LA MUNICIPALIDAD RECAUDÓ EN EL AÑO 2003, ENTRE UN 10 Y 15% MENOS QUE EN LOS AÑOS NOVENTA
Un análisis detallado de los números municipales, elaborado por los concejales radicales arriba a las siguientes concluiones:
1-La Municipalidad recaudó, en el año 2003, entre un 10 y un 15 % menos de lo que se recaudaba en la segunda mitad de la década del ’90.
Los datos son aún más alarmantes por dos motivos. En primer lugar, porque en los últimos dos años tenemos un incremento de la inflación superior al 50 %, y los sueldos de los empleados municipales se han comenzado, paulatinamente, a “descongelar”. En segundo lugar, porque tanto la Nación como la Provincia han mejorado, en el año 2003, la performance tributaria de los últimos años de la década del ’90.
Correlativamente a la disminución de los recursos, han disminuido las erogaciones de la Municipalidad.
La Municipalidad de la Ciudad de Santa Fe tenía un presupuesto de gastos (erogaciones), en los últimos años de la década del ’90, en torno a los 110 millones de pesos. En el 2003 el total de gastos del Municipio ha sido solamente 93 millones. El principal impacto de reducción de gastos se ha dado en lo referente a obras públicas, ya que el rubro sueldos y algunas contrataciones de la Municipalidad (por ejemplo, recolección de residuos) son inelásticos y muy difíciles de impulsar a la baja.
La caída de la recaudación de tributos municipales es muy pronunciada en relación a la recaudación de tributos provinciales.
Es más, la Provincia – durante el año 2003 – mejoró en más de un 15 % la recaudación tributaria en relación al año 2000 (tomamos el año 2000 por ser el inicio de la fase más aguda de la crisis).
Mientras tanto, la Municipalidad recaudó un 10 % menos en relación al año 2000.
De seguir la recaudación municipal la misma lógica que la recaudación tributaria provincial, el Municipio debería haber recaudado un 25 % más (más de 10 millones de pesos es lo que “perdió” el Municipio).
Ante la caída de la recaudación de tributos propios de la Municipalidad ha aumentado el peso de la coparticipación en el total de recursos, es decir, el Municipio depende cada vez más de lo que la Provincia le coparticipa.
A fines de la década del ’90 la coparticipación significaba para la Municipalidad, aproximadamente, un 40 % del total de los recursos. En el 2003 la coparticipación significó casi un 50 %.
Cabe agregar, además, que la Provincia – tal cual lo hemos denunciado públicamente – ha retenido indebidamente recursos a los Municipios en los últimos cuatro años. O sea, que para este año y el próximo – y debido a los incrementos en la coparticipación prometidos por el Gobernador – el peso de la coparticipación en el total de los recursos municipales será aún mayor.
ESTANCAMIENTO Y DISMINUCIÓN DE LA RECAUDACIÓN TRIBUTARIA MUNICIPAL
Los totales de recursos de la serie analizada, demuestran un estancamiento e inclusive una disminución que grafican contundentemente la situación a la que hacemos referencia.
Es obvio que si a los valores expuestos los ajustamos por los índices inflacionarios que corresponderían, la caída sería más notable aún.
En efecto, mientras que el presupuesto de la municipalidad de los años 1998 y 1999 se encontraba en torno a los $ 110.000.000 (más allá de los déficit que merecen otro análisis particularizado), la serie 2000, 2001, y 2002 se ubican por debajo de los $ 95.000.000
Una mención aparte debería hacerse en el año 2003, donde la ciudad se vio colapsada por la catástrofe hídrica, pero que simultáneamente aparece la recuperación de la economía como dato macroeconómico, elevando los índices de recaudación provincial en más de un 30 % y los nacionales en más de 40%.
La ciudad, lejos de seguir esa tendencia, se ubica en números que presagian un agravamiento.
En segundo lugar, dicen los concejales radicales, debemos mencionar que la ciudad ha crecido en número de habitantes, en número de pobres y en número de desempleados. Los barrios se han multiplicado en los últimos tiempos, pero la gran mayoría de ellos no contribuye al municipio.
Esta situación sin ser una responsabilidad exclusiva de la ciudad, se convierte en una realidad que obliga a tomar nuevos compromisos que muchas veces no cuentan con financiamiento y que debe ser atendido con los recursos cuyo destino previo es otro.
Más allá de los planes de ayuda, de su eficacia y de sus propósitos, gran parte de la población de la ciudad demanda servicios municipales sin poder siquiera plantearse su pago. Esta es una realidad que es necesario reconocer.
En tercer lugar, es necesario señalar la situación de aquellos contribuyentes que, a pesar de las dificultades económicas que debió atravesar el país y la ciudad, han continuado pagando sus tributos municipales.
Los contribuyentes regulares de la Tasa Municipal han visto el deterioro y hasta la inexistencia de los servicios por los que contribuyen (limpieza y conservación de los espacios públicos, iluminación, recolección de residuos y barrido de calles, conservación y reparación de calles y desagües, por solo mencionar algunos).
Los contribuyentes regulares de la Tasa de Registro e Inspección, tampoco ven políticas que apoyen su esfuerzo y en cambio constatan a diario: la multiplicación de la venta irregular, la apropiación escandalosa de ciertos espacios públicos para comercios alternativos y sobretodo la ausencia de una sistematización de los controles que permitan mejorar la recaudación combatiendo las maniobras de evasión al amparo de registros municipales ineficaces.
“SIN CAMBIOS PROFUNDOS NO HAY SALIDAS”
Creemos que no existe un camino exclusivo ni una única fórmula para superar la situación, pero pensamos que es necesario organizar acciones orientadas fundamentalmente:
a- Mejorar la eficiencia de la administración y la estructura burocrática de la Municipalidad.
b-Mejorar los sistemas de recaudación y los mecanismos de control de actividades en el ámbito municipal.
ALGUNAS CONCLUSIONES
– La Municipalidad tiene la mayoría de sus áreas sin informatizar; solo la Tasa General de Inmuebles se encuentra informatizada, no el Derecho de Registro e Inspección ni ninguno de los otros tributos municipales. Por ejemplo, el Municipio no sabe cuantos son los contribuyentes que se encuentran pagando mensualmente el D.R.E.I. Sin listados de los que pagan, es imposible identificar fehacientemente a los evasores.
– No existen sistemas de entrecruzamiento de datos entre distintas dependencias municipales; lo que sabe un área del Municipio lo desconoce otra; en este marco el control es imposible.
Sin información confiable es imposible contar con mecanismos de inspecciones y controles serios.
– Hace pocos días atrás denunciamos las graves irregularidades detectadas por una Auditoría realizada en el ámbito del Departamento de Apremios Fiscales, encargada del cobro de deudas.
– Los contribuyentes de la ciudad no pueden realizar ningún trámite o gestión por vía electrónica (Internet).
– No hay ningún programa municipal orientado a facilitar la realización de trámites – a pesar que desde el Concejo Municipal se han sancionado diversas ordenanzas -. Es necesario mejorar la atención al contribuyente, simplificando trámites a través de la guía de trámites y estableciendo el mecanismo de ventanilla única para empresa
– La Municipalidad no tiene sistemas de entrecruzamiento de datos ni con la Provincia (el API), ni con la Nación (AFIP).
– No existen políticas de estímulo permanente al buen cumplimiento fiscal propiciando el débito automático, el pago con tarjeta y otros mecanismos que simplifican los trámites de pago.
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