LA OLA DELICTIVA NO CESA: ESTA VEZ LE TOCÓ A UNA MADERERA
Tres delincuentes que en la tarde del miércoles asaltaron al apoderado de una empresa maderera se alzaron con un botín que rondaría los $25.000 en efectivo, además de una cifra similar en documentos.
El atraco que tuvo lugar en avenida Peñaloza entre Pedro de Vega y Gorostiaga se produjo alrededor de las 19 cuando Daniel Beguelín se disponía a ascender al automóvil donde terminaba de guardar el maletín que contenía el dinero.
Concluida a jornada de trabajo Daniel Beguelín dejó el local comercial con lo recaudado bajo el brazo. Cruzó la avenida Vicente Peñaloza, abrió la puerta del auto y colocó el maletín en el asiento trasero. Todo esto ocurrió en medio de la transitada arteria, junto a un grupo de mujeres que atiende un puesto de venta de ropas instalado en la vereda.
Entonces los asaltantes irrumpieron en la escena. A la carrera llegaron desde Pedro de Vega, rodearon al apoderado de Placafé y le apuntaron a la cabeza con revólveres y pistolas.
No fueron necesarias las palabras para que Beguelín comprendiera en el acto cómo debía reaccionar. El empresario nos dijo esta mañana que en ese momento sólo pensó en facilitar la acción de los ladrones que se mostraban nerviosos, excitados y decididos a todo. Así que -dijo-, no los miró a la cara, les dio la espalda y les pidió que se llevaran todo, lo antes posible.
Luego, el trío volvió sobre sus pasos y se internó en Villa Hipódromo por calle Pedro de Vega. Allí los esperaba un cuarto sujeto al volante de un Renault 19 de color rojo. En ese vehículo, que según algunos testigos tenía un neumático pinchado, desapareció la banda en dirección al corazón de la villa.
Beguelín hizo notar que la casualidad quiso que en esta oportunidad los malvivientes pudieran cargar con una jugosa suma de dinero en efectivo porque, contra lo que es costumbre, las sucursales de la empresa rindieron con papel moneda las operaciones del día de ayer.
“Tuvimos ventas con pagos en efectivo, lo que no es frecuente. Acá siempre llegan documentos, es raro que tengamos dinero en efectivo como ocurrió ayer”, dijo.
Beguelín recordó que a lo largo de los dos últimos años el establecimiento fue asaltado más de seis veces y que en todas las oportunidades los ladrones sólo “se llevaron una pocas monedas”.
En una de esas ocasiones los asaltantes que llegaron a la carrera desde la villa vecina coparon el establecimiento y bajo amenazas de muerte obligaron a todos, empleados y clientes, a echarse cuerpo a tierra. “Ni siquiera entonces -cuando tuvieron todo el tiempo a su favor-, pudieron llevarse más que lo que teníamos en los bolsillos”, aseguró Beguelín.
El robo consumado en la maderera Placafé tuvo características similares al que otros tres desconocidos perpetraron en horas del mediodía en ese mismo sector de la ciudad.
En tanto, minutos antes de las 12 hs., tres sujetos jóvenes asaltaron al propietario de El Molino -Facundo Zuviría al .4200-, y se llevaron con ellos los efectos personales de la víctima, además de $1.300 en efectivo.
La miembros de la banda entonces actuaron a cara descubierta en el comercio mayorista huyeron a bordo de un automóvil de color rojo, también presuntamente en dirección a Villa Hipódromo.
AYER, EN FACUNDO ZUVIRÍA AL 4.200
Poco antes del mediodía de ayer, tres delincuentes armados irrumpieron en un establecimiento comercial de Facundo Zuviría al 4.200 y, bajo amenazas de muerte, redujeron al propietario para despojarlo de su reloj pulsera, de un teléfono celular, de la billetera y también unos $1.300 en efectivo que guardaba de una caja registradora.
El asalto tuvo lugar a las 11:50 hs., en “El Molino”, negocio mayorista dedicado a la venta de insumos para la industria panaderil. Eduardo Basile, propietario del local y víctima del robo, comentó en De Radio Somos (LT 10) que uno de los tres delincuentes lo apuntó en la cintura, cuando se encontraba en la vereda. “Fue de terror, me llevaron lo que tenía, mis pertencias. Lo raro es el horario, y que la avenida (Facundo Zuviría) tiene un importante movimiento vehicular”, indicó.
También contó un hecho muy “particular” que sucedió mientras estaba siendo asaltado: “De casualidad, se puso el semáforo en rojo, quedó en dirección al negocio un patrullero, y no se dieron cuenta (los Policías) que me estaban apuntando en la vereda. Pero por ahí uno piensa que fue mejor, porque si se dan cuenta se puede complicar más”.
Pero no solamente Basile fue víctima de este asalto, sino que dos de sus proveedores de Rosario -que causalmente arribaron al lugar- fueron reducidos y despojados de sus pertenencias.
“Me preocupa la ola delictiva, y el horario del robo. Uno no se imagina que le pongan el arma en la cintura en la vereda del negocio (…) Vamos a ver que otra prevención podemos tomar”, concluyó el propietario del negocio.
El golpe es similar a otros robos que sufrieron comerciantes de esta importante avenida de la ciudad y de otros sectores de la capital provincial. Además, como en otras oportunidades también esta vez los delincuentes actuaron a cara descubierta.
Este contenido no está abierto a comentarios

