La paternidad del modelo: el eje de la disputa entre Kirchner y Lavagna
Lo admite una alta fuente de la Casa Rosada: no fue tanto la foto que se sacó Roberto Lavagna con los ex duhaldistas del grupo "El General" lo que enojó más a Néstor Kirchner sino las muchas declaraciones del ex ministro en las últimas semanas, direccionadas a resaltar que la recuperación económica argentina lleva su firma y no la del santacruceño."Esa bandera Kirchner no se la va a entregar a Lavagna", resumió un colaborador del Presidente ante Clarín.Kirchner, en efecto, viene basando su discurso público y cada vez más electoral en la recuperación de las variables económicas, en el crecimiento sostenido del PBI y en la mejora de otros índices. Lo dijo claramente, por ejemplo, en aquel acto multitudinario de Plaza de Mayo, que marcó el inicio de la carrera electoral de 2007.La irrupción de Lavagna hizo que el kirchnerismo comenzara a ensayar una jugada para sacarse de encima dos lastres en materia económica: la inflación, que contiene con acuerdos de precios, y el conflicto con el campo por el tema ganadero. Ambos problemas, ahora, son culpa de Lavagna, según el discurso que estrenó el miércoles la ministra Felisa Miceli y luego se apropiaron voceros kirchneristas.Ejemplo: "Lavagna generó la expectativa inflacionaria y no hizo caso a ninguna de las recomendaciones que se le hicieron desde Agricultura" para solucionar el problema ganadero. Lo dijo ayer Agustín Rossi, jefe de los diputados kirchneristas.En buenos términos, porque dice sentir por él "aprecio y respeto", el diputado José María Díaz Bancalari salió a pegarle por sus críticas a algunas cuestiones de la política oficial, como la gran cercanía con Hugo Chávez."El error que comete es salir a criticar cosas que no dijo cuando estaba en funciones y tenía responsabilidades. Cuando teníamos dificultades y nadie hacía inversión en el país era Venezuela la que compraba bonos, aportaba combustible y nos daba su solidaridad para salir de la crisis", dijo.En otros sectores del oficialismo parece asomar la intención de demonizar a Lavagna, de recortarle cualquier posibilidad de disputar poder con Kirchner. "Vamos camino a convertirlo en lo que terminó siendo Domingo Cavallo", guapeó una fuente sabiendo lo que dicen las encuestas sobre el ex ministro de Carlos Menem y Fernando De la Rúa.No será el propio Kirchner quien retruque a Lavagna o Alberto Fernández o Julio De Vido o cualquier otro miembro de la primerísima plana del Gobierno. "Eso busca Lavagna", explican. Y recuerdan que, en el mano a mano de imagen positiva, el Presidente le saca varios cuerpos.No queda claro que haya un plan de desgaste ordenado por Kirchner pero, en todo caso, resulta evidente que la estrategia incluye alzar la figura de Miceli, quien ayer apareció en dos actos y fue respaldada por el ministro Aníbal Fernández ("Felisa es un cuadro muy serio, no dice cosas porque sí").Buscan desarticular la imagen de debilidad que le endosan a la ministra desde que asumió, un diagnóstico que sale, justamente, de la comparación con la gestión de su antecesor.
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