LA POLICÍA BRASILEÑA ACUSÓ A SIETE JÓVENES CORRENTINOS DE HOMICIDIO
Siete jóvenes correntinos fueron acusados de homicidio por la Policía brasileña que investiga la muerte de Ariel Malvino. Dos de ellos, hermanos, cargan con las pruebas más graves en su contra y, de ser hallados culpables, podrían caberles penas de hasta 30 años de prisión. Así lo determinó el proceso que los investigadores elevaron ayer al juez brasileño Guillermo Bursoi, según confirmó a Clarín Roxana Cándido, de la Policía Civil de Garopaba. “Están sospechados de homicidio. Ese es el cargo que nosotros sugerimos a partir de las pruebas recogidas, pero el juez deberá determinar la responsabilidad de cada uno en el crimen”, agregó.
De aquí en más, el magistrado deberá confirmar o desestimar esta acusación y determinar, a partir de su propia investigación, el grado de participación de cada uno en el asesinato. “Nosotros no podemos pedir fotos ni ordenar detenciones. No teníamos más testigos así que elevamos el proceso a la Justicia para que siga adelante”, explicaron. Los próximos pasos serán el envío de exhortos y el pedido de captura internacional.
Los nombres de los jóvenes imputados por la Policía no trascendieron, pero tanto Cándido como una alta fuente del Gobierno argentino reconocieron a Clarín que los más comprometidos son dos hermanos pertenecientes a una acomodada familia de Corrientes, tal como anticipó Clarín en exclusiva en su edición del miércoles pasado. “De todos modos —advirtió el funcionario criollo—, no será un caso de fácil resolución porque hay gente poderosa involucrada. Entre los otros 5 chicos figura el hijo de un funcionario correntino y familiares de un ex gobernador”.
Clarín había anticipado el miércoles y el jueves que la mira de la Policía se había desplazado desde un grupo de cordobeses (hubo cuatro demorados en un primer momento y luego liberados) hacia Lautaro Brown Billinghurst, un joven correntino de 25 años, propietario de uno de los autos en el que —según la Policía— huyó un grupo de chicos involucrado en la pelea que puso fin a la vida de Malvino. Su padre, Jorge Brown, confirmó a este diario que su hijo había estado en Ferrugem el día del crimen, y el miércoles reconoció que también su otro hijo (Eduardo, de 21) había estado allí.
El dato cobró importancia cuando fuentes de la investigación confiaron a Clarín que los dos principales responsables eran hermanos. “La punta del ovillo está en esa familia. Son los que la policía considera como autores materiales del crimen. Uno, el menor, es quien habría tirado la piedra de 17,5 kilos sobre el pecho a Ariel cuando estaba tirado en el suelo con convulsiones. La policía pidió un informe de la autopsia para acreditar qué daños le provocó y si aceleró su muerte”, explicó una alta fuente de la investigación.
Algunos de los datos más relevantes están siendo aportados por el abogado de los padres de Ariel Malvino, un profesional argentino que viajó a Florianópolis y colaboró activamente con la Policía. Fue él quien aportó, por ejemplo, el dato de que algunos de los chicos involucrados en el crimen serían familiares de funcionarios y políticos correntinos.
El testimonio de los testigos ha permitido reconstruir la pelea. Al parecer, Ariel estaba en una esquina con una chica, tranquilo, cuando a metros de él un grupo de correntinos se metió a defender a unos cordobeses que estaban peleando con un grupo de porteños. Ariel se habría acercado para separar —aunque aquí hay versiones encontradas (ver “Les vi…”), cuando recibió desde atrás una trompada tan feroz que cayó desmayado al piso. Esa caída (con peso muerto) le habría provocado convulsiones, desencadenando su muerte por traumatismo craneoencefálico.
Según Cándido, de ser encontrados culpables a los jóvenes podrían caberles penas muy graves: entre 6 y 20 años de cárcel si los acusan de homicidio simple y entre 12 y 30, en caso de ser autores de un homicidio calificado. Para su defensa, los acusados deberán contratar a un abogado brasileño, porque los penalistas argentinos no están autorizados para ejercer la profesión en el país vecino.
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