La participación comunitaria es clave en el control del chagas
El jefe del Programa Provincial de Control de Chagas, Dr. Marcelo Nepote, dio a conocer aspectos vinculados con esa enfermedad, que afecta principalmente diversas localidades del centro-norte de nuestra provincia, motivo por el cual los departamentos de mayor riesgo son 9 de Julio y Vera.El funcionario explicó que en la zona endémica existen 61.598 viviendas en riesgo para la transmisión vectorial distribuidas en los siguientes departamentos: 9 de Julio, 4.981 viviendas; Vera, 11.681; San Cristóbal, 10.500; General Obligado, 19.962; San Justo, 6.273; San Javier, 4.686; y Garay, 3.515.Nepote recordó que el Chagas es producido por un parásito que puede lesionar seriamente el corazón, el aparato digestivo y el sistema nervioso del enfermo, y que en nuestro país las lesiones más observadas son las de corazón.Este parásito se puede transmitir por picaduras directas de las vinchucas, de las madres chagásicas al niño recién nacido, y a través de transfusiones de sangre y por trasplante de órganos.La vinchuca (vector transmisor de la enfermedad) vive en los ranchos de adobe con grietas en sus paredes y techos de paja, además de gallineros, corrales, chiqueros, galpones y en depósitos de leña. Si las condiciones de higiene no son las adecuadas, las posibilidades de que haya vinchucas es mayor.Las mujeres embarazadas pueden transmitir esta enfermedad a su bebé. Por eso es importante que se realicen los controles durante el embarazo. Además, deben llevar al bebé a control durante el primer año de vida, según indicación médica.Cabe recordar que el Chagas es una enfermedad que puede curarse. Si se detecta en un niño menor de 15 años y se le aplica el tratamiento, éste puede curarse, ya que cuanto antes se trate al niño, existe mayor posibilidad de cura. Si el tratamiento se da en un bebé, se puede asegurar que éste se cura; por eso la importancia de realizar los controles que indique el médico. La única recomendación es que el enfermo de Chagas no puede donar sangre.Participación comunitariaEn 1992, el Programa Nacional de Control de Vectores inició formalmente una nueva estrategia, basada en la "participación comunitaria", en donde la propia comunidad lleva adelante las acciones de control, con tecnología y conocimiento apropiados.Para implementar esta estrategia se desarrollaron talleres de transferencia con la comunidad, donde se la capacitó y se formó líderes locales. Esta multiplicación de efectores permitió dar continuidad y sostenimiento a las acciones de vigilancia en cada localidad trabajada.La participación comunitaria es esencial para que el control del T. cruzi produzca resultados permanentes. La comunidad debe ser un factor predominante en la identificación de los problemas, en la búsqueda de soluciones, en la definición de necesidades y en la evaluación de las medidas aplicadas. El primer paso que debe darse con respecto a esta participación es conseguir que las propias comunidades se encarguen voluntariamente del rociado con insecticida.Talleres de capacitaciónEn nuestra provincia, las actividades de capacitación a la comunidad para el control vectorial son desarrolladas por la delegación Calchaquí del Servicio Nacional de Chagas y el Programa Provincial de Chagas.Para ello, en cada localidad se realizan talleres de capacitación con la comunidad, según metodología desarrollada en el Manual para Líderes, la que debe elegir un representante o líder, siendo éste el responsable del cuidado, distribución y supervisión de los insumos.El 100 % de las viviendas ubicadas en zona endémica son visitadas por el Programa Provincial de Control de la Enfermedad de Chagas y por la Delegación Calchaquí del Servicio Nacional de Chagas. Esto significa que en todas las localidades del norte santafesino se aplica la estrategia Participación Comunitaria, motivo por el cual se formaron unas 783 integraciones comunitarias.Transmisión vectorialNuestra provincia se divide en tres zonas de riesgo (bajo, mediano y alto) para la transmisión vectorial. En las zonas de alto y mediano riesgo (donde existe la presencia de la vinchuca), el Tripanosoma cruzi se transmite a los seres humanos fundamentalmente a través de las heces de estos insectos triatomíneos infectados.En la zona de bajo riesgo, donde los triatomíneos se encuentran sólo ocasionalmente, el parásito se puede transmitir principalmente congénitamente (es decir, de la madre infectada al hijo) o por transfusión sanguínea.Existen pruebas cada vez más evidentes de que la trasmisión congénita está más difundida de lo que se creía anteriormente. Esta transmisión no se limita a la zona de riesgo sino que ocurre también en las ciudades ubicadas en zonas de bajo riesgo donde, si bien no existen vectores, ha habido una considerable corriente migratoria de mujeres infectadas provenientes de zonas de riesgo.Por los estudios entomológicos, la prevalencia en niños menores de 5 años y por el nivel socioeconómico de las localidades, las viviendas ubicadas en los departamentos 9 de Julio, Vera y norte de San Cristóbal son las que presentan mayor riesgo para la transmisión vectorial.
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