“LA NIÑA” PONE EN RIESGO A LA CAMPAÑA AGRÍCOLA 2006/2007
La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (Noaa) viene anunciando el posible desarrollo de “La Niña”, que podría afectar la campaña agrícola 2006/07. El fenómeno consiste en un enfriamiento de las aguas del Pacífico frente a Perú y Ecuador, cuya influencia reduce la formación de lluvias en primavera y verano sobre gran parte del área agrícola del Paraguay, el Sur del Brasil y las regiones Chaqueña, Mesopotámica y Pampeana de la Argentina.
Así lo revela un nuevo informe de perspectiva climática de Climagro, la fundación del ingeniero agrónomo Eduardo Sierra -especialista en Agroclimatología- que recuerda que, contrariamente, las áreas agrícolas de Bolivia y el Noroeste Argentino suelen experimentar precipitaciones por encima de lo normal en este tipo de escenarios.
El informe, dado a conocer por el diario El Litoral en su edición del pasado sábado 10, señala que los vientos alisios fortalecen la corriente marina fría de Humboldt en el Pacífico, mientras que, en el Atlántico, la corriente fría de Malvinas avanzó en forma temprana hacia el Norte, bajando precozmente la temperatura el Litoral Atlántico de Buenos Aires.
“Aunque el estado hídrico general del área agrícola argentina es bueno, subsisten algunos focos de sequía importantes (centro y sur de La Pampa, sudoeste de Buenos Aires, sudeste de Corrientes y nordeste de Entre Ríos) que indican que la normalización de las precipitaciones no fue del todo completa”, dice Climagro.
“Durante las últimas semanas, las lluvias fueron inferiores al consumo de la vegetación, lo cual dio inicio a una tendencia decreciente del contenido hídrico de los suelos en la mayor parte del área agrícola”.
ANTECEDENTES
“Los últimos episodios fuertes de `La Niña’ afectaron seriamente la producción agropecuaria de las campañas agrícolas 1988/89 y 1995/96, causando fuertes impactos sobre la producción de cereales y oleaginosas y cortando la cadena forrajera, con graves perjuicios para la ganadería”, recuerda el informe de Climagro, que advierte sin embargo que el nuevo escenario climático no se encuentra aún definido totalmente.
INFORME DE SITUACIÓN
Recuerda Climagro que desde la segunda quincena de febrero, las precipitaciones se reactivaron significativamente, “pero su intensidad mostró una gran heterogeneidad espacial, dejando al área agrícola nacional con un panorama de considerables contrastes zonales”.
En lo que hace a las zonas trigueras, señala que el Norte de Córdoba y Santa Fe (10 % del área cultivada) recibió lluvias moderadas que repusieron la humedad en forma adecuada, aunque “serían necesarios algunos aportes adicionales”.
Para el Este de Córdoba, centro y Sur de Santa Fe y Norte de Buenos Aires (20 % del área cultivada) las reservas de humedad son de buenas a muy buenas. En Entre Ríos (4% del área) se presentan algunos focos de sequía, pero es probable que los mismos sean reducidos por las lluvias que se esperan durante las últimas semanas del otoño.
En el Sudeste de Buenos Aires (27% del área cultivada) el Este y Centro de la zona cuenta con buenas reservas, pero su porción Oeste registra falta de humedad. En el Oeste de Córdoba y Nordeste de La Pampa (9 % del área cultivada) pueden esperarse buenas condiciones generales, aunque existirá el riesgo de que se presenten focos con escasa humedad en su margen occidental y en sus extremos Norte y Sur.
El Centro y Sur de La Pampa y Sudoeste de Buenos Aires (22 % del área cultivada) sufre por falta de humedad debido a que las lluvias de la primera parte del otoño no lograron reponer sus reservas.
“Aproximadamente un 50% del área triguera cuenta con reservas suficientes para garantizar un buen arranque de los lotes de manera que, aunque se presentase una sequía primavera, los rendimientos y la calidad alcancen un buen nivel. Por el contrario, el 50% restante sufre distintos grados de falta de humedad”, sostiene Climagro.
Advierte además que durante los próximos meses se disminuirá el nivel de lluvias por el enfriamiento del Pacífico ecuatorial y del Atlántico, que reducirán el ingreso de humedad, y por vientos del Norte que promoverán temperaturas superiores a lo normal y “consumirán las reservas hídricas de los suelos.
“Un riesgo adicional será producido por el hecho de que los lapsos cálidos serán interrumpidos, en forma abrupta, por cortas pero intensas irrupciones de aire polar, provenientes de la Patagonia, que darán lugar a heladas otoñales tempranas y heladas invernales intensas”.
Por último señala que los cultivos invernales dependerán de las reservas de los suelos ante la perspectiva de escasas lluvias. En cuanto a forrajes, plantea problemas en el Centro y Sur de La Pampa y el Sudoeste de Buenos Aires.
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