La noche del perdón a Los Nocheros
El domingo fue la Noche Nochera en el Festival de Jesús María. Pero ésta no fue una más en las muchas de su exitosa historia. Al acostumbrado desborde pasional de sus fanáticas, se le había sumado una incógnita, un interrogante: ¿la gente les perdonaría o no el haber hecho playback hace sólo un mes en el show que dieron en el estadio de Chateau Carreras?Aquella vez, mientras festejaban el cumpleaños del programa Juntos de Radio Cadena 3, el disco compacto que usaban para simular su canto saltó y los dejó al descubierto ante 40 mil personas que los abuchearon y se sintieron defraudadas. De allí al escándalo nacional sin escalas. Así que el domingo, en esta provincia donde siempre han jugado de locales, sería una velada clave. Noche de pedido de disculpas y quizás de perdón. Cuando había pasado algo más de media hora de la medianoche, los cuatro salteños aparecieron en el escenario del festival aplaudiendo a la gente, y arrancaron sin decir ni mu con la chacarera Sólo pa’ bailarla, de Demi Carabajal, y la empalmaron con De piel a piel, ambas de su nuevo trabajo, Estado natural.Sólo entonces (¿cuando tomaron envión?), Mario Teruel puso la barba ante las 30 mil personas que esperaba sus palabras y, solo ante el micrófono, agradeció la presencia de todos, tomó aire y lanzó un nervioso "muchísimas gracias por la bancada del play back".Desde las tribunas bajó una ovación que le supo a redención y el acostumbrado grito: "Nocheeeros, Nocheeeeros". De allí en más, lo de siempre: recital poderoso, híper romántico, con toda la carne al asador de sus nuevos temas y de los viejos hits, más serenata mariachi y mucho piropo al público hasta pasadas las 2 de la mañana. En su breve discurso nochero Mario jamás dijo las palabras: perdonen, disculpen, nos equivocamos y los etcéteras que se estilan en estos casos. No. Lo suyo, además de un recital de antología, fue una variación de la filosofía Charly García: bancate ese defecto. Que, para alivio y fortuna del grupo, resultó. Es que ya lo dijo el otro filósofo, el de Cañada Rosquín (León Gieco), "es mi país/ es el país esponja/ se chupa todo lo que pasó".La noche antes, Raly Barrionuevo fue la gran figura. El compositor y cantor santiagueño radicado en Córdoba, le dio brillo a una jornada en la que, salvo la orquesta del maestro tanguero Jorge Ardúh, la doma iba ganando por una decena de cabezas.En pleno crecimiento interpretativo y en su relación con los públicos multitudinarios, Barrionuevo se deslizó, sereno y seguro, por sus versos y acordes de Población milagro y Circo criollo: dos de los mejores álbumes que le nacieron al folclore argentino en el último lustro.Cómo danza la esperanza, Sólo tus ojos y La chacarera del exilio fueron algunas de los temas de su recital pleno de imágenes del "interior del interior": patios polvorientos, comunidades olvidadas y esperanzas insobornables. Su chacarera Somos nosotros fue coreada por una multitud de jóvenes habitués a las peñas que Barrionuevo cultiva a lo largo de todo el año.Pero lo mejor del desempeño de Raly fue su interpretación en solitario, a voz y guitarra, de la zamba Luna cautiva, del Chango Rodríguez."De nuevo estoy de vuelta/ después de larga ausencia…/ Y traigo mil canciones como leñita seca/ recuerdos de fogones que invitan a matear…" Los versos libres, invencibles, de un hombre en prisión que, en el canto susurrado, tranquilo, del muchacho de Frías, perfumaron el aire .
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