LA OPOSICIÓN ARREMETE CONTRA BUSH POR SU DEFENSA DE LA GUERRA
Más de dos año y medio después de la invasión de Irak por parte de Estados Unidos (marzo de 2003), la guerra en el Golfo Pérsico ha generado de nuevo un agrio debate en Washington entre el presidente George W. Bush y la oposición demócrata.
Varios parlamentarios opositores, entre ellos los senadores John Kerry y Edward Kennedy, calificaron de “deplorable” las declaraciones de Bush, en las que descalificó a la oposición por sus críticas a la guerra.
El jefe de la Casa Blanca, cuya credibilidad está en duda (las últimas encuestas apenas le dan un apoyo cercano al 39%) dio un discurso el viernes, en una base militar en Pennsylvania, en ocasión del Día de los Veteranos, en el que atacó a quienes critican su decisión de ir a la guerra, calificándolos de “antipatriotas”.
Kerry, derrotado por Bush en las elecciones de 2004, afirmó que “esta administración ha enviado a una nación a la guerra usando de la manera que le convenía las informaciones de inteligencia y distorsionando la verdad hasta lo irreconocible”. Y acusó al mandatario norteamericano de crear temor y llevar adelante una campaña de difamación.
Por su parte, el senador Edward Kennedy declaró que Bush quiere reconstituir su credibilidad “denigrando a personas que quieren descubrir la verdad acerca de claras manipulaciones de las informaciones de los servicios secretos antes de la guerra”.
El viernes, Bush aprovechó la ocasión para criticar a la oposición demócrata como irresponsable que sólo trata de reescribir la historia de la guerra. Indicó que una comisión de investigación ya ha establecido que esas acusaciones no tienen sostén.
“Es profundamente irresponsable reescribir la historia de cómo comenzó esa guerra”, apuntó el presidente. “Hay demasiadas cosas en juego en la guerra global contra el terrorismo. El interés nacional es demasiado importante para que los políticos hagan acusaciones falsas”, añadió.
“Los ataques sin fundamento mandan una señal equivocada a nuestras tropas y a un enemigo que pone en duda nuestra voluntad”, aseguró el mandatario.
Kennedy, que en su momento votó en contra de la resolución de invadir Irak, lamentó que Bush utilizara el Día del Veterano para tratar de limpiar su imagen.
El hermano menor del fallecido presidente de Estados Unidos John F. Kennedy pidió a Bush que restaure la confianza del pueblo estadounidense en sus líderes “blanqueando la situación relativa a la guerra”. “Cada día, el pueblo estadounidense se entera de más y más cosas acerca de la verdad”, aseguró.
El portavoz de la Casa Blanca, Scott McClellan, reaccionó a su vez acusando al senador Kennedy de haber gastado mucho más tiempo “en decir cosas negativas de Bush que algo malo de Saddam Hussein”.
También el líder de la minoría demócrata en el Senado, Henry Reid, arremetió contra el jefe de la Casa Blanca. Bush “hace uso de su viejo guión sobre retórica del descrédito y ataca a patriotas estadounidenses que tienen cuestionamientos muy serios a los argumentos del presidente para la guerra”, manifestó.
Uno de esos argumentos fue que el ex presidente iraquí Saddam Hussein poseía armas de destrucción masiva, que nunca fueron halladas.
Justamente, el informe negativo sobre las justificaciones para ir a la guerra en Irak, elevado por un diplomático norteamericano, fue el inicio de un escándalo que hoy estremece a la Casa Blanca: el “CIAgate”.
Este contenido no está abierto a comentarios

