LA OPERA DE VIENA DE FIESTA
El edificio de la Opera Estatal de Viena festejó el quincuagésimo aniversario de su reconstrucción con un magno concierto, en el que estuvieron presentes algunos de los más importantes divos de la música y el canto.
¿Por dónde empezar en una velada mágica de ópera en la que se interpretaron fragmentos de afamadas obras de Richard Strauss, Mozart, Wagner, Verdi y Beethoven?
Quizás en destacar que esta ocasión logró reunir a directores como Christian Thielemann y Zubin Mehta con intérpretes como Plácido Domingo, Agnes Baltsa, Bryn Terfel y más de una decena de grandes cantantes de opera que se reunieron tanto en el escenario como en el foso de la orquesta.
TRAS EL BOMBARDEO
El 5 de noviembre de 1955, la recién reconstruida Opera Estatal de Viena reabrió sus puertas por primera vez desde los últimos días de la Segunda Guerra Mundial, cuando el edificio anterior se quemó tras ser bombardeado por un avión estadounidense.
El director Seiji Ozawa hizo un buen esfuerzo en la interpretación de la Obertura Leonora de la Tercera Sinfonía de Beethoven, en un desempeño que careció de la chispa y la pasión necesarias a pesar de los esfuerzos frenéticos del director musical de la Opera Estatal en el podio.
Sin embargo, Ozawa se redimió con una actuación fluida y llena de sensibilidad en la parte final de Fidelio, pero no estuvo a la altura de los grandes conductores de la noche, como Thielemann, Mehta, Daniele Gatti y Franz Welser-Moest.
HOMENAJE A WAGNER
Thielemann condujo a la orquesta en un intenso homenaje a Wagner con la obertura de “Los Maestros Cantores de Nüremberg”, y una sonora viñeta coral en el tercer movimiento de la obra.
Gatti deleitó con fragmentos de Aída, en la que condujo a la Orquesta Estatal de la Opera en el estilo clásico de Verdi de colocar la música por debajo y como complemento, pero nunca por encima de los cantantes.
En cuanto a los intérpretes, Baltsa y Domingo se ganaron las ovaciones incluso antes de que cantaran su primera nota.
Violeta Urmana se llevó el reconocimiento por su pasión total, su agudeza y potencia en Aída, junto con Johan Botha, que asumió el papel de Radamés en un aria del tercer acto de la obra.
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