“LA POLICÍA ERA NUESTRO PROXENETA”
Luego del veto, la alegría fue incontenible: a partir de ahora la policía ya no podrá detenerlas por trabajar de prostitutas, violarlas o cobrarle cifras astronómicas para un trabajador común. “La policía era nuestro proxeneta”, descarga una de las integrantes de AMMAR, y no fue fácil entenderlo, costó más de un año. “Ahora vamos por lo derechos como trabajadoras”, descarga otra integrante, detrás de una sonrisa largamente esperada.
“Esto es histórico”, decía un periodista. La Asamblea Legislativa ya había rechazado el veto del Ejecutivo y la fuerte lucha había tenido final feliz. El primer objetivo se había logrado: la policía -especialmente los uniformados de la comisaría quinta donde las trabajadoras era trasladadas- ya no tendrá la denominada “caja chica”, es decir, dinero obtenido a costa de multas, o simplemente de amenazas. Tampoco podrán “tener sexo a cambio de que no vayan detenidas”, que es lo mismo que violarlas.
Las chicas enroladas en AMMAR tienen de tres a seis hijos, “tratamos de darle una vida digna a nuestros chicos, ya que a nosotras no nos la pudieron dar –aunque algunos sigan pensando que lo hacen porque les gusta-. Somos todas independientes, no tenemos ´marido`”, aclaran y luego sentencian: “El Policía era nuestro proxeneta”. La frase es fuerte, contundente, casi imposible de refutar. Costó más de un año, más de una violación, más de varias golpizas, de pagos de cifras altísimas para un trabajador darnos cuenta y revertir, de alguna manera, nuestra indiferencia. Por eso es histórico.
No sólo la “caja chica” de la policía, o sus vergas paradas quedaron de lado, también el silencio y la indiferencia de un tema que no se hablaba y menos se discutía seriamente.
La lucha de AMMAR y de las diferentes organizaciones acorta un poco el camino de la búsqueda de la dignidad de la personas. No podemos hablar de dos, tres, cuatro dignidades, o de algo de dignidad. La dignidad es una sola, se es digno o no, se vive dignamente o no.
Y esa es la lucha de las chicas de AMMAR, cuando dicen que “ahora vamos por los derechos como trabajadoras”.
Este 16 de octubre es realmente histórico y sucede en Entre Ríos.
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