La obsesión por hacer su propia película, clave para atrapar a “el Chapo”
Al abandonar su escondite en la montaña para negociar una producción sobre su vida, dejó un rastro que derivó en el operativo en Sinaloa; avanza la extradición.
No le bastó a Joaquín “el Chapo” Guzmán con ser una leyenda viviente. A la fama, el dinero y el poder sin límites que adquirió como líder del cartel de Sinaloa, el mayor narcotraficante mexicano quiso añadirle el papel estelar en una película sobre su propia vida, lo que puso a los investigadores sobre la pista de su paradero y condujo a su recaptura, concretada anteayer.
Así lo confirmaron ayer las autoridades mexicanas, en una jornada donde las celebraciones por el arresto del narco más buscado del mundo dieron lugar a los detalles de los trabajos de inteligencia y a la confirmación de su proceso de extradición a Estados Unidos, anunciado por las autoridades judiciales. “El Chapo” ya está bajo custodia en el mismo penal del que se fugó hace seis meses.
Especializado en construcciones de túneles para el contrabando de drogas y escapes rocambolescos, Guzmán fue detenido por segunda vez anteayer en la ciudad costeña de Los Mochis, en el estado de Sinaloa, su tierra natal, tras evadir un violento enfrentamiento entre militares y sus lugartenientes, que dejó cinco delincuentes muertos.
Seis meses después del escape del penal de máxima seguridad del Altiplano, en el estado de México, que representó una humillación para el gobierno del presidente Enrique Peña Nieto, el capo fue recapturado en parte por cumplir su deseo de inmortalizarse en la pantalla grande.
“Un aspecto que permitió precisar su ubicación fue el haber descubierto la intención de Guzmán de filmar una película biográfica, para lo que estableció contacto con actrices, actores y productores”, dijo la fiscal general mexicana, Arely Gómez. “Las tareas de seguimiento permitieron documentar los encuentros entre los abogados del ahora detenido y estas personas”, detalló.
El proyecto de la película -cuyos acuerdos estaban muy avanzados, pero no había comenzado a rodarse- obligó al escurridizo barón de las drogas a salir de su escondite montañoso, en el norte del país, para reunirse con gente de la industria del cine mexicano en lugares menos bucólicos. Las luces de la ciudad fueron su perdición.
“Las instituciones de seguridad intensificaron las acciones de inteligencia, permitiendo conocer hacia fines de diciembre pasado la intención del capo de trasladarse a una zona urbana”, concluyó Gómez.
“El Chapo” negociaba directamente con los artistas que quería que integraran la película, que trataría de su vida, distinta de otra que se estrenará esta misma semana sobre la fuga del Altiplano (El Chapo, el escape del siglo).
Quedaba así demostrado que el operativo de la marina mexicana no fue solo una derrota de Guzmán y sus laderos frente a las fuerzas de seguridad en un tiroteo, sino una derrota de la ambición y del narcisismo a toda prueba de “el Chapo”, cuando la prudencia indicaba que desde la evasión de la cárcel debía mantenerse a resguardo de la exposición pública. Hizo todo lo contrario.
El túnel de 1500 metros de largo y 15 de profundidad que cavaron para Guzmán con múltiples colaboraciones dentro del sistema penal fueron una afrenta difícil de asimilar para el cuestionado gobierno mexicano, que caminó sobre la cornisa del repudio y debió remover cielo y tierra para atraparlo, con la estrecha colaboración de la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA).
Con su recaptura, el mito de Guzmán quizás comience a apagarse, pero no el poderío del gigantesco cartel de las drogas que erigió durante décadas. “Probablemente se mantendrá como una fuerza poderosa”, dijo Alejandro Hope, especialista en seguridad y ex funcionario de la inteligencia mexicana.
La discusión pasa por dónde será sometido a juicio. Guzmán enfrenta cargos en seis estados de Estados Unidos por tráfico de drogas, por lo que ayer el debate de los dos lados de la frontera era si “el Chapo” sería extraditado.
La Procuraduría General de México se volcó después de horas de indefinición por favorecer la cesión a Estados Unidos, dando curso a los dos pedidos de extradición que Washington envió el año pasado.
“Con la captura de Guzmán, se deberá dar inicio a los respectivos procedimientos de extradición”, en una fecha no definida y que incluye las apelaciones que pueda hacer la defensa de “el Chapo” en alrededor de una semana, indicó la Procuraduría en un comunicado.
El proceso será largo. Ya fugado del Altiplano, “el Chapo” y su defensa lograron obtener en su momento amparos para evitar la extradición, pero después fue desechado. Guzmán puede promover nuevos amparos para evitar que lo entreguen a Estados Unidos, de donde no tendría chances de escape, pero el gobierno mexicano ya extraditó en otras ocasiones a otros capos del narcotráfico.
El problema sería otro. Una extradición supone admitir que México no puede hacerse cargo de “el Chapo”, que, a la manera de un ilusionista, deja la sensación entre los más escépticos de que se muestra y se esconde cuando le conviene.
En Estados Unidos, por otra parte, “el Chapo” podría revelar redes de corrupción y cómplices en las altas esferas del gobierno de México, una infidencia que seguramente las autoridades del país prefieren que no trascienda.
Además, aunque hay varios detenidos por su fuga de prisión del año pasado, la opinión pública mexicana y la clase política creen que el capo máximo de la droga tiene que rendir cuentas en su tierra.
Fuente: La Nación/Agencias AFP, DPA, EFE, ANSA y Reuters
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