LA PAZ SIGUE PARALIZADA, PERO MESA SE NIEGA A RENUNCIAR
El centro de La Paz fue hoy nuevamente paralizado por miles de manifestantes que reclamaron al Congreso la convocatoria a una Asamblea Constituyente y la nacionalización del gas natural, en la mayor manifestación desde el inicio del conflicto en Bolivia.
La localidad vecina de El Alto, de donde descendieron miles de manifestantes hacia La Paz, reanudó además una huelga general iniciada hace siete días y que impide la circulación de vehículos desde la sede del gobierno boliviano hacia el resto del país por las rutas del altiplano andino.
Asimismo, un grupo de maestros rurales cortó el tráfico por la carretera troncal que une La Paz con Oruro a la altura de la población de Caracollo, a 199 kilómetros de la capital administrativa del país. La movilización fue la más grande de los últimos días y contó con la participación de miles de campesinos, maestros, comerciantes minoristas, mineros y universitarios que cortaron el tráfico en las calles troncales de la urbe paceña durante varias horas.
El presidente Carlos Mesa acusó hoy a “grupos minoritarios” de tratar de impedir que el Congreso pueda reunirse mañana. “El cierre del Parlamento nacional es un golpe de Estado, no existe democracia sin Parlamento y cualquier persona, institución grupo o representante del poder que decida la clausura del Congreso y que de hecho haga el cierre del Congreso de hecho está dando un golpe de Estado”, expresó Mesa.
“Lo que esos grupos minoritarios proponen es un golpe de Estado y no contarán con el presidente de la República”, agregó, en un acto público realizado en homenaje a un regimiento del Ejército.
El jefe de Estado señaló, además, que estos grupos favorables a la nacionalización de los hidrocarburos, no pueden dejar de lado las reglas de la democracia y no respetar la decisión de los bolivianos expresada en el referéndum de julio del año pasado. “Grupos minoritarios que puedan reunir 100, 200, 500, 10.000, 20.000 ó 50.000 personas siguen siendo minoritarios frente a un país que tiene 9,5 millones de habitantes”, afirmó.
Mesa reiteró que no piensa dimitir y acusó, además, a los sectores que han convocado desde la pasada semana movilizaciones en La Paz de “buscar un muerto” que desestabilice al Gobierno y a la democracia.
“Los mismos líderes de esas minorías que acusaron al anterior gobierno de asesinos están hoy provocando en las calles con el uso de dinamita con acciones violentas, enfrentándose con una Policía que tiene instrucción de no ejercitar violencia para encontrar un muerto que les dé una bandera que les permita llamarme asesino a mí”, afirmó.
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