán con materiales (ladrillos) manufacturados con mano de obra local, lo que a su vez contribuirá a generar empleo en la región e impulsar a microemprendedores.
Si bien Santa Fe ha recibido otros aportes internacionales, el de la Unión Europea no sólo es importante por el monto del que se trata sino por el destino hacia el cual se dirigirá: la construcción de vivienda social.
Si algo afectó la crecida del río Salado y el ingreso del agua a la ciudad fue, precisamente, la infraestructura urbana y las viviendas. Las precarias casitas de los barrios más pobres de la capital desaparecieron bajo el agua y todos los que allí habitaban, hacinados, fueron a parar a los centros de evacuados. Para salir de allí necesitan no sólo que el agua baje –algo que ya ocurrió–, sino también un lugar hacia el cual ir, ya que con la inundación perdieron todo.
Los fondos donados por la Unión Europea permitirán construir viviendas que tendrán un fin social, es decir se adjudicarán a los que perdieron su techo. El dinero alcanzará para la ejecución de unas cien casitas de dos dormitorios, aunque está claro que la necesidad real es mucho mayor a ese número de viviendas.
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