LA PERSISTENTE SEQUÍA YA SE COBRÓ EL 40% DEL MAÍZ EN SANTA FE
“Hasta este año los productores decíamos que mirábamos para arriba y llovía”, recordaba ayer Héctor Del Popolo, un productor de Rufino después de volver de su campo (donde el termómetro llegó a marcar 40º, una temperatura casi desconocida en la zona), y ver cómo la sequía se está absorbiendo entre el 70% y el 80% del maíz y alrededor del 50% de la soja.
Un panorama similar al que se registra en gran parte del sur santafesino, norte de Buenos Aires y gran parte de Entre Ríos, las regiones más afectadas por la falta de agua y varias de las cuales ya declararon la emergencia agropecuaria.
En algunas zonas de Buenos Aires donde llovió en los últimos días la situación mejoró, lo que se reflejó ayer en las pizarras de la Bolsa de Comercio de Rosario, donde la soja bajó hasta los 515 pesos, después de haber tocado los 540 pesos la semana pasada.
Aunque con datos más moderados considerando toda la geografía santafesina, el secretario de Agricultura, Daniel Costamagna, señaló ayer que las pérdidas de maíz son del 40%, que representan alrededor de un millón de toneladas.
En tanto, la Secretaría de Agricultura de la Nación (Sagpya) reconoció ayer que el estado de los cultivos de la cosecha gruesa presentan deterioros en su ciclo vegetativo. Si bien no cuantificó las pérdidas, las delegaciones de la cartera agrícola reportaron problemas de insuficiencia de humedad en los diferentes cultivos.
La Sagpya informó que el maíz “presenta problemas críticos en la localidad de Pergamino, donde se reporta que del total del área cultivada se perdieron 10 mil hectáreas (30% del total)”. En tanto en Junín, Bragado y Saliqueló “se presenta también falta de humedad sin que se reportaran la cantidad de hectáreas afectadas”, explican. En la provincia de Córdoba la situación más complicada se encuentra en la localidad de Marcos Juárez y Laboulaye.
El secretario de finanzas de Federación Agraria (FAA), Omar Barchetta, señaló ayer que las pérdidas en algunas zonas del sur santafesino y de Entre Ríos serían mayores. “Casi totales”, apuntó.
Del Popolo coincide: “En nuestra zona el maíz está prácticamente perdido, entre el 70% y el 80% según el campo” y lo ejemplificó con que muchos productores ya decidieron “echar el ganado” sobre el cultivo, porque también comienza a haber complicaciones por la falta de pastizales tanto para la ganadería como para los tambos.
En este sentido, Costamagna dijo que gran parte del maíz que se llegue a cosechar “no tendrá destino agrícola”, reconociendo que una porción importante del cultivo deberá ser destinada a la elaboración de forrajes.
Este contenido no está abierto a comentarios

