LA POLICÍA ADMITE QUE NO HAY PISTAS SOBRE LA MAESTRA
Sin tener una pista cierta sobre qué pasó con Betty Argañaraz, la maestra desaparecida hace nueve días, la Policía provincial siguió buscándola ayer mediante rastrillajes en todo el territorio tucumano.
“Estamos trabajando sin información precisa; si la tuviéramos actuaríamos en un lugar determinado, metro a metro, cercando una zona, pero hoy toda la Provincia es susceptible de un rastrillaje”, admitió el jefe de la Policía, el comisario Hugo Sánchez. Y agregó: “Ojalá que la encontremos viva, pero los días que pasan juegan en contra”.
La búsqueda se hace, ya desde la semana pasada, con la colaboración de la Gendarmería y la Policía Federal. No obstante, Leonardo Coria, abogado de los familiares de Betty, al asumir ayer como querellante en la causa, le pidió a la fiscal Adriana Giannoni la participación de esas fuerzas en la investigación del caso.
“Sabemos que esas fuerzas cuentan con tecnologías, por ejemplo para realizar cruces de llamadas, que no tenemos en la Provincia”, justificó el abogado.
Angela Beatriz Betty Argañaraz, de 45 años, fue vista por última vez el lunes 31 de julio, cerca de las 7, cuando subía a un Fiat blanco que se presume sería un taxi o remís. Hasta ahora, el auto tampoco apareció.
La maestra iba a la escuela “Padre Roque Correa”, un establecimiento privado de la congregación franciscana, donde enseñaba en sexto grado. Antes iba a pasar por la casa de la secretaria de la escuela, la ex monja Susana Acosta, con quien mantuvo su última comunicación por celular —un mensaje de texto— a las 7.08.
Ese hecho, del que la fiscalía se enteró no por Acosta sino por el informe de una compañía telefónica, junto con algunas lesiones corporales que se les encontró tanto a ella como a Nélida Fernández (otra ex religiosa con la que convive) motivaron la detención de ambas mujeres.
La fiscalía allanó el departamento de las ex monjas y excavó el jardín de la casa de fin de semana que tienen cerca del dique El Cadillal, pero no halló nada.
“Ellas son las asesinas. Son dos monstruos”, las acusó Julio Navarro, quien convivía con Betty, dando por hecho un homicidio.
Como respuesta, Gustavo Morales, abogado de las mujeres, dijo que sus clientas no tienen nada que ver con el caso y pidió que investiguen a Navarro.
Además, incluyó una versión que relaciona al hecho con el tema drogas. Según Morales, hace un tiempo Betty habría denunciado “ante las autoridades de la escuela” que en la puerta del colegio “se vendían drogas”.
Este contenido no está abierto a comentarios

