LA ORDEN DE LOS GUARDIAS PARA QUE LOS PRESOS SE ENCERRARAN FUE DISCRECIONAL
Minutos antes de que se desatara la masacre del lunes pasado en Coronda, la guardia le exigió a los presos del pabellón 11 que se encerraran en sus celdas. A sus vecinos del 9 no les impartieron esa orden. Y así se trazó una línea divisoria entre la vida y la muerte: los del 11, encerrados, fueron hallados indefensos por los atacantes. Los del 9 en cambio, pudieron ver que los encapuchados se acercaban, se atrincheraron en la entrada al pabellón y así evitaron el ataque. Esa es la conclusión a la que arribó la Coordinadora de Trabajo Carcelario (CTC) tras dialogar el viernes pasado con los reclusos alojados en uno y otro pabellón: la suerte de unos y otros internos varió por una disposición del Servicio Penitenciario (SP).
Tras escuchar a los internos de Coronda, los miembros de la organización no gubernamental volcaron esos relatos a un informe y resolvieron solicitar, en instancias judiciales y políticas, que se otorguen garantías tanto a los presos como a los guardiacárceles cuando tengan que declarar sobre lo ocurrido.
De la versión que dieron los presos a la CTC quedan algunas pautas de cómo ocurrieron los hechos: la matanza se concretó en no más de una hora, hubo una zona liberada, se habían producido señales de que se avecinaba un conflicto y buena parte de las víctimas se distinguía por tener conflictos con el SP.
Según reprodujo Lilian Echegoy, todo se desencadenó alrededor de las 17 del lunes cuando los internos del pabellón 7 tomaron a dos guardias de rehenes y salieron de cacería. Los presos coincidieron en el cálculo del horario porque a las 17.30 deben encerrarse en sus celdas. “A los del 11 los habían encerrado más temprano”, contó Echegoy.
“La guardia nos tenía que abrir la puerta para ir al recreo y los que nos abrieron fueron los santafesinos para matarnos”, dijeron los sobrevivientes del 11. Al mismo tiempo, en el pabellón 9, los presos por delitos sexuales y evangélicos seguían en el patio común. Esos detenidos tienen por costumbre encerrarse 15 minutos antes de lo previsto. Todavía no lo habían hecho cuando vieron que se aproximaban los del 7. Previendo el ataque, se agolparon en la puerta enrejada y les impidieron en masa el acceso.
Allí los agresores no entraron: “No era lo mismo lanzarse a una batalla colectiva que cometer ejecuciones individuales”, evalúa la CTC. De allí, según los presos, los encapuchados fueron al pabellón 11 donde mataron a 10 hombres. La versión oficial, que consta en un informe del SP divulgado ayer por Clarín, sostiene que al salir de allí la guardia les impidió avanzar. Según ese informe, tuvieron que atravesar el patio que conecta el pabellón 5 con el 3 para llegar al 1, donde mataron a otras cuatro personas.
La CTC, sin embargo, recogió otra versión entre los presos: éstos aseguran que no hubo retén de la guardia armada y que los agresores recorrieron la cárcel libremente por los pasillos. “A medida que llegaban a un puesto decían: «No es con ustedes» y los guardias iban despejando el lugar”, narró Antonio Tesolini, de la CTC.
En la entrada a los pabellones donde corrió sangre, los autores de la matanza iban gritando los nombres de las víctimas elegidas y el número de celda. Los mismos guardias, a pedido de los presos, corrían la barra que traba por encima las puertas de cada lateral del pabellón. Esa barra se acciona desde el puesto de vigilancia. Luego los detenidos liberaban los cerrojos de cada celda y ejecutaban a los hombre marcados.
Los internos también contaron que hubo orden de encerrarse para los presos del pabellón 1. “A las 18 escucharon el motín. Vino un oficial y les dijo que se encerraran porque estaba controlado. Entonces se reunieron con el delegado del pabellón y decidieron encerrarse. A los 10 o 15 minutos llegaron para matarlos. Para las 18.30 ya estaban todos muertos”, reseñó Echegoy.
LAS CLAVES
“Lo que surge de la charla es que entregaron los rehenes cuando quisieron”, contó la dirigente. Lo que sigue son las claves de lo relevado por la CTC en la cárcel:
-La selectividad. Fueron a buscar a muchos internos que habían presentado denuncias contra los guardias, eran testigos del algún hecho o eran delegados.
– No hay una explicación única a la masacre: hubo cientos de conflictos que estallaron. A la ONG no le consta que los muertos integraran una banda. “Nadie habló de una banda de la gorra. Se inventaron muchas cosas”.
– El incidente pudo evitarse. “Si hubieran existido reuniones de delegados previas se hubieran controlado los hechos”.
– Por acción u omisión, el SP fue clave. “Todos los presos lo dijeron: «¿Desde cuándo cuándo tomás un rehén y hacés lo que querés?».
– La versión oficial que dice que actuaron drogados no es creíble. “La falopa llegó después. Se intentó armar el motín una vez perpetradas las muertes”.
Anoche algunos internos del diezmado pabellón 11 habían sido trasladados al ala sur del penal. La medida llevó inquietud a un área hasta ahora ajena al desastre, donde algunos santafesinos conviven con rosarinos, y entre los internos había temor. “Esta noche y mañana son claves -evaluó anoche Tesolini-. Hay que desactivar esta bomba. Si el conflicto existía antes, ahora existe en serio”.
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