LA POBREZA BAJÓ FUERTE, PERO AÚN AFECTA A 12,1 MILLONES DE PERSONAS
Aunque volvieron a caer la pobreza y la indigencia, todavía el 31,4% de los argentinos —12,1 millones de personas— son pobres. De ese total, 4,3 millones son indigentes, según los datos divulgados ayer por el INDEC y proyectados a todo el país. Así, a pesar de la mayor actividad económica y la baja del desempleo, uno de cada tres argentinos sigue viviendo en un hogar pobre.
Con el 55,6%, Resistencia es la ciudad con mayor índice de pobreza. También la capital chaqueña encabeza el ranking con mayor proporción de indigentes. Y eso se debe a que mientras en la mayoría de las regiones hubo una reducción tanto de la pobreza como de la indigencia, en Resistencia ambos indicadores aumentaron con relación al semestre anterior.
En la otra punta, con los menores registros de pobreza e indigencia, se ubican Ushuaia-Río Grande y Río Gallegos.
Los datos oficiales marcan que, en un año, la pobreza se redujo del 38,9 al 31,4%. Pero la mayor parte de esa caída se produjo en la segunda mitad del año pasado, ya que en el primer semestre de 2006 la baja fue menor (ver Infografía).
De esta forma, hay 12,1 millones de pobres así considerados porque no tienen ingresos suficientes para comprar una canasta básica de bienes y servicios que, en agosto, era de 861,18 pesos para un matrimonio y dos hijos.
A su vez, los 4,3 millones que son indigentes, la franja más pobre, no llegan a cubrir la canasta básica de alimentos, valuada en agosto para una familia tipo en 391,44 pesos.
El INDEC señala que “en promedio, los hogares pobres tienen más miembros que los no pobres” y por esa razón hay una diferencia en la medición de pobreza por hogares respecto de las personas.
Estas cifras de pobreza e indigencia toman en cuenta la ayuda económica que reciben las familias por medio de los planes sociales. Sin ese subsidio, según el INDEC, la pobreza subiría al 31,7%. En tanto, la indigencia aumentaría del 11,2% al 11,9%.
De esta manera, la ayuda estatal incide sólo marginalmente en la mejora de ambos indicadores sociales. Eso se explicaría porque esa ayuda es de apenas 150 pesos mensuales y, a pesar de la inflación, permanece sin cambios desde mayo de 2002. Así, una familia que depende de un plan social cubre menos de la mitad de la canasta de indigencia.
Por otra parte, tanto la pobreza como la indigencia son ahora levemente menores a las registradas en 2001. Pero en ambos casos son superiores a las registradas en 1998, cuando comenzó la recesión. De esta manera, aunque la actividad económica supera las marcas de 1998, la situación social sigue con un considerable retraso.
Por ejemplo, en mayo de 1998 la pobreza en la Capital y Gran Buenos Aires era del 24,3% y ahora se ubica en el 29,4%.
El mapa de pobreza marca grandes disparidades según las regiones y ciudades:
-El Nordeste (que incluye Corrientes, Formosa, Resistencia y Posadas) encabeza el ranking con el 51,2%. En la otra punta, con los menores índices (18,8%) se ubica la región patagónica.
-En Capital Federal la pobreza se redujo muy poco: bajó del 13,9% al 12,6%. Pero la indigen cia aumentó del 3,9% al 4,2%.
-En el Gran Buenos Aires la pobreza llega a 34,5%. Así, en la región metropolitana (Capital más GBA) viven casi 4 millones de pobres.
Con relación al segundo semestre de 2005, la pobreza aumenta en Resistencia, Río Cuarto, la Ciudad de Buenos Aires y Tucumán.
Y la indigencia crece en la Ciudad de Buenos Aires, Resistencia, La Plata, Neuquén, Río Gallegos y se mantiene sin cambios en Ushuaia y Formosa.
El récord de pobreza se alcanzó en octubre de 2002, en plena crisis, con el 57,5%. Y el tope de indigencia, con el 27,7%, fue en el primer semestre de 2003.
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