La otra cara del boom sojero en los puertos de la provincia
Los camioneros se convirtieron en las nuevas víctimas de los agrotóxicos. Dos choferes murieron por problemas cardíacos provocados por la presunta intoxicación con productos químicos que se utilizan para fumigar las cargas, a un muy bajo costo económico, pero altísimo desde el punto de vista sanitario. Las federaciones de transportistas piden la urgente intervención del Estado santafesino para que mejoren los controles y regule la actividad. Se trata de otra cara más del denominado boom sojero.
Todo comenzó el 30 de abril pasado cuando el camionero Iván Podevils, oriundo de Clucellas, murió de un paro en el playón de la firma San Miguel en Puerto General San Martín. Sus familiares denunciaron que el deceso se produjo como consecuencia de las emanaciones de gases de un fungicida en pastilla que le habían aplicado a la carga de soja que transportaba.
Dos semanas después se produjo otro caso de similares características. Víctor Hugo Gaite, camionero de 59 años y oriundo de Correo, falleció en la cabina del vehículo de carga que esperaba ingresar a los puertos en la playa de Nidera. En ese caso, el juez de Instrucción Penal de San Lorenzo, Eduardo Filocco, dispuso que se realice la autopsia e investigación correspondiente.
Ante esas situaciones –y otras que no terminaron con trabajadores muertos pero sí internados– el titular de la Federación Argentina del Transporte Automotor de Cargas (Fatac), Vicente Bouvier, manifestó a Diario UNO que en los próximos días ingresará “una medida de amparo tendiente a que de una manera expedita y rápida, el Poder Judicial ordene la prohibición de llevar adelante este tipo de metodología para fumigar los cereales que están contaminados con insectos”.
El dirigente empresarial se refiere a la operatoria en la que los camioneros, una vez que logran entrar al puerto, se les examina la mercadería a través de un “calado (inspección de la carga)” y en el caso que se detecte algún germen y/o insecto en el cereal, se lo rechaza y no se le permite continuar el circuito, razón por la que deben volver a la ruta o se los manda a alguna playa de fumigaciones.
Cuando esto ocurre, en la mayoría de los casos se le solicita a los choferes fumigar la mercadería en tránsito, es decir en el camión, introduciendo pastillas –en la carga– que liberan sustancias muy tóxicas para las personas, por lo que se les aconseja por 24 horas estar alejados de sus camiones, situación que materialmente es muy difícil de cumplir ya que los choferes no tienen un lugar donde dormir o permanecer durante dicho plazo.
Igualmente, si lo tuvieran, resulta muy peligroso abandonar el camión y la carga en la ruta o en las playas de fumigaciones porque resultan muy inseguras, según dijeron desde la Federación de Transportadores Argentinos (Fetra). “Consecuentemente nuestros hombres deciden arriesgar su vida para cuidar su único capital o el de sus empleadores y la carga encomendada. En la mayoría de los casos se les ofrece abonarles la comida o la noche en una pensión y los transportistas deben optar, por una u otra cosa”, también explicaron desde la entidad.
En ese sentido, los transportistas cerealeros consideraron que la modalidad correcta en estos casos debería consistir en mandar la mercadería a una planta reacondicionada o bien fumigar el cereal en cintas y no en los camiones, arriesgando la vida de los conductores y contaminando el medio ambiente. Obviamente eso es una cuestión de costos, ya que la fumigación en tránsito resulta mucho más económica que los otros métodos.
Presos del mercado
“Esta metodología de fumigación la venimos desdeñando hace más de 20 años, desde que se constituyó la mesa de tarifas dentro del seno del Ministerio de la Producción santafesino”, recordó Vicente Bouvier a Diario UNO y luego se quejó porque la salud y la sanidad ambiental quedan relegadas en nombre de la mayor rentabilidad.
Asimismo, se preguntó “qué pasa con esos cereales envenenados, adónde van cuando están fumigados, quién los consume y qué consecuencias hay a partir de ello”. Al respecto el dirigente agregó: “Esto nos transporta a la idea imaginaria de qué reacción tienen nuestros clientes internacionales cuando el cereal contaminado llega a destino, de manera que acá hay aristas para que el Ministerio de la Producción y todas las demás áreas (los ministerios de Salud y de Aguas, Servicios Públicos y Medio Ambiente) participen y destierren todas estas metodologías”.
—¿Van a presentar un amparo?
—Con miras a que esto se agilice y se prohíba de manera estricta la posibilidad de fumigar arriba de los camiones, vamos a presentar una medida de amparo de tipo colectivo que realmente prohíba de forma inmediata la fumigación sobre los camiones.
—¿Cuántos fallecidos hubo este año y en otros años como consecuencia de la fumigación de camiones?
—Antecedentes de complicaciones y afecciones con patologías severas y graves hay desde hace muchísimo tiempo a esta parte. Esto de tener un fallecimiento se produjo ahora, es reciente. Desconocemos cuáles son los métodos químicos que se están utilizando y cuáles son los productos que se están utilizando.
“Sabemos que hay gente que quedó con afecciones hepáticas, en vías respiratorias, esto es muy grave, fundamentalmente por los riesgos y las consecuencias que están en juego y por otro lado es una economía mal concebida y mal habida y esperemos que todas las áreas del Estado participen de esto para que se lo deseche de manera definitiva como metodología, para combatir las afecciones que tiene el cereal, de lo cual nosotros por nuestro contrato de transporte no tenemos absolutamente nada que ver”, finalizó el dirigente transportista Vicente Bouvier.
Este contenido no está abierto a comentarios

