LA PALABRA, LA GRAN PROTAGONISTA
Con una extensa demora, salas colmadas y una ciudad conmocionada, quedó ayer formalmente inaugurado en el reciclado Teatro El Círculo el III Congreso Internacional de la Lengua Española. La ceremonia de apertura comenzó una hora y media después de lo pactado por el atraso del presidente Néstor Kirchner quien tuvo que cambiar de avión por desperfectos técnicos en el Tango 10.
Llendo a Laprida y Mendoza los reyes de España Juan Carlos y Sofía se vieron obligados a retornar al hotel donde se alojaban cuando se enteraron de las dificultades del primer mandatario para arribar a Rosario en tiempo y forma. Un enorme dispositivo de seguridad -que incluyó más de cien francotiradores apostados en edificios linderos al teatro y calles cortadas- logró contener a las columnas de manifestantes sociales y gremiales que mostraron su descontento con los organizadores por los contenidos y expositores del megaevento.
Al dejar habilitado el Congreso, Kirchner instó a los gobiernos a poner lo cultural como centro de las políticas públicas, tras lo cual recordó que “en el centro de nuestra cultura está nuestro idioma”. Parafraseando a Platón el monarca dijo aspirar a que Rosario se convierta por unos días en la “Ciudad de palabras” en alusión a la “comunidad política que se construye sobre la base de una convivencia de cultura compartida, integrada por el acarreo y mestizaje de elementos plurales”.
La jornada, en la que la palabra y el lenguaje fueron los grandes protagonistas, comenzó con la visita de los reyes al Museo Histórico Provincial Julio Marc donde se expone desde el martes parte de la obra del español Ramón Gómez de la Serna. Cuando el matrimonio real se iba a dirigir al Círculo, el personal de protocolo los anotició sobre el nuevo inconveniente en la aeronave presidencial.
A esa hora las expectativas en las adyacencias del teatro eran enormes. Decenas de agentes de la Guardia Urbana habían cortado el tránsito vehicular y peatonal en las manzanas circundantes al teatro. Nada se pudo hacer con los curiosos “afortunados”: los vecinos de la zona que desde los balcones o en la misma vereda intercambiaban información de último momento sobre las vicisitudes que se registraban en la Rosada.
A bordo del avión de la gobernación bonaerense Kirchner arribó al aeropuerto Islas Malvinas a las 11.50 acompañado por su esposa y presidenta honoraria del Congreso, Cristina Fernández, el gobernador Felipe Solá, además de otros funcionarios. La comitiva oficial se dirigió en helicóptero hasta la explanada de helipuerto de Prefectura, desde donde se trasladó en auto hasta el teatro.
En la apertura formal del Congreso se escuchó un mensaje a través de un video del español Francisco Ayala. Luego fue el turno del magistral discurso del mexicano Carlos Fuentes y del jujeño Héctor Tizón. El rey Juan Carlos dijo sentir una “especial alegría” de estar en “esta noble y querida ciudad de Rosario”, tras lo cual repasó las conclusiones obtenidas en los dos congresos anteriores.
“Todas las lenguas son, en mayor o menor grado, mestizas, y el castellano que lo fue desde su configuración inicial se hizo español ensanchando precisamente su mestizaje. Nuestra identidad lingüistica es la suma convergente de muchas identidades. Esperamos que este Congreso de Rosario aporte luz sobre este fenómeno tan histórico como actual y ayude a que, conociendo la pluralidad de lo que somos, se avive la conciencia de la comunidad que formamos en y por la lengua”, señaló el monarca en un intento por sintetizar los desafíos que tiene el idioma y el lenguaje en tiempos de globalización.
Juan Carlos de Borbón reconoció los importantes aportes y el diálogo permanente entre el español y las lenguas índigenas, para lo cual se resevaron dos secciones en el Congreso, un argumento esgrimido por los sectores que se sintieron excluidos de este evento y que organizaron el paralelo Congreso de LaS LenguaS.
En su discurso Kirchner utilizó la reconocida retórica que denosta la década del noventa para destacar la importancia del evento. Habló de la revalorización de lo propio en contraposición a lo que fue la apertura indiscriminada de la década pasada. Rescato a la palabra como vehículo para posibilitar el diálogo y así arribar a consensos.
“Estamos en medio de una tarea de reconstrucción, no sólo de recuperar la capacidad de producir, que mejora los indicadores económicos y sociales sino también de la dignidad y de la memoria histórica”, indicó el primer mandatario para luego agregar: “Mucha de la tarea que nos preocuopa a los argentinos pasa por elevar nuestra autoestima, volver a creer en nuestra capacidad de crear, construir, recuperar, de revalorizar nuestra fe. La afirmación de la identidad de un pueblo necesita poner lo cultural como centro, y en el centro de nuestra cultura está nuestro idioma”.
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